Isabel González
CEOSA-Euroortodoncia junto con investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) han creado unos brackets de plástico transparentes con nano partículas más resistentes que los anteriores por las características del material que lo compone.
Estos polímeros ya utilizados desde hace muchos años, dan muy buenos resultados frente a los antiestéticos metálicos que se habían utilizado anteriormente. El único inconveniente es el desgaste en la boca que provoca este tipo de correctores lo que llevo al estudio de materiales para conferirle más resistencia.
A este respecto, Juan Baselga, responsable del grupo de Polímeros y Composites de la UC3M y varios investigadores, pensaron que la nanotecnología ya utilizada en otros aspectos, sería una buena solución para este inconveniente. Se utilizan unas nano partículas duras de alúmina que se mezclan de forma homogénea en la polisulfosa, la matriz de polímero de la empresa Euroortodoncia para la fabricación industrial de los brackets, lo que consigue mayor resistencia mecánica y al desgaste dental mientras estéticamente continúa siendo transparente.
«Con esta tecnología hemos conseguido desarrollar un material más rígido y que tiene una notable mejor resistencia a la abrasión, por lo que aguanta mejor el desgaste producido por los dientes o por los alimentos en el proceso de masticación», explica Baselga.
Incluso es compatible con su uso dentro de la boca lo que hace que no cause ni reacciones alérgicas ni molestias según la normativa europea para productos en contacto con alimentos. Son plásticos nano reforzados que ya se usan dentro de la industria biosanitaria para dar resistencia a equipos médicos quirúrgicos como en la industria del automóvil o de la seguridad.
Es un proceso de químicas verdes y lo aplican con técnicas de micro extrusión y micro inyección. «Nosotros dosificamos el plástico, pues las máquinas normales lo mínimo que pueden inyectar son unos 15 gramos, cuando nuestras piezas pueden pesar 0,06 gramos. Sería algo así como intentar inyectar insulina con una jeringa de caballo», explica el director de la compañía, Alberto Cervera y añade, «somos capaces de controlar con extrema precisión estas cantidades minúsculas de material».








