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Nuevas técnicas de imagen pueden ser clave para identificar individuos con riesgo de enfermedad cardiovascular

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El director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) y del Instituto Cardiovascular del Hospital Mount Sinai, Valentín Fuster, durante el curso magistral ‘Molecular, Clinical & Population Bases of Cardiovascular Disease and Health’, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), patrocinado por Laboratorios Ferrer y que se ha celebrado recientemente en Cardona (Barcelona), hizo referencia a los últimos datos del estudio ‘PESA-CNIC-Santander’ que, publicado en The Journal of the American College of Cardiology, señala que las nuevas técnicas de imagen, como la ecografía 3D vascular, pueden convertirse en una herramienta clave para identificar individuos con riesgo de enfermedad cardiovascular.

Este trabajo ha mostrado que la valoración de la carga de aterosclerosis global (la cantidad de colesterol acumulado en la pared de diferentes arterias del organismo) es, junto con los factores de riesgo tradicionales (colesterol, tensión arterial, diabetes, tabaco, falta de ejercicio, obesidad), una herramienta “muy valiosa” para la estratificación del riesgo cardiovascular de una persona.

“De la enfermedad cardiovascular a la salud cardiovascular, del envejecimiento al nacimiento”

Por todo ello, Fuster aboga por un nuevo concepto: “De la enfermedad cardiovascular a la salud cardiovascular, del envejecimiento al nacimiento”, en el que es importante la educación para cuidar la salud desde que se es pequeños, y es que “la esperanza radica en educar a los niños. La etapa de nuestra vida en el que más captamos y aprendemos se sitúa entre los tres y cinco años”. “Pero”, prosigue, “no hay que olvidar a los adultos”.

Como destaca el recientemente nombrado nuevo presidente del Consejo Asesor de Sanidad, “se están usando herramientas de terapia de grupo que ya han dado sus frutos en otros campos. En España, por ejemplo, se ha aplicado un sencillo programa de intervención comunitaria de promoción de la salud integral, con grupos de 10 o 15 individuos que se reúnen una vez cada dos a cuatro semanas, similar a las terapias de grupo que se llevan a cabo en programas de dependencia de sustancias. Y se ha logrado un importante beneficio en el control de los cinco factores de riesgo cardiovascular más relevantes”.

El último paso es el concepto de ‘ciudad saludable’, que debe además contemplar otros determinantes de salud como la creación de entornos físicos y sociales que promuevan la salud, zonas deportivas o auditorios enfocados a la educación de hábitos saludables.

“El ADN no dicta nuestro destino”

Finalmente, Fuster ha señalado que habrá una serie de protagonistas en la enfermedad cardiovascular como el envejecimiento, la enfermedad degenerativa del cerebro y la enfermedad de Alzheimer; la identificación y gestión de la enfermedad subclínica en los jóvenes; los niños como promotores de la salud, y por último, la genética y medicina precisión en la enfermedad cardiovascular.

El mensaje de nuestro estudio es simple: el ADN no dicta nuestro destino. Hay muchas personas, y no solo entre la población general, sino también entre los médicos, que piensan que el riesgo genético es inevitable. Pero parece que esto no es así en lo que concierne al infarto de miocardio”, concluye.
..Redacción
..Foto: CNIC