El 17 de Noviembre de 2011, un día lluvioso, 4 chavales dirigían su coche hacia una biblioteca para estudiar sus exámenes. Un desgraciado accidente, quizá producto de la velocidad, dejó sin vida a dos de los ocupantes, y puso a luchar para salvarla a los otros dos, Diego y Covadonga.
La lucha desde entonces para salvar la vida de Cova ha sido titánica. Cada médico, enfermera, celador, técnico, limpiadora, asistente, administrativo o visitante que ha pasado por el espacio de la UCI del hospital La Paz donde está Cova ha quedado marcado por el deseo de vida que se respira. Ninguna de las graves secuelas que le pueden quedar ha permitido que se abandone la esperanza y deseo de la salvación. Se ha generado un movimiento social a su alrededor verdaderamente único, enorme y totalmente conmovedor. Las declaraciones privadas del padre abierto a cualquier final y poniendo a los médicos como las mejores manos y las mejores herramientas para la salvación de su hija, son una muestra más de los silenciosos milagros que cada día realizan los médicos.
En este caso específico el milagro no es solo la evolución del cuerpecito de una niña de 16 años que ha sufrido un accidente que marcará las vidas de muchas personas, empezando por la suya propia, la de sus padres y la de sus amigos. El milagro es de los médicos que cada día intentan reordenar un montón de miembros que forman el cuerpo de Cova, pero no la persona porque la historia clínica no coincide con la realidad. La realidad es que Cova está haciendo ver al mundo entero, a todos los que quieren seguir pendientes de ella, que su persona es mucho más que su cuerpo y no deja a nadie indiferente.
La incesante actividad alrededor de su vida es una tarea para recuperar la fe en las personas porque el valor de este cuerpecito es incalculable. Bien los saben los médicos que luchan con la no-pierna, el pulmón, la boca, el cerebro, las infecciones, la traqueotomía y no se sabe cuántas cosas más.
Para los médicos que la tratan, salvar su vida es el premio, pero no es menos cierto que también forman parte del premio el reconocimiento del esfuerzo y dedicación personal y profesional, a este caso y a otros millones de casos silenciosos, que los profesionales atienden cada día.






