Alfonso González
La presidenta del Colegio de Médicos de Madrid, la psiquiatra militar Sonia López Arribas, se ha salido con la suya y ha concedido al otrora Director Gerente de la corporación un nuevo cargo que le devuelve a la primera línea que había perdido. A pesar de que los compromisarios no le quieren, de que no tiene formación suficiente y que la misma vicepresidenta dijo de él que era una persona «non grata» en el Colegio la junta directiva parece haberse plegado a sus presiones y, para que no haya juicio, le han pasado de asesor de presidencia a asesor de la junta directiva a cambio de que retire la demanda laboral contra el Colegio de Médicos.
Antonio Mora empezó como director gerente hace un año, luego fue asesor de presidencia y desde ayer es asesor de la junta directiva (según los comunicados oficiales del ICOMEM), todo ello en un solo año.
Las nuevas funciones del «asesor» consisten en la coordinación y supervisión de funcionamiento interdepartamental y la gestión con las diferentes empresas externas para el buen gobierno colegial. Vamos, que estaba casi fuera del Colegio, solo detrás de la presidenta, y ocupando su despacho, y ha vuelto a tener «mando en plaza», sin el cargo de Director Gerente pero con muchas de sus funciones.
El acuerdo entre las dos partes implica reducir su remuneración a la de un jefe de servicio (no han trascendido los detalles pero se suponen unos 3.500 euros limpios al mes y 14 ó 15 pagas anuales), no se especifican la cuantía de los gastos, no se especifica el horario que debe dedicar (últimamente no dedicaba más de 3-4 horas al Colegio) y tampoco hay información sobre si va a cobrar íntegro todo el sueldo que reclamaba en su demanda. Gracias al apoyo de la psiquiatra militar Antonio Mora ha vuelto a imponerse a todos los médicos de Madrid.








