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Los agentes antivirales directos han supuesto una nueva era en el tratamiento de la Hepatitis C

Atención-Pediátrica-Hepatitis

..Flor Cid
El virus de la Hepatitis C (VHC) afecta a más de 177 millones de personas en todo el mundo, y la mayor parte de los pacientes infectados terminan progresando hacia la infección crónica, con consecuencias que pueden incluir desde la cirrosis hasta la hipertensión portal, pasando por la descompensación hepática y el desarrollo de carcinoma hepatocelular que, finalmente, produce la muerte. Son algunos de los datos que proporciona el informe recientemente presentado por Farmaindustria: El valor del medicamento desde una perspectiva social.

Dicho informe apunta a la respuesta viral sostenida (RVS) como principal y más utilizado indicador de mejoría clínica en este tipo de pacientes. Consiste en la no detección de ácido ribonucleico procedente del virus tras finalizar el tratamiento, así que cuanto mayor sea la RVS a un tratamiento, menor será el riesgo de muerte.

Cuanto mayor sea la RVS a un tratamiento, menor será el riesgo de muerte

En 2011, el panorama terapéutico frente a la Hepatitis C comienza a cambiar, debido al mejor conocimiento molecular del ciclo vital del virus
El tratamiento histórico del virus contra la Hepatitis C no ha resultado ser del todo efectivo y se ha obtenido una tasa de RVS menor del 50%. De hecho, hasta 2011 el tratamiento estándar consistía en una combinación de inyecciones semanales de interferón alfa pegilado y ribavirina oral, durante 24 a 72 semanas. Conseguía una cierta RVS pero se asociaba a efectos adversos bastante significativos, además de obtener una eficacia bastante reducida en estados avanzados de la enfermedad.

Es a partir de 2011 cuando el panorama terapéutico frente a la Hepatitis C comienza a cambiar, debido al mejor conocimiento molecular del ciclo vital del virus, y es cuando se empiezan a comercializar los nuevos medicamentos antivirales libres de interferón: los agentes antivirales directos (AAD), que han supuesto una nueva era en el tratamiento del virus de la Hepatitis C. Están asociados con una eficacia muy superior a la de sus predecesores y con unas tasas de respuesta viral considerablemente superiores. También presentan menos efectos adversos, acortan la duración del tratamiento y casi no requieren monitorización.

Los agentes antivirales directos están asociados con una eficacia y unas tasas de respuesta viral considerablemente superiores a las de sus predecesores, presentan menos efectos adversos, acortan la duración del tratamiento y casi no requieren monitorización

Los tratamientos actualmente aprobados en Europa frente al virus de la Hepatitis C se observan en el siguiente gráfico:

En 2014 se aprobó en España simeprevir, un AAD de última generación contra la Hepatitis C
En 2014 se aprobaron varios AAD que supusieron un hito sin precedentes en el tratamiento de la enfermedad. Se aprobaron en Europa varios nuevos agentes antivirales de acción directa, que se administran libres de interferón, y que en ensayos clínicos demostraron ser capaces de eliminar de forma sostenida la replicación viral, en entre el 85% y el 100% de los casos, según se explica en el informe.

En lo que respecta a España, en 2014 se aprobó simeprevir, un AAD de última generación contra la Hepatitis C, asociado a unas tasas de respuesta muy superiores a las combinaciones de interferón-ribavirina (80%, frente a 50%).

Principales avances entre 2015 y la actualidad
A partir de 2015, se han seguido aprobando nuevas terapias combinadas para formas raras de VHC (genotipos 3, 4, 5 y 6), que proporcionan la opción de tratamiento oral libre de interferón para todas las formas de Hepatitis C. La combinación ombitasvir, paritaprevir y ritonavir, es el primer tratamiento oral libre de interferón disponible para pacientes con genotipo 4 y que, además, en ensayos clínicos ha alcanzado unas tasas de RVS del 100%.

La combinación ombitasvir, paritaprevir y ritonavir, es el primer tratamiento oral libre de interferón disponible para pacientes con genotipo 4 y que, además, en ensayos clínicos ha alcanzado unas tasas de RVS del 100%.

En 2016 se aprobó la primera combinación de dosis fijas de sufosbuvir (SOF) y velpatasvir (VEL), suponiendo un nuevo hito en la terapia de AAD con un manejo casi único para todos los genotipos y simplificando el proceso de diagnóstico (debido a que evita la necesidad de determinar el genotipo antes del tratamiento).

En 2017 se aprobaron por la EMA dos nuevos fármacos para el tratamiento de la Hepatitis C crónica, que han resultado una innovación terapéutica al respresentar una opción de tratamiento en pacientes que fracasaron o no pueden usar terapias previamente disponibles para la VHC crónica. Se trata del glecaprevir/ pibrentasvir y el sofosbuvir/ velparasvir, antivirales de acción directa contra el VHC que han cambiado el tratamiento de esta infección crónica.