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No hay libre elección de médico sin medir los resultados de salud

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A lo largo de las últimas décadas, la calidad asistencial de titularidad privada en España ha experimentado significativos progresos en estructuras y recursos, resultados de salud y seguridad de los pacientes, incorporación de la innovación en centros y unidades asistenciales, así como en la captación de talento, prestando su atención en la búsqueda de los profesionales más destacados dentro de las diferentes especialidades médicas y quirúrgicas. La sanidad privada aborda su tarea diaria y la alta complejidad de sus intervenciones a través de los recursos tecnológicos, humanos y científicos más señalados y acreditados. Cada vez más centros y entidades sanitarias aplican, se acreditan o certifican en uno o más de los diferentes modelos que existen para evaluar la calidad. La utilidad y diseño de estos modelos, además de otros aspectos relacionados con la calidad asistencial, están siendo tratados estos días en Tarragona, ciudad en la que se celebra el XXXV Congreso de la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA). Esta cita, que se ha afianzado a lo largo de los últimos años como punto de encuentro para debatir y compartir conocimiento sobre las diferentes áreas implicadas en la calidad asistencial, ha contado con la participación del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad  (Fundación IDIS), con la mesa ¿Evaluamos los resultados de la asistencia sanitaria? Impacto en la sociedad, moderada por Leticia del Moral (QuirónSalud) y en la que han intervenido Mercedes Alfaro y Alberto Pardo (Subdirectora General de Información Sanitaria y Evaluación del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y Subdirector de Calidad Asistencial de la Consejería de Sanidad de Madrid), además de Manuel Vilches, como director general de la Fundación IDIS.

A lo largo de las últimas décadas, la calidad asistencial de titularidad privada en España ha experimentado significativos progresos en estructuras y recursos, resultados de salud y seguridad de los pacientes, incorporación de la innovación  en  centros y unidades asistenciales, así como en la captación de talento

Manuel Vilches ha expuesto en su intervención la relevancia que ciertos factores subjetivos, como la satisfacción del paciente, la calidad percibida por el usuario o la experiencia del paciente/cliente han ido ganando terreno a lo largo de los últimos años a la hora de valorar la calidad asistencial. Asimismo, ha mostrado datos que revelan que estos parámetros subjetivos redundan de manera decisiva en la calidad objetiva de los centros, así como en la consecución de los mejores resultados de salud tal y como demuestran diferentes estudios publicados en revistas científicas de alto factor de impacto como The New England Journal of Medicine en el trabajo que lleva por título Patient’s perception of hospital care in the United States.

Asimismo, el director general de la Fundación IDIS ha hecho hincapié en la importancia de alinearnos con los países de nuestro entorno y asumir la tarea de medir y analizar diferentes indicadores de calidad. Esto permite identificar índices de mejora, conocer mejor las expectativas y responder a las necesidades de los usuarios, así como avanzar hacia un sistema sanitario con pacientes empoderados que se hagan corresponsables del cuidado de su salud y la de los suyos y que sean capaces de tomar decisiones informadas sobre los aspectos que les conciernen en este aspecto fundamental de la vida.

La sanidad privada ha hecho notables esfuerzos para evaluar la calidad asistencial que se han materializado en iniciativas como el Barómetro de la sanidad privada, un trabajo bianual que metodológicamente pulsa la opinión de los ciudadanos que o bien tienen un doble aseguramiento (público y privado) o son empleados de la administración central (modelo de mutualismo administrativo) para identificar áreas de mejora, o el estudio RESA (Indicadores de Resultados en Salud de la Sanidad Privada), que ya ha publicado su sexta edición.

Evaluar los parámetros relacionados con la calidad permite identificar ejes de mejora, conocer las expectativas de los pacientes y determinar su satisfacción como usuarios. Además, favorece la configuración de un sistema mucho más acorde a sus necesidades

Los resultados de ambos proyectos muestran una mejoría progresiva de la calidad asistencial ofrecida por la sanidad privada a lo largo de los últimos años. Tanto es así, que nueve de cada 10 usuarios recomendaría la sanidad privada, tanto a nivel general como en cada uno de sus segmentos: Especialidades, Atención Primaria, Urgencias, Ingreso Hospitalario y Diagnóstico. “La sanidad privada es cada vez más accesible, más ágil y más eficiente. Algunos datos obtenidos en la última edición del estudio RESA son realmente excelentes”, ha resumido Vilches.

No obstante, el director general de la Fundación IDIS ha recordado que el sistema sanitario español está atenazado por factores como la bajada constante del gasto en relación al PIB, una menor colaboración público-privada en la nueva era de la innovación, una demanda asistencial creciente por parte de una población más numerosa y más envejecida y un aumento constante de la cronicidad.

Si esta situación se mantiene y no se utilizan todos los recursos disponibles asistiremos a una merma de la calidad asistencial, la seguridad y los resultados de salud. Actualmente, nuestro sistema sanitario ocupa la posición número ocho del ranking publicado en la revista científica The Lancet, un análisis que mide más de 30 indicadores de salud a la vez que aspectos sanitarios como la accesibilidad y la calidad. Esta posición destacada se debe al esfuerzo conjunto de la sanidad en su vertiente pública y privada, eso sí, teniendo en cuenta la merma del porcentaje de gasto sanitario público respecto al PIB compensado por el carácter incremental del tanto por ciento impulsado desde la sanidad de tiularidad privada que ya alcanza más de un 3,5%. Para mantener esta posición e incluso para mejorarla, se plantean retos muy complejos de abordar dada la deriva sociodemográfica, las ineficiencias existentes en el sistema de provisión y aseguramiento público y la incesante innovación tecnológica y biotecnológica”, ha argumentado el director general de IDIS.

La Fundación IDIS ha desarrollado la acreditación QH (Quality Healthcare), una herramienta gratuita que permite a las organizaciones sanitarias adscritas evaluar criterios de calidad y compararlos con otros centros públicos o privados para avanzar hacia un sistema con pacientes verdaderamente empoderados

Por ese motivo, la Fundación IDIS dio un paso más en materia de evaluación de la calidad asistencial y desarrolló la acreditación QH (Quality Healthcare). Se trata de un indicador sintético que agrupa los diferentes atributos de los sistemas de calidad existentes para reconocer la excelencia y el esfuerzo sostenido de mejora en la senda de la calidad. Su solicitud es gratuita y está dirigida a las organizaciones asistenciales, tanto de titularidad pública como privada. La renovación es obligatoria cada dos años y las entidades pueden llevar a cabo una autoevaluación anual si consideran que han experimentado una evolución que les puede hacer acreedoras de un reconocimiento de mayor nivel.

Este reconocimiento estimula a todas las instituciones sanitarias y a sus profesionales a procurar una mejora continua en sus procesos con vistas a obtener los mejores resultados de salud para sus pacientes, en las mejores condiciones, con la mayor seguridad, contando con los mejores profesionales y con los procedimientos más exigentes”, según ha apuntado Manuel Vilches, que además ha referido el gran aumento de solicitudes desde el nacimiento de esta acreditación. Actualmente, más de 80 organizaciones sanitarias ostentan ya su acreditación QH en alguno de sus cuatro niveles y el próximo 6 de noviembre, un día antes del día mundial de la calidad, la Fundación IDIS hará entrega de sus acreditaciones QH correspondientes a la última convocatoria (IV edición).

El director general de la Fundación IDIS ha concluido su intervención señalando que “medir la calidad es la manera óptima de lograr una mejora continua que tenga como objetivo al paciente; un paciente verdaderamente empoderado que pueda tomar decisiones informadas basadas en datos objetivos y transparentes sobre el cuidado de su salud y la de los suyos y pueda ejercer por lo tanto su derecho de libre elección”.