Alfonso González
Ha explotado una corruptela destapada por Gaceta Médica en el Colegio de Médicos de Madrid. La junta presidida por Sonia López Arribas ha entregado el Colegio a Antonio Mora como si fuera propiedad privada. Las amenazas al resto de la junta forman parte de una trama propia de la “España cañí”, de la España más rancia.
Hace unos meses Alfonso Merlos publicaba en La Razón un editorial que decía que una persona leal “no da nunca la espalda a sus compatriotas, gobierna con rectitud, con honor y con gratitud. Lo contrario a la lealtad es la traición. Y he aquí una de las más graves dificultades que ya se está encontrando España en la durísima rampa de la recuperación. Los traidores están al acecho, han estado esperando este momento largamente y hoy más que nunca están animados para actuar contra la soberanía, contra la seguridad y contra la independencia del Estado. Así son ellos. Va en su ADN y es una obligación democrática acotar su margen de maniobra para que, desde un rincón, sigan pegando puñetazos, pero ganchos al aire que no molesten a quienes creemos en este proyecto colectivo y queremos sacarlo adelante”. (La Razón. 26ago.2012). Los médicos ya son conscientes de lo que hay en el Colegio de Médicos de Madrid.
Sonia López Arribas ha sido desleal con el sistema sanitario porque ha estado semanas enteras sin aparecer por su consulta en el hospital y no ha faltado ninguna vez a su consulta privada. Su preocupación con la sanidad pública era cobrar como cuando iba a trabajar todos los días.
Durante varias semanas en una de las columnas de opinión Gaceta Médica se hacía continuamente una «pregunta sin respuesta» de la que ya parece saberse quien es la persona aludida:
- «¿Qué mujer médico que dice ser crítica con la Con1sejería de Madrid apenas cumple sus funciones en el hospital en el que tiene plaza gracias a una dispensa de esa misma Consejería?»
- «¿Qué hospital empieza a estar harto de las ausencias injustificadas de una de sus doctoras?»
López Arribas ha centrado la actividad colegial en el horario de mañana para no tener que faltar a su consulta privada. Las reuniones en la corporación son siempre por las mañanas, tanto los Plenos como las Permanentes, para no interferir en su actividad privada y sin respetar a otros miembros que sí tienen intención de atender a sus otras obligaciones y a sus pacientes.
Las presentaciones públicas o actividades que necesitan de una representación colegial no son atendidas por la presidenta si coinciden con su consulta privada, sin embargo el servicio de psiquiatría del Hospital Gómez Ulla sufre con sus ausencias, y de hecho hace tiempo que sus compañeros están cansados.
¿Será posible que lo supiera Sergio Alonso y no lo supiera el Director del Gómez Ulla? Lo saben sus compañeros y ¿lo sabe el IGESAN?








