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Localizan biomarcadores predictivos de recaída en pacientes con leucemia mieloide crónica

Recaída-leucemia

..Redacción.
Investigadores españoles han localizado diversos biomarcadores capaces de identificar qué pacientes con leucemia mieloide crónica en los que se interrumpe el tratamiento tras lograr el control de la enfermedad tienen más riesgo de sufrir una recaída. Se trata de un estudio publicado en la revista Journal of Clinical Medicine y liderado por el equipo de la Dra. Mayte Coiras en el Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III (Isciii). 

El estudio se basa en el análisis inmunológico de diferentes respuestas del sistema inmunitario cuando aparece la leucemia mieloide crónica (LMC). Esta enfermedad puede tratarse con inhibidores de la tirosina quinasa (TKI, por sus siglas en inglés). Estos fármacos han permitido que la supervivencia de este cáncer aumente mucho en los últimos años y se sitúe en torno a un 90%.

El estudio se basa en el análisis inmunológico de diferentes respuestas del sistema inmunitario cuando aparece la leucemia mieloide crónica

Los TKI actúan principalmente sobre la proteína BCR-ABL, causante de la leucemia mieloide crónica. Además, provocan una respuesta antileucémica que bloquea la acción de esta proteína y aumenta la producción de células del sistema inmunitario. En concreto, de los linfocitos CD8+T y de las células llamadas Natural Killer (NK).

Gracias a esta respuesta, la mayoría de pacientes pueden dejar el tratamiento pasados unos años. De hecho, la respuesta molecular del sistema inmunitario permite seguir controlando la enfermedad. Sin embargo, la mitad de los pacientes que abandonan el tratamiento cuando la LMC está controlada, sufren una recaída. Aunque aún no se han determinado las razones, una causa es que se pierde el control inmunitario de las células cancerosas residuales.

Han logrado establecer una clasificación de pacientes según grupos de mayor o menor riesgo de recaída tras el abandono del tratamiento con TKI

Ahora, la investigación del Isciii ha logrado establecer una clasificación de pacientes según grupos de mayor o menor riesgo de recaída tras el abandono del tratamiento con TKI. Para su estudio se realizaron muestras de 93 pacientes en diferentes estadios de la enfermedad,

Por otro lado, el estudio revela que hay un peor control de la enfermedad y un mayor riesgo de recaída con determinados patrones inmunitarios. Por ejemplo, cuando hay bajos niveles de células citotóxicas, como las NK, NKT, CD8+ y TCRγβ+; cuando se reduce la expresión de los receptores de activación CD16, situados en la superficie de las células NK y NKT; cuando hay alteraciones en la síntesis de citocinas proinflamatorias y proteasas en las citadas células NK; y cuando aparecen procesos como la homocigosis en el antígeno humano leucocitario (HLA) E*0103 y el haplotipo BX en el gen KIR.

El sistema inmunitario de cada paciente puede tener mayor o menor capacidad de lucha contra las células cancerosas que quedan en el organismo una vez que se controla la enfermedad

Clasificación con un 90% de fiabilidad
Según el algoritmo utilizado por los investigadores, la clasificación de los pacientes en grupos de mayor o menor riesgo según la influencia de estos parámetros alcanza el 90% de fiabilidad. Por lo que lo citados patrones inmunitarios pueden considerarse biomarcadores predictivos del riesgo de recaída de LCM en pacientes que dejan el tratamiento con los TKI.

Las autoras principales del estudio, la Dra. Coiras, la Dra. María Rosa López y la Dra. Lorena Vigón, explican que el sistema inmunitario de cada paciente puede tener mayor o menor capacidad de lucha contra las células cancerosas que quedan en el organismo una vez que se controla la enfermedad. Asimismo, esta capacidad no tiene por qué depender del tipo de tratamiento elegido ni con posibles infecciones pasadas con citomegalovirus, entre otros factores.

En su opinión, los resultados de este trabajo pueden tener aplicaciones clínicas importantes. “Estos biomarcadores ayudarán a decidir qué pacientes afectados de leucemia mieloide crónica tienen menos riesgo de interrumpir el tratamiento sin sufrir luego una recidiva en el cáncer”, detallan. El siguiente paso será aumentar la cohorte de pacientes para esta investigación y realizar un seguimiento temporal más controlado. De manera que se consigan llevar estos biomarcadores a la práctica clínica.

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