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El Icomem señala que pese a la vacuna, se tardará mucho en abatir la pandemia

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..Pablo Malo Segura.
El Comité Científico del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (Icomem) ha señalado que pese a la alta efectividad de la vacuna, “se tardará mucho en conseguir la tasa estimada de población inmune” para acabar con la pandemia. Para el Comité Científico sobre la Covid- 19 del Icomem será imprescindible “no abandonar las medidas de prevención establecidas, no frenar el desarrollo de otras vacunas de antivirales efectivos y de otros fármacos que ayuden al control de la enfermedad“.

Según el criterio del Comité, las personas mayores y con discapacidad residentes en instituciones y el personal sanitario y socio-sanitario que atiende a personas institucionalizadas y el personal sanitario de primera línea serían los primeros grupos que deben vacunarse. Asimismo, subrayan que las vacunas de mayor efectividad se deberían administrar a las personas en mayor riesgo de Covid-19 grave. El objetivo sería lograr en ellas una protección individual, incluso antes de conseguir la inmunidad de rebaño.

El Comité Científico sobre la Covid-19 subraya que las vacunas de mayor efectividad se deberían administrar a las personas en mayor riesgo de Covid-19 grave

El comunicado del Icomem se enmarca en el dictamen favorable de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) para aprobación de la vacuna contra el Covid-19 de BioNTech y Pfizer. En este contexto, el Comité Científico sobre la Covid-19 del Colegio de Médicos de Madrid ha elaborado un informe que contiene las principales recomendaciones sobre la vacuna.

El órgano asesor del ICOMEM argumenta que “hay que considerar que la vacuna no la recibirá toda la población, parte por razones técnicas médicas, poblacionales y geográficas; que la eficacia de la vacuna en la población general será inferior a las altas tasas de eficacia que se han mostrado en los ensayos, tal y como ocurre en cualquiera otra vacuna ensayada; que la inmunidad inducida puede desvanecerse. También que puede mutar el virus, hasta ahora estable y perder la eficacia de las vacunas conseguidas“.

“Por todo ello, queda un largo camino y mucho tiempo para conseguir una vuelta a la normalidad y será imprescindible no abandonar las medidas de prevención establecidas, no frenar el desarrollo de otras vacunas; de antivirales efectivos y de otros fármacos que ayuden al control de la enfermedad”, añaden.

Recuerdan que “queda un largo camino para conseguir una vuelta a la normalidad y será imprescindible no abandonar las medidas de prevención establecidas”

En cuanto a la estrategia de vacunación, el Comité Científico considera que es
fundamental la protección a los más débiles en orden a la mortalidad y a los más
expuestos en orden a la transmisibilidad. Puntualizan que la prioridad debe
decidirse sobre criterios científicos y de equidad, considerando los ámbitos sanitario,
social y económico. “Pueden establecerse estrategias que prioricen reducir la
enfermedad grave y la mortalidad o reducir la transmisión del virus. Dado que las
vacunas han demostrado eficacia sobre el desarrollo de enfermedad grave, pero aún
desconocemos su efecto sobre la transmisión, puede ser razonable elegir la primera
estrategia”.

Por tanto, concluyen que cualquier propuesta de priorización debe ser flexible y
escalable. Debido a la incertidumbre relacionada con la evolución de la pandemia, los
datos emergentes sobre seguridad y eficacia de las vacunas, o las circunstancias
locales o de logística. Atendiendo a estos criterios establecen que los grupos a
priorizar las vacunas frente a la Covid-19, en un primer momento, deberían de ser:

1.-Personas mayores y personas con discapacidad residentes en instituciones.
2.-Personal sanitario y socio-sanitario que atiende a personas institucionalizadas
3.-Personal sanitario de primera línea.
4.-Personas mayores de 70 años no institucionalizadas.
5.-Personas menores de 70 años con comorbilidades (enfermedades crónicas
graves, obesidad, hipertensión, diabetes mellitus, etc.).
6.- Otros profesionales sanitarios y otros trabajadores esenciales y de industrias
críticas o con dificultad para mantener distancia social.
7.-Grupos socioeconómicos vulnerables y otros de alto riesgo.

Icomem: “Cualquier propuesta de priorización para la vacuna debe ser flexible y escalable”

¿Qué criterios permiten elegir un tipo u otro de vacuna?
La mayoría de ensayos se han realizado en personas de 18 a 49 años aparentemente sanas y sin comorbilidades importantes. Recientemente, se han incluido también pacientes con HIV y adultos mayores de 65 años, y se están incluyendo adolescentes. Más adelante se incorporará a los niños. En el futuro, se incluirán personas con mayor riesgo de Covid-19 grave, como los que tienen comorbilidades importantes y las mujeres embarazadas.

Desde el Comité Científico sobre la Covid-19 se advierte que, dado que habrá
limitaciones en la cantidad de vacunas disponible en la primera fase de vacunación, “es razonable que, en la medida de lo posible, las vacunas de mejor tolerabilidad (menores reacciones locales, fiebre, etc.) se les administren a las personas en mayor riesgo de Covid-19 grave. Asimismo, las vacunas de una sola dosis se deberían priorizar en las personas en riesgo de exclusión social o que, por cualquier otra razón, pueda resultar difícil captarlas para administrar una segunda dosis”.

“La vacuna no se administra sólo en beneficio personal, sino también para lograr la protección de todo el entorno”, recuerdan desde el Comité

Por último, este documento advierte sobre la existencia de una normativa legal
sobre la obligatoriedad de la vacunación en situaciones de necesidad, al tiempo que
señala que es importante informar correctamente a la población sobre los
beneficios en la salud individual y colectiva, así como el conocimiento de los graves
riesgos sanitarios y socioeconómicos.

Desde la ética de la responsabilidad se comprende que la vacuna no se administra sólo en beneficio personal, sino también para lograr la protección de todo el entorno. Se trataría de un acto de solidaridad individual y colectivo donde cada persona vacunada protege a las demás. Este hecho, vacunarse, es de particular relevancia en el caso de los profesionales sanitarios que, aunque no exigible, es aún mayor al contribuir así con un debate público en términos prudentes y razonables como camino necesario para fortalecer la confianza social”, concluyen.

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