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Cataluña es el líder de las listas de espera, muy malas en todo el SNS

Todos los sondeos que, a niveles muy diferentes, se han realizado en España durante los últimos diez años, ponen de manifiesto el claro aumento del grado de insatisfacción que domina en pacientes y sus familiares, sobre todo debido a las largas esperas para visitar al especialista, ser ingresado, ser intervenido de dolencias no urgentes o para realizarse pruebas diagnósticas. Es decir, el problema de la sanidad pública en general, según sus usuarios, es en primer lugar el de la accesibilidad, que se agrava por una falta de equidad en su gestión, tanto por las manifiestas diferencias que se dan en las diferentes circunscripciones geográficas o por la falta de equidad en la elección de algunos usuarios, que se “cuelan” en las listas debido a recomendaciones de todo tipo, por ser consideradas como personas VIP o familiares o amigos de algún facultativo. Un problema común en países como Dinamarca o el Reino Unido, en los que se aplica de forma general un sistema como el español. Situación que desemboca en un problema más grave como es la pérdida de calidad, según declaraciones del Dr. Marti Valls,  médico del Centro de Análisis y Programas Sanitarios de Barcelona (CAPS) realizadas en el X Coloquio Internacional de Neocrítica celebrado en la Universidad de Barcelona en mayo de 2008.

En España según los sondeos realizados a los ciudadanos por el “Barómetro Sanitario” del Ministerio de Sanidad sobre la satisfacción global del sistema sanitario, la nota es de un 6,5 sobre 10, mientras que en Cataluña la última encuesta de satisfacción de los usuarios del sistema público del año 2006 daba un 7,6 a la Atención Primaria y un 8,2 a la atención hospitalaria.

Los estudios que tratan del tema de las listas de espera tienen el mismo punto común, lo importante para el usuario no es el volumen de la lista, que sí lo es para los gestores del sistema, sino el tiempo de espera y este tiempo de espera está en relación directa con el “tiempo de resolución”, relación entre el volumen de la lista y la actividad que se realiza. La insatisfacción es tan grande que las esperas de uno o dos meses en procesos no urgentes son aceptadas por los usuarios y los profesionales como un mal habitual e incorregible.

España no da con la tecla de la gestión eficiente de las listas de espera
El camino que sigue España en la gestión de sus listas de espera aplicando el criterio de la gravedad, funcionalmente no es ni  el más adecuado, ni el que mejores resultados aporta. Numerosos economistas especializados en temas de salud vienen planteando desde los años ochenta otros sistemas más eficaces para la resolución de este generalizado problema. Lo hacen desde un punto de vista estructural y global, en lugar de tratar de resolver el problema a corto plazo de una forma más rápida en apariencia, según declaraciones de José Luis Abellán, doctor en ciencias económicas y empresariales de la Universidad de Murcia. Para él, en primer lugar deben tenerse en cuenta antes  otra serie de criterios, dimensiones y atributos para ordenarlas, que no son  clínicos precisamente, como, por ejemplo, la gravedad, Incluye otros de orden social, como puede ser si el enfermo puede disponer de personas que le ayuden o si la enfermedad le incapacita o no para trabajar. Acto seguido resultaría más racional tener en cuenta otras circunstancias como la intensidad del dolor que sufre el paciente, si es mucho, poco o nada. A continuación se tendrían en cuenta una serie de  puntuaciones parciales, combinadas con otros criterios o niveles. El análisis final  de  este baremo teórico de puntuación se agrega a los demás conceptos y se saca una puntuación global para,  en función de sus resultados, ordenar la lista,.

Hay que reconocer que este sistema de puntuación para ordenar las listas de espera solo se ha estableció en España en Cataluña. Ocurrió a principios de siglo. Lo aplicó, únicamente, para los casos de listas de espera relacionadas con la cirugía de cataratas y atroplastia de cadera. Un estudio piloto que se realizó en su momento reveló unos resultados muy alentadores, según el propio José Luis Abellán.

Este sistema de puntuación tiene su origen en Estados Unidos. Se inició, según el mismo Abellán, en la década de los ochenta, así como en otros países como Nueva Zelanda o Canadá.

Una práctica que, dada la actual situación de crisis económica y financiera por la que atraviesa el actual SNS, no estaría de más  que se intentara, dado que se trata, al fin y al cabo, de aprovechar los recursos de que actualmente se dispone y no de recurrir a la implantación de otros nuevos

En Cataluña, actualmente, las listas de espera aumentan un 43% por los recortes de Artur Mas en la Sanidad
El tijeretazo del actual Presidente Artur Mas a la Sanidad Pública ha dilapidado el ambicioso plan para reducir las listas de espera que impulsó en 2000 un bisoño Consejero de Economía llamado Artur Mas. Los recortes aplicados por la Generalitat en 2011 han hecho aumentar el 43,1% el número de personas en las listas de espera, que han pasado de 56.670 a 80.540. Es la peor cifra desde que en 2003 se introdujo el programa de choque diseñado por Mas para reducir las listas de espera. “Es el plan más ambicioso aplicado hasta ahora”, celebró el entonces consejero Mas. “Es un incremento asumible”, contrapuso ayer el consejero de Salud, Boi Ruiz, en una rueda de prensa en la que insistió en defender la reducción del 10% de presupuesto que Salud aplicó el año pasado.

Los recortes en sanidad del año pasado —de unos 900 millones de euros— han engrosado en más de 23.870 personas el número de pacientes que aguardan una intervención respecto a 2010. El tiempo de espera medio de los que fueron operados, por su parte, ha aumentado dos semanas (14,6 días), detalló Ruiz. “Lo importante es que esta caída de actividad no se ha trasladado en más presión a los procedimientos urgentes”, defendió el Consejero. El propio Boi Ruiz omitió que a partir del verano pasado, cuando la Generalitat intensificó las medidas de ahorro, el tiempo de espera para intervenciones relacionadas con tumores cancerígenos llegó a superar en ocasiones los 90 días en varios hospitales, periodo a partir del cual los médicos consideran que el retraso puede tener repercusiones para la salud.

“La demora solo se ha producido en los pacientes que podían esperar”, ha asegurado Ruiz en contra de las denuncias que el personal médico ha realizado a lo largo de este año. El Consejero insistió en negar cualquier posible error de gestión para patologías urgentes y no entró a valorar la decena de denuncias interpuestas contra el Departamento por fallecimientos que los demandantes achacan a los recortes y el cierre de quirófanos. “El 60% de los pacientes de cáncer han iniciado tratamiento antes de 30 días”, defendió Ruiz, quien celebró que el aumento de las listas de espera ha sido menor del esperado por el Gobierno de Cataluña.

Ahora hay que gestionar unas abultadas listas de espera que amenazan con enquistarse durante años en la Sanidad Pública catalana. El objetivo de Salud para este año será reducir en el 2% el número de pacientes en espera, misión cuyo éxito apenas incidirá en el cuello de botella que provocan los 80.540 pacientes que aguardan una intervención quirúrgica.

Evolución de las listas de espera
El departamento sanitario se excusó en que esta tendencia al alza es inevitable y no se debe en exclusiva a los recortes, sino al envejecimiento general de la población. “Este crecimiento vegetativo de la población hace aumentar cada año la demanda de operaciones en unas 5.000 o 6.000 intervenciones”, defendió el director del Servicio Catalán de la Salud (Catsalud), Josep Maria Padrosa. En 2011, los recortes forzaron a los hospitales catalanes a reducir en 21.792 el número de operaciones. “Un número relativamente pequeño en relación con el total de 140.349 intervenciones realizadas”, defendió Padrosa y aseguró que la elevada edad de la población catalana habría incrementado en un 11% las listas de espera, aunque no se hubiera realizado ningún ajuste presupuestario. Padrosa, sin embargo, no explicó por qué en todos los años anteriores a los recortes las listas de espera siguieron disminuyendo aunque la población catalana siguió cumpliendo años.

“Se han logrado mantener las prestaciones gracias al esfuerzo y las renuncias de los profesionales de la salud”, dijo Ruiz en referencia a la reducción salarial que Salud ha aplicado al personal sanitario y que en algunos casos ha superado el 30% de la nómina por la reducción de complementos salariales como las horas extra.

El único error de gestión que reconoció Ruiz, aunque achacó las culpas al Gobierno central, consiste en el gasto en medicamentos: el presupuesto farmacéutico se desvió en unos 400 millones de euros respecto a lo previsto inicialmente por Salud. La factura anual, que la Generalitat había fijado en 1.285 millones de euros, se hinchó hasta los 1.692 millones. Este gasto, que la Generalitat aspira reducir este año en el 26%, centra el recorte del 4,7% previsto para la sanidad pública catalana en 20. “Son resultados positivos”, defendió Ruiz. Se trata del último balance de listas de espera que Salud presentará públicamente según los antiguos criterios que estableció el anterior Gobierno Tripartito y mediante los que garantizaba un plazo máximo de seis meses para ser operado de 14 patologías distintas. La reforma de la gestión de las listas de espera, que hasta ahora Salud ya había anunciado reiteradamente, será aprobada por el consejo de dirección del Catsalud, señaló Padrosa. Este nuevo sistema de gestión hace más estrictos las condiciones que debe cumplir el enfermo para que el médico pueda incluirlo en la lista de espera, lo que dificultará el cálculo del tiempo real que permanece un paciente aguardando la intervención quirúrgica.

“La demora solo se ha producido en los pacientes que podían esperar”, ha asegurado Ruiz en contra de las denuncias que el personal médico ha realizado a lo largo de este año. El Consejero insistió en negar cualquier posible error de gestión para patologías urgentes y no entró a valorar la decena de denuncias interpuestas contra el Departamento por fallecimientos que los demandantes achacan a los recortes y el cierre de quirófanos. “El 60% de los pacientes de cáncer han iniciado tratamiento antes de 30 días”, defendió Ruiz, quien celebró que el aumento de las listas de espera ha sido menor del esperado por el Gobierno catalán.