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El Real estrena en España “La Calisto”, atrevida ópera del primer barroco italiano

..Luis de Haro Serrano. La recuperación de un gran autor barroco como  Francesco Cavalli –con  más de 40 títulos operísticos en su haber, de los cuales se conservan solo 27 -,  ha permitido a la vez, tras casi cuatro siglos  en el olvido, recuperar también esta picante obra “La Calisto”, calificada en principio como un “drama per música “ realizada con  un prólogo y tres actos centrados en el libreto de Giovanni Faustini, basado en el libro II de Ovidio, “Las Metamórfosis”(8 a.d.c.).

Estrenada en el siglo XVII -28 de noviembre de 1651-  en el Teatro Apollinare de Venecia, bien merece la pena el esfuerzo realizado  por el Real para engrosar más si cabe esta excelente temporada llena de  interesantes sorpresas con  un  título tan  novedoso basado en un tema mitológico que da pie a presentar una comedia calificada, además,  como picante y hasta  gamberra, provista   de unos valores musicales  dotados  de un  gran calado  artístico, tanto por   su  desarrollo vocal como por  el instrumental, para cuya realización se ha contado, en lugar de la habitual participación de la Orquesta titular,  con la presencia de dos extraordinarios conjuntos; la Orquesta Barroca de Sevilla y el “Monteverdi  Continuo Ensamble” dotado de instrumentos originales característicos de las óperas venecianas del siglo XVII que  le han proporcionado. Una gran personalidad musical a esta versión  que ha contado con la novedad de tomar como punto de partida  la  prestigiosa edición crítica de la partitura que en 2011 realizó el musicólogo español Álvaro Torrente Ballester.El Real la presenta con la conocida producción de la Bayerische Staasoper de Munich dirigida por el director de escena neoyorquino David  Alden, un profesional con una larga trayectoria vinculada al teatro musical de Broadway. El desarrollo de su acción, según comenta el director artístico Juan Matabosch, responde al contexto de un drama-erótico, poético, truculento, insolente, irónico e histriónico. Un gran teatro de dioses  con castidades falsas y pasiones degradantes desprovistas  de cualquier tipo de romanticismo.

El libreto publicado en 1651 por Giuliani y Batti, con un  contenido bastante enredado  sobre todo en la  primera parte, pero gracioso y movido debido a la multifuncionalidad de sus numerosos personajes,  desempeñó un importante papel en el renacimiento de la ópera barroca, más brillante en sus últimas décadas, debe su resurgimiento a la inquietud del gran director Raymon Leppard, que la programó con gran éxito en el Festival de Glyndebourne en 1971, a partir del cual ha sido grabada en diversas ocasiones por otros grandes directores como Bruno Moretti, René Jacobs y Jane Glover.

Raimon Leppard en las décadas de los 60 y 70 sacó también a la luz, además de «La Calisto», otros dos títulos de esta gran autor; «LÓrmindo» y «l´Egisto”, que alcanzaron un determinado éxito entre el público de una época en la que la excelente música del XVII era todavía poco  conocida fuera de los círculos musicales clásicos.

La Calisto es una de las pocas óperas de este siglo que, actualmente,  se conoce bastante. Como tal, ha desempeñado un importante papel  en el renacimiento de la ópera barroca,  más brillante  en sus últimas décadas. Desde su recuperación  en la década  de los 70, “La Calisto” ha sido una obra bastante  popular entre muchas  compañías de teatro. Como  ópera solo se ha grabado entera  en tres ocasiones.   En la deliciosa música de Cavalli puede apreciarse una clara influencia del estilo de Claudio Monteverdi, realizada con una menor envergadura orquestal donde aparecen los conocidos “lamenti” en  los que los protagonistas dan cauce a su dolor. Son unas piezas orquestales  todavía algo arcaicas que pueden equipararse a algunos de los mejores pasajes vocales de Bach, cuyo acompañamiento instrumental, a pesar de ser algo ligero, refuerza bastante la parte vocal, preparada con un alto grado de delicadeza en sus  sentidas arias que empiezan a apuntar ya hacia el más rico belcantismo.  Alvaro Torrente en su trabajo sobre la obra indica que Cavalli demuestra en su partitura un profundo sentido y conocimiento de la dramaturgia musical. El tratamiento de cada personaje y de cada situación es singular y diferenciado, obedeciendo exclusivamente a criterios dramáticos, sin concesiones gratuitas a ninguno de ellos.

Como se indica en el programa de mano, bajo el punto de vista escénico, “La Calisto” es una parodia y una breve crítica a la depravación moral de la sociedad veneciana del momento –donde estuvo excomulgada durante una docena de años- y al enfrentamiento  entre dioses y humanos, hombres y mujeres, libertinos y castos,  movidos todos  por la pasión, el deseo, el sexo, los celos y la venganza.

 Puesta en escena

David Olden, viejo conocido del Real, en el que ya ha intervenido en cuatro ocasiones,  ha diseñado una dirección de escena muy imaginativa, movida y sorprendente por su carácter barroco, con un dinamismo que obliga a rápidos e improvisados cambios,  dotados de un ritmo casi cinematográfico, enmarcados en un decorado de claras evocaciones sicodélicas preparadas con bastante atractivo por Paul Steimberg. Los figurines, inspirados en el comic, están concebidos igualmente con gran imaginación por el israelita  Buki Shiff que, en algunos modelos como en los del pavo real ha desplegado un alto grado de imaginación y belleza, así como los de la larga serie de personajes animalizados que con un gran sentido y disciplina se mueven por el espacio de  l´espíreo  convertido en un delicado burdel en el que Alden deja deliberadamente , que cada uno de ellos actúe con auténtica libertad de acción, con lo cual la escena, adecuadamente iluminada por Pat Collins, se vuelve mucho más atractiva.

El amplio elenco seleccionado por el Real para esta difícil ocasión está constituido por  voces muy apropiadas para las necesidades que requiere este estilo de obra, ha actuado con auténtica discreción y corrección, destacando las voces de Rachel kelli Nikolai Borchev, Tim Mead , Luca Tittoto, Louise Alder y Anne Devin (Calisto)

Ivor Bolton, que conoce perfectamente este título por haberlo dirigido ya en dos ocasiones y que también ha asumido la interpretación de uno de los claves, ha ofrecido una densa y  ajustada versión gracias a la extraordinaria colaboración que le han prestado los solistas instrumentales pertenecientes de los dos grupos musicales del foso, auténticos especialistas, que en esta ocasión han sustituido con gran eficacia y sentido musical a la orquesta titular del Teatro , siempre recordada por sus habituales buenas interpretaciones.