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Adolfo Fernández Valmayor: “La enfermedad no admite esperas ni tolera demagogias”

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El secretario general de la Fundación IDIS, Adolfo Fernández-Valmayor, ha sido uno de los protagonistas de la presentación del Estudio RESA 2017, los resultados en salud de la sanidad privada. Los resultados de este estudio son una muestra de potencia de este sector y de la conveniencia de contar con la sanidad privada para desarrollar el sistema nacional de salud.

¿Qué aportan al sistema sanitario los resultados de la sanidad privada?
Empezaría por decir aquello que es evidente, todo lo que no se mide termina por no mejorarse, por lo tanto el hecho de aplicar indicadores validados internacionalmente en el ámbito de la salud y la gestión sanitaria es fundamental, en nuestro caso 61 indicadores repartidos en 4 áreas: eficiencia, accesibilidad, resolución asistencial, calidad y seguridad en todos los procesos y procedimientos. De esto se desprende que uno de los principales objetivos del informe RESA es el de estimular e impulsar la mejora continua de la calidad de nuestros centros siempre con la vista puesta en nuestros pacientes y profesionales y otro reto básico que nos hemos marcado es el de ganar la mayor confianza y credibilidad posible a través de obtener la mejor reputación no solo de nuestros pacientes y usuarios o de sus familias sino también de toda la sociedad.
Los expertos afirman que obtener los mejores resultados de salud con las mayores garantías de calidad y seguridad posibles supone la mayor aportación y el mayor reto de un entorno asistencial al conjunto de la sociedad, a través de ellos se miden las constantes vitales de un centro o de toda una red asistencial. Nosotros, como se puede comprobar en el estudio, aportamos resultados que en algunos casos incluso mejoran los estándares internacionales más exigentes y contribuimos a dotar de solvencia y sostenibilidad al sistema al asumir una carga asistencial creciente, lo cual, significa un alivio para la incesante y exponencial demanda que sufre nuestro sistema público de salud.

“Todo lo que no se mide termina por no mejorarse”.  “Uno de los principales objetivos del informe RESA es el de estimular e impulsar la mejora continua de la calidad de nuestros centros”

¿ Son comparables los datos del Informe RESA de otros años con los de 2017?, ¿siguen la misma metodología?
La metodología es similar, pero he de subrayar que se han incrementado sustancialmente el número de centros participantes, hasta 284, en los que están representadas 16 Comunidades Autónomas y se ha elevado el número de indicadores evaluados, llegando en esta sexta edición a 61, es por ello que el esfuerzo realizado por todos los participantes en este estudio ha sido encomiable e ímprobo.
En cuanto a los datos, y por resumir, hemos observado con satisfacción que hemos mejorado en prácticamente todos los indicadores, estando especialmente satisfechos en que buena parte de ellos mejoran los resultados respecto, no solo a los observatorios de nuestro país, sino en relación con los resultados obtenidos en países de nuestro entorno geográfico. Un ejemplo, en el área de accesibilidad que tan en boga está en estos tiempos, los resultados que aporta el estudio son francamente alentadores, la espera media quirúrgica se cifra en 29 días frente a los 115 de media que afronta la sanidad pública, los menos de 15 días de espera para el inicio del tratamiento oncológico en cáncer de mama, colon y pulmón o la espera inferior a media hora para asistencia en urgencias (más de 4 millones de urgencias analizadas en el estudio).
A pesar de ello nuestro objetivo para sucesivas ediciones es mejorarlos aun más si cabe y para ello confiamos en la calidad y pericia de nuestros centros y de nuestros profesionales, quienes con su trabajo y esfuerzo diario no solo nos ofrecen a todos credibilidad, confianza y reputación, sino que favorecen la consecución de los mejores resultados de salud posibles basados en la mejor evidencia científica disponible.

El informe RESA muestra que hemos mejorado en prácticamente todos los indicadores

¿Pueden aprovechar los centros, tanto privados como públicos, estos datos para mejorar sus resultados comparándose con su actividad?
Precisamente ese es el objetivo, medir, comparar y establecer procedimientos y procesos de mejora. Es curioso, pero nuestro sistema, como otros de nuestro entorno, todavía se mide por la cantidad de actividad asistencial desarrollada en el ámbito que sea, cuando lo que debería de primar no es tanto la cantidad como la calidad y los resultados de salud obtenidos en los ámbitos y áreas que he comentado con anterioridad.
Dicho esto, también es verdad que a nadie se le escapa que nuestro sistema de titularidad pública vive una situación complicada, creciente en cuanto a demanda y presión asistencial y de insuficiencia de recursos, no solo materiales sino también humanos. La deriva sociodemográfica que tenemos, el incremento de la esperanza de vida y los incesantes avances tecnológicos en todos los campos, entre otros factores, determinan un escenario que ha de ser contemplado y analizado en profundidad por todos los agentes implicados y exige que todos y cada uno de nosotros aportemos valor y sumemos en beneficio del paciente y del profesional que son quienes sufren las consecuencias de esta situación tan compleja.
Hacer un uso adecuado y ordenado de todos los recursos del sistema es hoy más que nunca esencial. En definitiva, equilibrar esta ecuación multivariable es harto complicado pero hemos de intentar hacerlo si queremos asegurar un futuro sólido para nuestro sistema.

“Nuestro sistema de titularidad pública vive una situación complicada, creciente en cuanto a demanda y presión asistencial y de insuficiencia de recursos, no solo materiales sino también humanos”

El dato de la espera media inferior a 30 minutos en urgencias en la sanidad privada es muy bueno, ¿podría haber colaboración con la sanidad pública en este aspecto?
Ya comentamos en la propuesta de plan de choque frente a las listas de espera quirúrgica que es imprescindible aprovechar y utilizar todos los recursos que tenemos a nuestro alcance independientemente de su titularidad y esto es aplicable a cualquier entorno asistencial, la colaboración público – privada debería ser fluida y no estar desgraciadamente denostada como de hecho lo está en nuestro país, y a veces con especial crudeza. En tantas ocasiones hablamos de cifras, porcentajes y datos y se nos olvida que detrás hay personas, familias y situaciones con una extraordinaria preocupación fruto de su incertidumbre relacionada con la patología o el proceso que padecen.
La enfermedad no admite esperas ni tolera demagogias y hemos de aprender todos a ver el lado humano de las cosas, no todo son números, estadística o aritmética, estas disciplinas están muy bien para comprender la magnitud de los problemas y ver su alcance y rango pero los responsables de la gestión de entornos asistenciales y de las administraciones estamos obligados a pensar más allá, hemos de ver a la persona en toda su integridad y hemos de procurarle lo mejor, con lo mejor que podamos aportarle entre todos, sin escatimar esfuerzos, haciéndolo además de una forma sinérgica y colegiada, sin apriorismos ni intereses que no sean otros que los del interés común.

También es muy destacable el tiempo de estancia previo a una cirugía: 8 horas, ¿percibe el paciente este esfuerzo?
Nuestros pacientes sí, y esto puedo afirmarlo, no de una forma gratuita, sino con datos objetivos, como nos gusta exponer siempre las cosas desde la Fundación IDIS. Nosotros elaboramos cada dos años el barómetro de la sanidad privada (llevamos ya cinco ediciones), un ejercicio también complejo que trata de evaluar el grado de satisfacción de los ciudadanos que tienen un doble aseguramiento, público (obligatorio) y privado (voluntario) con los diferentes servicios y áreas de nuestra red privada asistencial.
En línea con lo observado en años anteriores, en la edición 2017 hemos observado que existe un alto grado de satisfacción con los servicios prestados por la sanidad privada una vez que obtiene una valoración media de 7,6 (aumentando 2 décimas con respecto al año 2015) frente al 6,1 de la sanidad pública (que desciende 5 décimas en relación a aquella edición). De hecho, el 83% de los usuarios valora por encima de 7 los servicios ofrecidos por la sanidad privada versus el 43% en el caso de la sanidad pública. Tanto a nivel general como en todas y cada una de las Comunidades Autónomas el grado de satisfacción obtenido con los servicios prestados en la sanidad privada sigue siendo superior al obtenido en la pública en todos los territorios. Además, este elevado grado de satisfacción es consistente en las 17 Comunidades Autónomas, ya que la medición en todas ellas es muy similar, oscilando en un rango entre 7,7 y 7,1 puntos en la que se refiere a la sanidad privada, y de entre 5,2 y 6,9 en lo que respecta a la pública.
Si comparamos el uso de la sanidad privada y de la sanidad pública según motivos, la rapidez en ser atendido en la sanidad privada es señalada por el 86% de los participantes en el estudio, frente a tan solo un 6% en el caso de la pública; el confort de las instalaciones en la privada es valorado por un 79% de los encuestados frente a un 7% de la provisión pública; el trato del personal sanitario en el sector privado es puntuado por el 58% de los entrevistados frente a tan solo un 9% en el segmento público.
A la hora de elegir entre sanidad privada y sanidad pública, los datos del Barómetro muestran preferencia por la primera en todos los “ítem” sobre los que se ha preguntado: a la hora de acudir al especialista, ante el ingreso hospitalario, al ir a urgencias o incluso si hay que asistir a la consulta de atención primaria.

“Hemos observado que existe un alto grado de satisfacción con los servicios prestados por la sanidad privada”

¿ Son calidad asistencial y seguridad del paciente apuestas de la sanidad privada?, ¿realmente lo perciben los pacientes?
Indiscutible y taxativamente así es, tenga en cuenta un principio básico, la sanidad privada tiene que competir primero entre sí misma, entre los diferentes centros, servicios y unidades, y segundo con la sanidad de titularidad pública, que por si fuera poco tiene un ámbito de actuación cautivo puesto que todos la pagamos con nuestros impuestos y por lo tanto tenemos el derecho a recibir sus servicios.
Cuando entra la competencia sin duda que se establecen objetivos en todos los ámbitos, procedimientos y procesos de mejora continua con indicadores de medida, inversiones en recursos materiales diferenciadores y diferenciales, se procura además disponer de los servicios de los mejores profesionales en cada una de las áreas de actuación y por si fuera poco se procura que los servicios generales y el confort sean lo mejor posible puesto que si no es así el paciente o el ciudadano, que en el entorno de titularidad privada tiene la capacidad de elegir termina ejerciendo ese derecho para tratar de encontrar aquello que en definitiva necesita y exige.

La sanidad privada tiene que competir primero entre sí misma, entre los diferentes centros, servicios y unidades y segundo con la sanidad de titularidad pública

Un último apunte, nuestra acreditación QH (Quality Healthcare), reconocimiento al esfuerzo realizado por los centros asistenciales privados y públicos en la senda de la calidad, es una iniciativa creada, desarrollada e impulsada desde la Fundación IDIS en colaboración con la Asociación Española para la Calidad (AEC) y con la involucración de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA) y la Alianza General de Pacientes (AGP). La apuesta realizada por las organizaciones sanitarias en este sentido es clara; de hecho ya son 80 las organizaciones sanitarias españolas que cuentan con la Acreditación QH (Quality Healthcare) en alguna de sus diferentes categorías. La próxima entrega tendrá lugar el próximo 6 de noviembre, coincidiendo como todas las ediciones con la semana internacional de la calidad.
La Acreditación QH es un reconocimiento que avanza con paso firme incluso más allá de nuestras fronteras favoreciendo la internacionalización, buena imagen y reputación de nuestro sistema sanitario en el mundo.

La Acreditación QH es un reconocimiento que avanza con paso firme incluso más allá de nuestras fronteras

Respecto a la percepción de nuestros pacientes y ciudadanos que acuden a nuestro sistema de titularidad privada me reitero en lo comentado en su pregunta anterior y en lo referido al barómetro de la sanidad privada (edición 2017), que todos lo tenemos a nuestro alcance y disponible de una forma transparente, en abierto, en nuestra página Web. por lo tanto cualquier persona puede descargárselo de una forma gratuita en www.fundacionidis.com (informes) al igual que también puede acceder y descargarse todas nuestras publicaciones en el mismo lugar.
..Redacción