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Científicos vinculan obesidad de madres con un relativo mayor riesgo de defectos de nacimiento

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Investigadores suecos realizaron un estudio donde examinaron datos sobre 1,2 millones de nacimientos en Suecia y encontró que las probabilidades de problemas como defectos cardíacos, malformaciones del sistema nervioso y deformidades de los miembros aumenta junto con la gravedad de la obesidad de las madres al inicio del embarazo.

En este estudio, publicado en “The British Medical Journal”, para las mujeres de peso normal, el riesgo de defectos de nacimiento graves fue del 3,4%. Para las madres obesas, el riesgo osciló entre 3,8% y 4,7%, aumentando a medida que las mujeres tenían más sobrepeso basado en su índice de masa corporal (IMC).

La Dra. Martina Persson del Instituto Karolinska y el Hospital Infantil Sachsska de Estocolmo, explicó que “el período sensible del desarrollo del órgano fetal es en las primeras ocho semanas de embarazo y es en particular durante este tiempo que el IMC puede tener un impacto negativo. Esto significa que es importante tratar de obtener un peso corporal lo más cerca posible de lo normal antes de la concepción”.

Para evaluar la relación entre los grados de obesidad materna y las probabilidades de defectos de nacimiento, los investigadores examinaron los registros de nacimientos únicos en Suecia entre 2001 y 2014.

En la investigación realizada, agruparon a las mujeres en base a su IMC, una medida del peso relativa a la altura, en el momento de su primera visita prenatal. Las mujeres con bajo peso tenían un IMC inferior a 18,5, las madres de peso normal tenían un IMC de 18,5 a 24,9, y las personas con sobrepeso tenían un IMC de 25 a 29,9.

Las mujeres con obesidad menos severa, conocida como “clase I” tenían un IMC de 30 a 34,9, seguido por la clase II con un IMC de 35 a 39,9 y obesidad más grave, clase III, con un IMC de 40 o más.

En total, 43.550 bebés, o el 3,5%, presentaron malformaciones congénitas mayores. Los defectos cardíacos fueron los más frecuentes, seguidos por defectos de los órganos genitales, extremidades, sistema urinario, sistema digestivo y sistema nervioso.

El riesgo general de defectos de nacimiento graves fue de 4,1% para los niños y 2,8% para las niñas.

Después de explicar otros factores que pueden influir en las probabilidades de defectos de nacimiento tales como la edad de las madres, estado civil, educación, país de nacimiento y estado de tabaquismo, los investigadores encontraron que las mujeres más gravemente obesas en el estudio tenían 37% más probabilidades de tener bebés con defectos de nacimiento que las madres de peso normal.

Aunque el mayor número de malformaciones involucró al corazón, el mayor aumento en el riesgo ligado a la obesidad fue para problemas del sistema nervioso. En comparación con las madres de peso normal, el riesgo de malformaciones del sistema nervioso aumentó en un 44% a 88% con el aumento de la gravedad de la obesidad.

Asimismo, la Dra. Persson añadió que “si bien el estudio no demostró por qué una obesidad más severa conlleva un mayor riesgo de defectos de nacimiento, es posible que los problemas de salud relacionados con el exceso de peso como el aumento de la inflamación, metabolismo anormal, aumento de la sensibilidad a la hormona insulina y deterioro de la función vascular, juegan un papel”.

La investigación no fue un experimento controlado diseñado para demostrar que la obesidad más severa causa directamente mayores probabilidades de defectos de nacimiento.

Otra limitación del estudio es que sólo incluyó nacimientos vivos. Los abortos, nacimientos y abortos inducidos son más comunes cuando los bebés tienen defectos graves, observan los autores.

El doctor Aaron Caughey, presidente de obstetricia y ginecología en Oregon Health y la Universidad de Ciencias en Portland, aclaró que “este estudio confirma investigaciones anteriores que relacionan la obesidad con los defectos de nacimiento y ofrece una nueva perspectiva del potencial de la magnitud del exceso de peso de las madres para influir en las probabilidades de estos problemas”.

“Esto es importante, ya que sugiere que aún si una mujer no puede reducir su peso antes del embarazo a la normalidad, incluso reducir una clase de peso puede disminuir el riesgo de complicaciones. Lo ideal sería que todas las mujeres comenzaran el embarazo con un peso saludable. Eso no es totalmente posible para muchas mujeres, pero entonces una dieta saludable y ejercicio regular son realmente importantes”, finalizó Caughey.
..Diego Armando M