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La rehabilitación en salud mental sí es posible

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Pablo de la Torre lleva doce años ingresado en el centro de salud mental San Juan de Dios de Ciempozuelos (Madrid). Ahora mismo se encuentra en la unidad con mayor autonomía antes de pasar a un recurso externo: la de rehabilitación de larga estancia. Como explica Manuel Riego, coordinador de enfermería, “este es el último eslabón dentro de la cadena de salud mental de la Comunidad de Madrid. Lo que intentamos es hacer un trabajo de rehabilitación, con todo aquel paciente que entra en nuestro centro, con la idea de que llegue a usar un dispositivo comunitario, que no sea un dispositivo estanco y no que esté aquí el resto de su vida”.

Divididos en hogares compartidos, con 150 plazas, son hogares normalizados en los que se intenta que los pacientes desempeñen las diferentes actividades de la vida diaria: cocinar, fregar, tender la ropa… “En esos hogares clasificamos a los pacientes en función de su desempeño psicosocial. Los que necesitan más apoyo van a estar en unos hogares bajos y los que están en el hogar 9, por ejemplo, son pacientes que necesitan menos supervisión, menos apoyo”, explica Riego.

El último de todos, el hogar 10, donde está ingresado Pablo, es donde se trabaja de una forma intensiva durante un año con un programa muy dirigido a que el paciente puede llegar a usar un recurso externo como puede ser un piso tutelado, una mini residencia o incluso un alta al domicilio. “Aquí no vengo a curarme, -explica De la Torre-, sino a ver mi enfermedad de otra manera y a tener mejor calidad de vida. Me están guiando para que el día de mañana pueda salir externalizado, a una miniresidencia”.

Para ello cuenta con el apoyo de un equipo multidisciplinar en el que la enfermería, además de realizar su labor de cuidados, se encarga de darles “las herramientas para que ellos puedan y sepan autocuidarse. Estamos pendientes del aseo, de la alimentación y sobre todo de la medicación. Estos pacientes tienen un tratamiento crónico y tienen que reconocer su medicación, saber cuándo se la tienen que tomar y las consecuencias que tiene si no se la toman. El papel de la enfermería va encaminado a dotar al paciente de todas esas herramientas”, sostiene Riego.

Rehabilitación para todos
Como explica el coordinador de enfermería, con todos los pacientes se trabaja la rehabilitación, “aunque eso no quiere decir que todos los pacientes que rehabilitemos sean para un alta. Lo que intentamos es mejorar su calidad de vida con la enfermedad que les ha tocado vivir”.

El lograr una mayor o menor autonomía, o incluso el traslado a otros dispositivos externos “va a depender del tiempo de enfermedad, de la edad del paciente y de los diferentes recursos que haya utilizado anteriormente. Pacientes con una edad avanzada o con un deterioro considerable es muy difícil que logren una externalización, pero trabajamos en la rehabilitación”, sostiene Manuel Riego. “Aunque las altas al domicilio son poco frecuentes, lo que son recursos comunitarios, tanto a miniresidencias, como a pisos tutelados, últimamente son bastante exitosos”, finaliza.
..Gema Romero. Diario Enfemero