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La labor docente y asistencial de dos residentes de SEMG en Nicaragua

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Las Das Carlota Bugallo Cacabelos y Raquel Rodríguez Ramos han viajado recientemente a Nicaragua para participar en el Proyecto Integral Clínica Docente Ciudad Sandino, del Centro de Estudios y Promoción Social (CEPS), referente en ese país en cuanto a la formación técnica de profesionales de la Medicina.

Esta enriquecedora experiencia vivida por estas dos residentes de Medicina Familiar y Comunitaria, en la que han tenido la oportunidad tanto de impartir docencia como de atender a pacientes sin recursos, ha sido posible gracias a la Fundación SEMG Solidaria de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

La Clínica Docente Ciudad Sandino oferta el único programa nacional de educación médica continuada y permanente abierta a todos los profesionales de la medicina y salud de Nicaragua. Cuenta con elevado prestigio por el alto nivel de los docentes, principalmente personal voluntario de la Fundación SEMG Solidaria, y por la metodología práctica empleada, que integra la formación con la atención médica gratuita a pacientes de la comunidad de escasos recursos.

Las doctoras Bugallo y Rodríguez conocieron la existencia de la Fundación SEMG Solidaria de la mano del tutor de su área docente, el Dr. Benjamín Abarca, ex presidente y actual consejero de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia. Aunque en un principio pensaban que su labor sería meramente asistencial, desde SEMG Solidaria se les transmitió su filosofía, basada en la premisa de que, ayudando a otros profesionales, su labor tendría mayor transcendencia. “No solo atendemos puntualmente a un paciente, sino que intentamos enseñar a los profesionales de la salud o personas que ejercen dicha labor a la atención y seguimiento de las principales enfermedades, para que ellos puedan hacer un seguimiento de los pacientes a largo plazo”.

Alumnado y materias muy variados
La actividad de las dos residentes se desarrolló principalmente en Bluefields, donde permanecieron 10 días impartiendo docencia sobre las últimas actualizaciones de patologías más prevalentes en el área. Sus alumnos estaban repartidos en dos grupos: por la mañana formaban a los médicos más jóvenes que estaban realizando su servicio social en diferentes comunidades y, por la tarde, a médicos más veteranos. Señalan que incluso asistieron a sus clases enfermeras y odontólogas. Entre las materias formativas impartidas, se encontraban RCP, ECG, HTA, Crisis HTA, DM tipo 2, cardiopatía isquémica, EPOC y Guillain-Barré.

 

Del mismo modo, durante el viaje las doctoras españolas también tuvieron la oportunidad de ejercer labor asistencial en los servicios de Emergencias, Unidad de Atención a Febriles y Pediatría del Centro de Salud Juan Manuel Morales Cabrera, centro de referencia en el área sanitaria de Bluefields.

Los cinco últimos días estuvieron en la Clínica de Ciudad Sandino, donde su labor fue docente enfocada a los estudiantes de Enfermería de primer y segundo año, a los que impartieron un curso de Reanimación Cardiopulmonar.

La valoración que hacen las jóvenes de la experiencia que les ha brindado la Fundación SEMG Solidaria es muy positiva. Destacan la disponibilidad de todos los profesionales médicos “por acogernos en sus consultorios, permitirnos reconocer a pacientes y enseñarnos a sospechar y tratar aquellas patologías más propias de áreas tropicales que no estamos acostumbradas a manejar”.

Del mismo modo, subrayan lo agradecida que fue la gente de esta zona, “siempre sonriendo y con buenas palabras, sólo por el simple hecho de dedicar unos minutos a su atención generaba en ellos un sentimiento de profundo agradecimiento. Lo que nos hace valorar en mayor medida la importancia de la relación médico-paciente”.

“Sólo por el simple hecho de dedicar unos minutos a su atención generaba en ellos un sentimiento de profundo agradecimiento”

Fueron días “muy intensos y duros” por la cantidad de horas empleadas en aprovechar al máximo esta aventura profesional. “Horas dedicadas al estudio para intentar ofrecer lo mejor por nuestra parte, dedicadas a aprender, a transmitir nuestra humilde experiencia y a absorber la de otros profesionales sanitarios; y, sobre todo, a valorar los recursos sanitarios (medios diagnósticos, terapéuticos, instalaciones…) que disponemos en nuestro país”, en palabras de las jóvenes. “Al final, la experiencia se convirtió en una mezcla de conocimientos y experiencias personales de la que todos salimos reforzados”, concluyen las doctoras.