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Disfrutar del verano con diabetes es compatible si se controla la enfermedad y se sigue el tratamiento, indica FEDE

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La Federación Española de Diabetes (FEDE) ha recordado a los casi seis millones de personas que conviven con la diabetes que si se realiza un “buen control” de la enfermedad y se sigue el tratamiento, podrán viajar durante el verano y disfrutar de sus vacaciones, sin que la patología les suponga un impedimento.

Desde FEDE han elaborado una serie de recomendaciones basadas en diferentes aspectos. Uno de ellos es la alimentación, en donde es “fundamental” mantener una dieta que se asemeje lo máximo posible a la que se tenga habitualmente, tanto en su composición como en las horas de comida. También es importante optar por menús saludables y platos esencialmente compuestos por verduras y hortalizas frescas o cocinadas de forma saludable, así como conocer el contenido en carbohidratos. “En cuanto a las bebidas, el agua debe ser siempre la primera opción, pero como alternativas están el café, las infusiones o las bebidas light. Por último, se deben vigilar las posibles hipoglucemias y, en caso de producirse, tener siempre a mano alimentarios ricos en hidratos de carbono”, destacan.

Si el paciente diabético en vacaciones realiza ejercicio, es fundamental que vigile los niveles de glucosa para evita hipoglucemias

Durante las vacaciones, la “tentación” de hacer ejercicio físico desde un punta de vista ocioso es grande y, por ende, para el paciente diabético también. Sí quisiera realizar ejercicio físico durante sus vacaciones, es fundamental que vigile de forma “más regular” los niveles de glucosa en sangre, para así evitar posibles hipoglucemias. Además de prestar atención a las zonas de inyección, teniendo en cuenta la actividad física, ya que la insulina inyectada en el muslo se asimilará con mayor rapidez al realizar ciertas actividades.

Por otro lado, un correcto seguimiento del tratamiento es uno de los aspectos “más importantes” para que no surjan inconvenientes durante las vacaciones; por ello, dos o tres semanas antes de salir de viaje, sería conveniente, aconseja FEDE, concertar una cita con el médico, por si valorara la necesidad de realizar algún ajuste en la medicación, según FEDE.

Es conveniente también mantener las dosis de insulina refrigeradas en neveras y evitar exponerla a temperaturas extremas.

Llevar más medicación de la que se vaya a necesitar para evitar comprarla en el extranjero

Además, se recomienda llevar siempre más medicación de la que se vaya a necesitar para evitar, en la medida de lo posible, comprarla en el extranjero”, ya que “la concentración de insulina puede ser diferente”, han señalado.

Por último, desde FEDE han explicado que los viajes pueden suponer cierto estrés y alterar los niveles de glucosa en sangre, “por lo que es necesario hacer una buena planificación en los traslados, evitar permanecer demasiado tiempo sentados y almacenar la medicación a mano”.

Ahondando en este aspecto, “en el caso de viajar en avión, se recomienda solicitar un informe médico acreditando la necesidad de transportar en el equipaje de mano estos fármacos. Y si se trata de un viaje de larga duración en el que se sirve la comida, es preferible consultar con antelación el tipo de menú que se ofrece, para asegurar una alternativa saludable y apta en caso de ser necesario”, concluyen.
..Redacción