Desafío sanitario en 2023: récords en listas de espera

Carlos Rus, presidente de la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE)

Anuario iSanidad 2023
Carlos Rus, presidente de la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE)
Más de 800.000 personas están esperando en España a ser operadas y lo van a hacer en una media de 112 días. En este 2023, hemos alcanzado cifras récord de pacientes que esperan, y se desesperan.

Las listas de espera prolongadas no solo generan angustia o ansiedad entre los pacientes, sino que también pueden tener consecuencias para su salud e, indudablemente, para su calidad de vida. En este contexto, es fundamental reconocer que la sanidad es un derecho fundamental de los ciudadanos. ¿Cómo resolver un reto de esta magnitud? Sin duda, la colaboración entre el sistema de salud público y privado puede ser clave para garantizar la prestación eficiente de los servicios que los pacientes necesitan hoy.

La salud de la población debe ocupar la prioridad máxima de nuestros objetivos y la colaboración entre los sectores público y privado es el camino a seguir para lograrlo

Factores como la falta de profesionales sanitarios, la insuficiencia de recursos y la creciente demanda de servicios de salud contribuyen a una situación que, además, irá empeorando si no se toman medidas urgentes. La colaboración de las administraciones con el sector privado, como siempre destacamos, puede aliviar la presión sobre el sistema público al proporcionar recursos adicionales para abordar las listas de espera de manera más efectiva.

Por este motivo, a la nueva ministra de Sanidad, Dña. Mónica García, le pedimos desde el sector sanitario que considere que la sanidad privada es un valioso aliado para fortalecer y mejorar la atención médica en su conjunto, como un recurso flexible y estratégico. Recientemente, leíamos sus palabras, en las que señalaba que los gobernantes deben “tener altura de miras para llegar a acuerdos que partan del reconocimiento del resto de actores como interlocutores válidos y que pongan el bienestar de nuestras sociedades por encima de las batallas cortoplacistas de los partidos”. Compartimos plenamente esta afirmación.

La colaboración de las administraciones con el sector privado, como siempre destacamos, puede aliviar la presión sobre el sistema público al proporcionar recursos adicionales para abordar las listas de espera de manera más efectiva

Igualmente, las comunidades autónomas han de superar las ineficiencias en la gobernanza sanitaria derivadas de criterios ideológicos anacrónicos -propios y ajenos- y colaborar, superando el miedo a la presión de la crítica interesada, para focalizar su esfuerzo en la mejora de la salud pública, con el paciente en el centro de la toma de decisiones.

El sector sanitario privado es un interlocutor fundamental que debe ser valorado por la indispensable aportación que hace al Sistema Nacional de Salud y por ser un agente de gran fortaleza en el tejido laboral y económico de España. Representamos el 3,2% del PIB, con 400.000 profesionales cualificados, asumiendo el 42% de todas las intervenciones quirúrgicas o el 31% del conjunto de las estancias hospitalarias y urgencias. Estos datos avalan nuestra afirmación.

La colaboración entre sanidad pública y privada no implica la privatización de la salud

Además, la colaboración entre ambos espacios debe ampliarse incluso más allá de la resolución de las listas de espera. Es oportuno abordar los desafíos estructurales del sistema de salud, promoviendo una atención integrada y centrada en el paciente. La cooperación puede contribuir a la mejora de la eficiencia en el uso de recursos, la implementación de nuevas tecnologías y la innovación en modelos de atención. Ambos sectores pue- den aprender y beneficiarse mutuamente, mejorando la calidad de la atención médica en su conjunto.

Se abre ahora un nuevo periodo para la sanidad española. A mí me gustaría que todos los actores del sector trabajáramos juntos para construir un sistema de salud sólido y sostenible que cumpla con las necesidades de todos los ciudadanos. La colaboración entre sanidad pública y privada no implica la privatización de la salud -ya es hora de desterrar esa afirmación que está lejos de ajustarse a la realidad-, sino una asociación estratégica que busca el beneficio de la población en general. Se trata de aprovechar las fortalezas de cada sector para garantizar que los pacientes reciban la atención que necesitan de manera oportuna.

La salud de la población debe ocupar la prioridad máxima de nuestros objetivos y la colaboración entre los sectores público y privado es el camino a seguir para lograrlo. Confiamos en que el actual Gobierno comparte este mismo objetivo.

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