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La nutrición, esencial en el diagnóstico y el tratamiento no farmacológico del paciente crónico anciano

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La desnutrición es un problema común en todos los niveles de atención sanitaria, desde atención primaria a especializada y en centros de atención geriátrica. Su incidencia en los hospitales es del 40% y en las residencias de mayores supera el 50%. En los pacientes crónicos con cáncer, ictus, infecciones, etc. frecuentemente complica la evolución clínica ocasionando efectos secundarios en los tratamientos establecidos, incluyendo la cirugía, quimioterapia y radioterapia. Además aumenta las cifras de morbilidad, mortalidad, ingresos hospitalarios y duración de la estancia.

La desnutrición es un síndrome geriátrico relacionado directamente con fragilidad, sarcopenia, inmovilidad, depresión, deterioro cognitivo, inestabilidad y caídas, estreñimiento, dolor y disfagia orofaríngea

Así lo explica la Geriatra Rosa López Mongil, Vicesecretaria General de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y coordinadora del Grupo de Alimentación y Nutrición de la SEGG, en su ponencia “la nutrición en el paciente crónico anciano” durante la celebración del I Foro de Cronicidad SEGG-SEMG. López Mongil asegura que la nutrición es esencial en el diagnóstico y el tratamiento no farmacológico en el paciente crónico anciano, prestando especial interés a la necesidad de realizar la valoración nutricional correspondiente, puesto que  actualmente según el Estudio PREDYCES la prevalencia de desnutrición en ancianos hospitalizados a partir de 70 años es del 37%, “lo que conlleva más comorbilidades y el doble de necesidades de atención, duplicando el número de visitas a la consulta del médico de cabecera, a la enfermera y al propio hospital. Además precisan un aumento del número de prescripciones farmacológicas, lo que significa un aumento de costes asistenciales”, comenta la experta.

Recomendaciones nutricionales para el paciente crónico anciano
López Mongil destaca en los pacientes crónicos ancianos la importancia de preservar la capacidad funcional y para ello asegura “es vital mantener una buena nutrición basada en los patrones de dieta mediterránea, dietas antioxidantes y  antiinflamatorias, siendo estas dietas las más indicadas en este tipo de paciente, con especial indicación en enfermedades cardiovasculares, endocrinometabólicas, en la esfera mental y en el cáncer”. En concreto, la Geriatra recomienda una dieta sana y equilibrada rica en alimentos de origen vegetal y altos en grasas de buena calidad como son el aceite de oliva y el pescado azul.