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Las tecnologías en 3D permiten reconstrucciones mandibulares “mucho más” precisas y sencillas, según experto

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Las reconstrucciones mandibulares realizadas a través de tecnologías en 3D son “mucho más” precisas y sencillas, el tiempo quirúrgico se reduce en varias horas y el resultado es una mandíbula con oclusión dental conservada y contornos mandibulares simétricos y naturales, lo que supone “una revolución” en la vida de los pacientes, y es que así lo considera el doctor de la Unidad de Cirugía Oral y Maxilofacial & Odontología & Periodoncia Hospitalaria del complejo hospitalario Ruber Juan Bravo, Javier Arias Gallo.

Ya no sorprenden las noticias que hacen referencia a impresoras 3D que consiguen hacer reproducciones exactas de órganos o tecnologías en 3D, y es que si algunos años atrás el simple hecho de plantear la posibilidad de que mediante una impresión se pudieran obtener réditos aplicables a la medicina, era poco menos que una utopía. Sin embargo esa utopía dejó de serla y ya es una realidad la tecnología de impresión en 3D como una herramienta de enorme utilidad para la comunidad médica.

Como afirma el doctor, en los últimos años las innovaciones han sido “más radicales” y los resultados para los pacientes, “extraordinariamente mejores”, debido a la precisión que supone, imposible de lograr con los métodos tradicionales.

 Las reconstrucciones mandibulares con tecnología 3D permite a los pacientes tener una vida normal 

El especialista reconoce que “el camino ha sido largo, ya que en los años 60, los pacientes que perdían el hueso mandibular por traumatismos o por resección de tumores tenían que convivir con una deformidad tan invalidante que muchos no volvían a salir de sus casas el resto de su vida. Sin embargo, prosigue, actualmente “ahora estamos consiguiendo algo extraordinario: que los pacientes vuelvan a vivir una vida normal”.

Y es que, en los años 60-70, la reconstrucción mandibular se basaba en el uso de injertos óseos de cadera o costilla, con resultados muy pobres en general. En los años 70-80, el uso de los injertos revascularizados supuso una revolución en la cirugía reconstructiva mandibular. Durante los siguientes años, estas técnicas se han refinado con mejoras “menores”, como una mayor experiencia y habilidad de los equipos quirúrgicos, tanto que a principios del siglo XXI quedaba aún un escollo importante: en la reconstrucción mandibular con hueso vascularizado, los tamaños y angulaciones del injerto.

Ahora, gracias a las técnicas de imagen médica en tres dimensiones dan una imagen “muy precisa” de la forma de los tejidos en los que se trabaja, y es que mediante el uso del ordenador para la simulación tridimensional de la mandíbula y el peroné se pueden diseñar con “gran precisión” la posición, angulación y colocación de cada uno de los segmentos óseos y diseñar previamente a la intervención una placa de osteosíntesis que se adapte exactamente a los contornos óseos, concluye el doctor Arias.
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