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Los pacientes pagarán la crisis

La situación socioeconómica actual exige la celeridad en el trabajo del Gobierno para precisar y concretar los ajustes que España necesita para ganar cuanto antes la credibilidad que necesita, tanto en nuestro país como en el resto del mundo y en cada parte de la sociedad.

Metidos en una vorágine de “acoso y derribo” procedente de los ambientes políticos se están continuamente denunciando públicamente cambios y recortes que afectan a la sanidad y al personal sanitario. Por eso, antes de lo previsto inicialmente, desde el Ministerio de Sanidad se ha levantado la voz para fijar los primeros puntos o bases sobre los que, a partir del próximo mes de julio, va a centrar el peso de los «superanunciados» recortes, comenzando por el recorte de las recetas, gracias al cual se podrán ahorrar más de 3.500 millones de euros.

Para la Ministra Ana Mato, el gasto en medicinas está disparado en España – lo podremos ver más adelante- a pesar de que ya en los dos últimos años se ha contemplado una disminución del 11,20% de su gasto.

El decreto que apareció en el B.O.E. el pasado 24 de abril contempla, entre otros aspectos, una rebaja en el precio de las medicinas y el fin de la etapa del “gratis total” de las mismas , merced al establecimiento de deducciones muy concretas que, según un análisis de “El Economista”, se centrarán en las siguientes consideraciones:
 

  • Rentas inferiores a la obligatoriedad de realizar la declaración de la renta, si son trabajadores activos, abonarán el 40% de su precio. Si son pensionistas, el 8%, con un importe máximo de 8 € al mes.
  • Rentas superiores a la obligatoriedad de realizar la declaración de la renta, si son trabajadores activos, abonarán el 50% de su precio. Si son pensionistas, el 10%, con un máximo de 18 € mes.
  • Rentas superiores a 100.000 €. Trabajadores activos, 60%. Pensionistas, también el 60%, con un máximo mensual de 60 €.

Parece una medida prudente y, según comentarios generales, bastante asumible por los colectivos afectados.

Según el cuadro comparativo elaborado también por la citada publicación, el gasto farmacéutico del SNS en recetas dispensadas en farmacia arroja los siguientes resultados:

  • Año 2008, 12.033,99 millones de euros
  • Año 2009 12.636,78 millones de euros 
  • Año 2010 12.207,00 millones de euros 
  • Año 2011 11.136,3 millones de euros 
  • Febrero 2012 10.999,10 millones de euros

La contemplación de estos datos nos obliga a hacer una observación importante. No está previsto que los ajustes económicos procedan solo de esta vía, hay otras que se señalan en el citado decreto como el impulso de la utilización del medicamento genérico, prescrito por sus principios activos, supresión de las recetas de medicamentos destinadas al tratamiento de síntomas o enfermedades conocidas como “menores” o de aquellos específicos cuya eficacia clínica no esté suficientemente probada o avalada. Es decir, no hay espacio para los experimentos. Tambin se recoge otra modalidad de carácter práctico, la adecuación de los envases farmacéuticos a la duración de los tratamientos, más amplios para los casos de pacientes crónicos y más reducidos cuando se receten para tratamientos agudos.

Otro aspecto importante del renombrado decreto es la elevación de la escala de aportaciones por volumen de ventas aplicada a las farmacias desde 2010. Si en esta fecha dichos establecimientos devolvieron al sistema de salud 488 millones, la propuesta da una vuelta más a la tuerca de dicho sistema al ampliar la tabla de aportaciones, fijando unos nuevos porcentajes de devolución que oscilarán entre el 12,98% y un máximo del 27,53% sobre los establecimientos farmaceúticos que más facturan. A cambio de la subida de estos tramos porcentuales, el Ministerio abre un poco la mano sobre aquellos cuya venta no alcance a ingresar los 25.000 euros mensuales, a los que aplicará un índice corrector del 3,40%.