Los trasplantes de órganos, historias de éxito sanitario con secuelas endocrinológicas, metabólicas y nutricionales

Dr. Alberto Fernández Martínez, secretario de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN)

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Anuario iSanidad 2022
Dr. Alberto Fernández Martínez, secretario de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN)
Los trasplantes de órganos son una historia de éxito que cada día cambia favorablemente la salud de un número creciente de personas en todo el mundo. Estos avances son el resultado de la investigación científica, del espíritu altruista de numerosos donantes y de un impresionante esfuerzo colaborativo de los sistemas sanitarios. En nuestro país, referente mundial en trasplantes, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) comunicó que en 2021 se realizaron un total de 2.950 trasplantes renales, 1.078 hepáticos, 362 pulmonares, 302 cardíacos, 82 trasplantes de páncreas y 7 de intestino. Los avances en las técnicas quirúrgicas, así como en la prevención y tratamiento del rechazo inmunológico, han contribuido a que podamos ofrecer tasas crecientes de supervivencia a los pacientes receptores de órganos sólidos.

Estos éxitos, junto con el número sostenidamente creciente de trasplantes, están poniendo de manifiesto una realidad que interpela directamente a pacientes, familias y especialistas en endocrinología y nutrición. Tanto en el periodo previo como después de un trasplante de órgano sólido, los estudios han constatado una incidencia creciente de complicaciones endocrinológicas, metabólicas y nutricionales. En lo que se refiere al estado nutricional, la sarcopenia (falta de masa muscular), un marcador importante de desnutrición, está presente en un 50-80% de los pacientes antes y después del trasplante.

En 2021 se realizaron un total de 2.950 trasplantes renales, 1.078 hepáticos, 362 pulmonares, 302 cardíacos, 82 trasplantes de páncreas y 7 de intestino

Esto ocurre por el efecto de propia la enfermedad que conduce al trasplante; en ocasiones, por el efecto de algunos tratamientos previos o posteriores al trasplante (p.ej. inmunosupresores); por las complicaciones o problemas añadidos que pueden sobrevenir durante la evolución o, incluso, por la propia cirugía necesaria para implantar el órgano. La sarcopenia a menudo persiste años después del trasplante, y deteriora la esperanza y calidad de vida de los pacientes.

Existen pruebas científicas sólidas que respaldan que una cobertura nutricional fundada científicamente, bien organizada y con un seguimiento por especialistas en endocrinología y nutrición mejora las perspectivas de cualquier trasplante de órgano sólido (como cualquier otra cirugía mayor), la supervivencia global y la calidad de vida del paciente. Las complicaciones metabólicas (diabetes, obesidad, hipercolesterolemia, hipertensión arterial) están apareciendo con cada vez mayor frecuencia en los pacientes pre y postrasplante de órgano sólido. Un 20-50% presenta obesidad, el 13-55% diabetes y hasta un 50-80% puede presentar hipercolesterolemia y/o niveles elevados de tensión arterial.

Esto se debe, en parte, a la presencia cada vez mayor de estas patologías en la población general, como resultado de cambios nocivos en el estilo de vida (sedentarismo, pérdida de un patrón de alimentación saludable), aunque también al efecto de la enfermedad que conduce al trasplante y, en algunos casos, al efecto de los inmunosupresores.

La sarcopenia a menudo persiste años después del trasplante, y deteriora la esperanza y calidad de vida de los pacientes

En la medida en que más pacientes sobreviven y toleran adecuadamente al trasplante de órgano sólido, estas complicaciones aparecen con mayor frecuencia y gravedad y repercuten negativamente en la supervivencia y la calidad de vida del paciente trasplantado y su entorno. Además, pueden ocasionar el fallo del órgano trasplantado y el aumento de la mortalidad cardiovascular escasos años después del trasplante. Estas alteraciones metabólicas son un desafío capital para las sociedades modernas, pero revisten una importancia mayor, si cabe, en los pacientes trasplantados, que podrían perder parte o la totalidad de las ventajas que el trasplante otorga a su salud por problemas prevenibles y tratables.

Es importante recalcar que estos problemas metabólicos (diabetes, obesidad, hipercolesterolemia…) han experimentado importantes avances en diagnóstico y tratamiento en los últimos años, que han mejorado las perspectivas de control metabólico, calidad de vida y supervivencia. Es importante que estos avances alcancen de forma homogénea y con base científica sólida al paciente trasplantado.

Por último, los pacientes trasplantados también tienen mayor riesgo de osteoporosis y fracturas, situaciones también prevenibles y tratables. En suma, es fundamental que el especialista en endocrinología y nutrición se convierta de forma estandarizada en una figura de referencia en la planificación de la asistencia al paciente trasplantado. El trasplante, es por todos conocido, es una historia, como decíamos, de éxito del sistema sanitario, pero el éxito del trasplante no es de la curación, sino el de incorporarnos activamente a un nuevo escenario de cronicidad en el que las complicaciones endocrinológicas juegan un papel cardinal.

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