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¿Qué cargos sanitarios tienen suficiente «pedigrí» como para ser espiados por la NSA?

Es más una cuestión de «pedigrí» que de seguridad nacional, si la Agencia de Seguridad Nacional americana (NSA) ha grabado más de 60 millones de conversaciones, deben haber cogido a los personajes más importantes de todo el país, no solo al Rey, a Mariano Rajoy, Rodríguez Zapatero, Pérez Rubalcaba, Belén Esteban, Paula Vazquez, Cristiano Ronaldo, Messi o Rafa Nadal.

No se trata de 100, 30.000 o 250.000, se trata de 60.000.000 conversaciones. No estar en la lista de la NSA es un desprestigio intolerable para un cargo público. La agencia puede hundir a ciertos personajes solo anunciando que no han sido espiados o que sus conversaciones no han sido tenidas en cuenta.

Se puede asegurar que entre ese «mogollón» de personajes investigados estarán las personalidades de la política, de la vida judicial, sindicalistas, artistas, deportistas, periodistas, diplomáticos, presos, ladrones… Pensemos a quien tendrían que haber espiado de la sanidad si elaboraran la lista hoy mismo.

Ana Mato abre el cupo porque es la ministra de Sanidad, junto Pilar Farjas y parte de su equipo. También entrarían Lasquetty, Boi Ruiz, Echániz e incluso Sáez Aguado y Llombart por la parte pública de las Consejerías. Rodríguez Sendín, Serafín Romero y Díaz Villarig formarían parte de los poderes fácticos de la OMC, Francisco Miralles, Albert Tomás y Gerardo Ferreras por el sindicato médico, Bajo Arenas por la patronal de sociedades científicas, Sánchez Turrión, Macaya, Alvarez de Mon, Enrique Moreno, Raul Cavadas… por su prestigio profesional. Quizá Iñaki Ereño de Sanitas, Juan Abarca de Hospitales de Madrid, Alberto de la Rosa de Ribera Salud, Pilar Muro de Quirón, Asunción Perales de IVO, Víctor Madera de IDCSalud… o los directores de los grandes hospitales como La Paz, Puerta de Hierro, Ramón y Cajal, Vall D’Hebron, La Creu, Clinic, La Fe o Virgen de la Macarena.

Fuera de estos empieza la lucha por entrar en el selecto grupo de los «clientes de la NSA». ¿Deberían estar los presidentes colegiales como Urigotia, Vidán, López Arribas, Vilardell, Fuster, Gutiérrez, Ferrer, etc?, ¿quién de ellos tiene suficiente influencia y «pedrigrí» como para estar en la lista?, ¿quién de ellos tiene que estar en el grupo?, o mejor dicho, ¿quién tiene la suficiente relevancia como para que hayan investigado sus conversaciones?. El pedigrí sí se quiere, pero no sus consecuencias.

A todos nos gustaría que la NSA publicara las conversaciones de los «primeros espadas» como Mato y Farjas, pero la pena es que las conversaciones de los cargos públicos que pugnan por entrar en la lista no las conoceremos, y seguro que son muy «suculentas», pero se los quedará NSA y algún hacker que pase a buscarlas.

¡Sería intolerable no estar en el grupo de «espiados»!, !qué desprestigio!
..Alfonso González