Redacción
La epilesia es una de esas enfermedades que cambia la vida a muchos de los pacientes que la padecen. Controlar las crisis y contar con terapias que permitan a los pacientes quedar libre de ellas, es el objetivo de los neurólogos que se ha reunido en la LXXV Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y el XXX Congreso Anual de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica (Sedene), ambos celebrados en Valencia.
Los casos más difíciles son aquellos pacientes con una epilepsia farmacorresistente, una realidad que, según el informe Headway, sufre cerca del 40% de los pacientes tras haber recibido al menos dos medicamentos anticrisis. Esta situación ahonda el impacto en la salud y la calidad de vida de quienes lo sufren.
Dr. Villanueva: «Cenobamato nos proporciona una opción segura y eficaz para mejorar de forma significativa el control de las crisis epilépticas»
Los expertos han subrayado la importancia de intervenir de forma temprana y eficaz en el tratamiento de la epilepsia farmacorresistente, apostando por la búsqueda de nuevas soluciones y un manejo integral de la enfermedad. En este sentido, el Dr. Vicente Villanueva, jefe de sección de Neurología (Unidad de Epilepsia Refractaria) del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia, destaca que «cenobamato nos proporciona una opción segura y eficaz para mejorar de forma significativa el control de las crisis». Es uno de los especialistas que participó en los simposios organizados por Angelini Farma en el congreso.
Es especialista afirma que «el porcentaje de pacientes libres de crisis con cenobamato es más alto que el que habíamos visto hasta, incluso, en pacientes muy farmacorresistentes. Esto nos sugiere que, si utilizamos cuanto antes el este tratamiento dentro de su indicación, que es al fallo de dos tratamientos previos, lograríamos mejorar sensiblemente los resultados y prevenir la cronificación de la enfermedad en muchos casos», señala el doctor Villanueva. En ensayos clínicos, el 20% de los pacientes tratados con el antiepiléptico lograron una liberdad sostenida de crisis epilépticas durante al menos un año. La compañía añade que estos datos «se han visto respaldados» en la práctica clínica real tras más de un año de comercialización en España.
«La dificultad para controlar las crisis conlleva que muchos experimenten crisis de forma continuada a lo largo del tiempo, lo que puede resultar en la progresión de la epilepsia hacia una fase crónica»
Los pacientes que enfrentan crisis epilépticas repetidas «son los más vulnerables». «La dificultad para controlar las crisis conlleva que muchos experimenten crisis de forma continuada a lo largo del tiempo, lo que puede resultar en la progresión de la epilepsia hacia una fase crónica», explica el especialista.
En este sentido, el doctor Villanueva subraya que la cronificación de la epilepsia no solo empeora la salud de los pacientes, aumentando el riesgo de caídas, accidentes y muerte súbita, sino que también «exacerba enfermedades concomitantes, especialmente trastornos psiquiátricos. Además, presenta una carga económica creciente para nuestro sistema de salud, reflejándose en mayores costes y un aumento en el número de bajas laborales y discapacidades«.
La enfermería y su labor en la epilepsia
Es amplio el papel que tiene la enfermería en el tratamiento, seguimiento y mejora de la calidad de vida de los pacientes con epilepsia. Así se puso de manifiesto durante el simposio celebrado en el marco del Congreso de Sedene. Un punto fundamental es su contribución en la detección de las crisis y la educación y empoderamiento del paciente en el control de la enfermedad.
Isabel Manzanares: «Los pacientes deben estar educados sobre sus crisis epilépticas, su gravedad e importancia, porque también puede afectar a su tratamiento»
Isabel Manzanares, enfermera de Práctica Avanzada en Epilepsia del Hospital Clínic de Barcelona, explica que «la educación sanitaria es nuestra herramienta más poderosa. Una entrevista clínica sobre las crisis, características y factores precipitantes es clave para comprender el contexto y detectar la urgencia o la descompensación de las crisis. Los pacientes deben estar educados sobre sus crisis, su gravedad e importancia, porque también puede afectar a su tratamiento. Este proceso exige una escucha activa por parte del profesional, un esfuerzo consciente por empatizar y entender cómo el paciente experimenta su condición y su tratamiento».
La labor de las enfermeras no se limita únicamente al ámbito clínico, sino que también tiene el objetivo de fomentar la autonomía del paciente, ayudándole a manejar su enfermedad. «Las enfermeras tenemos una visión más holística del paciente y su cuidado, por lo que nos responsabilizamos no tanto de la enfermedad en sí, sino de otros aspectos que afectan la salud de los pacientes, como su autonomía, aspectos sociales y laborales, efectos secundarios de la medicación u otros aspectos que pueden interferir en su calidad de vida» subraya Manzanares.










