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Vive como piensas..

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Cuando me plantearon escribir sobre si consideraba que la conciliación impactaba negativamente en la igualdad de oportunidades de desarrollo profesional de los médicos, una vez más saltó la que, para mí, es una reflexión recurrente: no son necesarios debates sobre la igualdad de oportunidades, lo necesario es incorporar mujeres a los debates sanitarios existentes.

Desde que en el Curso 1988-1989 las mujeres rebasaron el 50% de los licenciados en las Facultades de Medicina en España, su incremento ha sido progresivo, hasta el punto de que actualmente 2 de cada 3 estudiantes de medicina son mujeres (cifras aún más altas en otras carreras de ciencias de la salud). Esta es una realidad que afecta al conjunto de la universidad española, donde, desde finales de los ’80, más de la mitad de los estudiantes son mujeres. Sin embargo, casi 30 años después, la realidad es que estos números no se han trasladado a los órganos de representación de las profesiones (colegios, reales academias…) ni, por supuesto, a los puestos directivos.

No puedo negar que el hecho de que tres décadas después esto siga sin reflejar los cambios sociales me produce preocupación.

He hablado muchas veces en el blog (y existen numerosas publicaciones que lo avalan) sobre los beneficios de la diversidad, pero la realidad es terca y sí, considero que ser mujer e intentar conciliar es un impedimento para alcanzar niveles de responsabilidad ejecutiva profesional.

Sin embargo, bajo mi punto de vista, esto es un error e intentaré explicar por qué lo considero como tal.

¿Qué quiere decir conciliar?
Es común considerar que la conciliación es cosa de mujeres. Afortunadamente, el recién publicado II Gender Monitor de ESADE nos permite ver que esta tendencia va cambiando, y es que conciliar es mucho más que trabajo y familia… Conciliar son amigos, hobbies y responsabilidades sociales con los que uno toma la decisión de ESTAR con mayúsculas, no es sólo cuestión de cantidad, sino de calidad.

Además, cada vez es más común que, lejos de considerar la conciliación como un problema para la productividad de la empresa, suponga un modo de proporcionar equilibrio y bienestar, que mejorará el compromiso y la adhesión de los profesionales y, por tanto, la productividad de estas.

Es evidente que el escenario empresarial está cambiando y, al igual que las empresas buscan satisfacer las necesidades de sus clientes y relacionarse con ellos de otra forma, también debe de cambiar la relación de estas con sus equipos, transformando la cultura de las organizaciones. El entorno actual precisa de profesionales y empresas con una gran capacidad de adaptación, capaces de trabajar con equipos de alto rendimiento y ágiles ante las circunstancias cambiantes. Las empresas necesitarán líderes que estén desafiando permanentemente el status quo y se muevan a la velocidad de cambio del entorno. En este escenario, que ya está siendo vivido por algunas empresas, la conciliación se convertirá en una habilidad relevante.

¿Qué implica el desarrollo profesional?
Cuando hablamos de “crecer profesionalmente” solemos hablar de responsabilidad, y esta implica un mayor compromiso, valores que exigen de una alta coherencia, donde no es suficiente con decir, sino que se hace necesario actuar como se piensa.

Considero que tomar la decisión de conciliar implica, aunque sólo sea por tener mayor diversidad, una vida más plena, más completa, que mejora casi por ósmosis todos los planos de la persona, incluido el plano profesional. Tener una vida más allá de nuestra empresa nos permite, en una sociedad en la que el cambio es lo único que prevalece, tener una visión más amplia y ser capaces de adaptarnos con más rapidez y flexibilidad a un mundo más complejo que el previo, a un mundo ambiguo y lleno de incertidumbre. Poder alejarnos de “nuestra realidad” y “beber de otras fuentes de la vida” nos permite ampliar el enfoque y mejorar las habilidades estratégicas para enfrentarnos o alinearnos con los problemas, con nuestros compromisos, con nuestros jefes, con nuestros equipos, con nuestros amigos, con el futuro.

Por todo ello, siento que la capacidad de elegir mantener en equilibrio todos los planos de nuestra vida debe de ponerse en valor. Porque no sólo es un claro ejemplo de capacidad de adaptación y agilidad, sino un signo de coherencia entre la forma de pensar y de vivir. Alinear nuestra misión, visión y valores personales y profesionales sólo es posible no despreciando ninguno de los diferentes áreas que forman nuestro auténtico yo, y eso debería tener un inmenso valor en el mundo V.U.C.A. que actualmente vivimos.
..Dra. Patricia Alonso Fernandez. @patriciaafdez