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Hay que fomentar en España la cultura de la prevención del cáncer de piel

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El Dr. Juan José Grau de Castro, oncólogo del Hospital Clínic de Barcelona y colaborador de la Asociación Helping Cáncer, afirma si el sol se toma con moderación y fuera de horas de máxima radiación tiene muchos beneficios (reduce el colesterol en sangre y la incidencia de infecciones respiratorias, mejora la respuesta muscular y la capacidad de trabajo cardiovascular, incrementa la respuesta inmunológica…). Es la principal fuente de vitamina D, necesaria para que el cuerpo absorba el calcio para que los huesos se mantengan fuertes y sanos. Pero, ¿cuál es la clave para evitar el cáncer de piel, el tiempo de exposición o la protección? El doctor señala “no exponerse y no hacerlo sobre todo entre las 10.00h y las 16.00h”. En todo caso, el experto recomienda protegerse con gafas de sol homologadas, sombreros o gorras y crema fotoprotectoras con 50 FP de forma periódica, 30 minutos antes de la exposición y después del baño o de haber sudado. “El fotoprotector no evita el cáncer pero sí disminuye su riesgo. No se aplica para prolongar la exposición al sol, sino para proteger cuando se está expuesto. Lo ideal sería tomar el sol solo unos 15 minutos”, afirma Grau.

El cáncer de piel, en aumento y más común en edades tardías
La tasa de cáncer de piel no deja de crecer y una de sus causas principales es la disminución de la capa de ozono de la atmósfera, que no filtra los rayos ultravioleta. Al mismo tiempo, la moda de tomar baños de sol esporádicos, pero intensos, durante el verano y también los rayos UVA artificiales para tener la piel morena afectan a este incremento. En general, a más edad, más riesgo de cáncer por acumulación de radiación a lo largo de la vida.

Existen principalmente tres tipos de cáncer de piel: el más frecuente y menos maligno es el carcinoma basocelular (o basalioma), típico de la cara de ancianos con úlceras en la piel que resultan ser cancerosas. Estas se tratan y se curan. El segundo en frecuencia es el carcinoma escamoso (o espinocelular), típico de gente mayor con exposición crónica al sol y con manchas cutáneas de aspecto “café con leche”, llamadas queratosis o queratitis actínica (por el sol), que pueden evolucionar a cáncer. “En muy pocas ocasiones se diagnostican tarde cuando ya existe metástasis y pueden matar al individuo”, detalla el doctor. El menos frecuente es el más maligno: el melanoma. Puede aparecer a cualquier edad pero se ha visto un incremento en adultos jóvenes entre 14 y 35 años que han tenido sobreexposición solar en la infancia o en la juventud.