Lola Granada
La segunda jornada de huelga en Madrid convocada para ayer jueves, después de la fiesta de San Isidro, por AMYTS, AFEM, SATSE, USAE, FESITESS, SIME, CGT y AME, y apoyada por PATUSALUD y directores de centros de salud, como «caja de resonancia» para exigir la retirada del plan del Gobierno regional de privatización de seis hospitales y 27 centros de salud, y en defensa de la sanidad pública, parece haber perdido algo de fuelle con respecto a la de la semana pasada.
La guerra de cifras ha vuelto a aparecer entre la Consejería de Sanidad y los convocantes. Mientras la primera daba unas ridículas cifras de seguimiento del 4,6%, los sindicatos las han situado en el entorno del 50 y 63%. La semana pasada la Comunidad dio unas cifras del 5,26% y los convocantes las mismas, entre 50 y 60%. Durante la jornada de huelga los servicios mínimos decretados eran como los días festivos para los hospitales y uno o dos médicos de Atención Primaria, según su tamaño, en los centro de salud.
Desde AMYTS, uno de los sindicatos convocantes, se ha asegurado que el objetivo de la huelga no es «paralizar la sanidad» ni «perjudicar al paciente» sino utilizar la huelga como un «altavoz» del rechazo profesional a la externalización. Por su parte Afem reconoce en su twitter oficial que cada día hay más motivos para la huelga y en su web añade a los motivos además del de la externalización como las desafortunadas jubilaciones, entre otras cuestiones no menores.








