Cercanía para la promoción de la salud y la prevención: el cáncer se aborda (también) desde la farmacia

Labores como fomentar acciones de concienciación en el cuidado de la salud, la fotoprotección para prevenir los tumores de la piel, o la participación de la red de farmacias comunitarias en programas de cribado son solo algunas de las funciones de la red asistencial de primera línea, destacan desde el Cgcof

Juan León García
Con una previsión de incremento de incidencia global del 2020 al 2040, año en el que se estima que habrá unos 28 millones de casos nuevos (un 54,9% más), el cáncer sigue siendo una de las principales causas de morbimortalidad en el mundo y en España. En vista de la presión que genera esta enfermedad en el Sistema Nacional de Salud, el farmacéutico comunitario cumple una “crucial labor asistencial” en el manejo y abordaje de los pacientes oncológicos, explica el director de Servicios Farmacéuticos del Consejo General de Colegios Farmacéuticos (Cgcof), Antonio Blanes Jiménez.

De entre las actividades de salud pública que conciernen a la red de 22.200 farmacias repartidas por todo el territorio nacional que emplean a alrededor de 55.000 farmacéuticos, las relacionadas con el cáncer abarcan tanto la promoción de la salud como la prevención. Un aspecto que preocupa especialmente, y en esta enfermedad no es una excepción, es garantizar la equidad en el acceso sin importar el código postal.

Dos tercios de estos establecimientos se ubican fuera de capitales de provincia. Más de mil, en municipios de menos de 500 habitantes. Llegar, a través de la farmacia, a cada uno de los pacientes que vivan en zonas de difícil cobertura permite, detalla Blanes, más efectividad de las campañas informativas respecto al cáncer tanto en el Día Mundial (4 de febrero), como una mayor sensibilización sobre la necesidad de utilizar fotoprotección, en especial en verano, para disminuir el riesgo de desarrollar cáncer de piel. En paralelo, dicha capilaridad aumenta las posibilidades de que potenciales pacientes participen en programas de cribado, como los que ya se desarrollan para cáncer de colon y recto.

“Los pacientes con cáncer acuden con frecuencia a la farmacia comunitaria”, explica Antonio Blanes Jiménez, director de Servicios Farmacéuticos del Cgcof. La dispensación de medicación oral antineoplásica o de tratamientos farmacológicos concomitantes son algunas de las razones

Actualmente, más de 2.500 farmacias comunitarias de País Vasco, Navarra, Cataluña, Murcia, Comunidad Valenciana y Baleares colaboran en estos programas impulsados por las autoridades de salud pública, ya sea mediante la dispensación del kit de recogida de muestra a la población diana, proporcionando información sobre todo el proceso o ambas actividades.

Antonio Blanes Jiménez, director de Servicios Farmacéuticos del Cgcof.

Según estima el Cgcof, aproximadamente 2,3 millones de ciudadanos españoles acuden a diario a alguna farmacia, una actividad en el ámbito ambulatorio que también viven los pacientes con cáncer, con la toma de medicación oral antineoplásica, por ejemplo. Blanes también incide en otros tratamientos farmacológicos concomitantes frente a manifestaciones secundarias de la patología o bien para abordar la toxicidad del tratamiento antitumoral mediante la dispensación de analgésicos opioides o antieméticos previa prescripción. “Es decir, son pacientes que acuden con frecuencia a la farmacia comunitaria”, resume.

Por estos motivos, el organismo está haciendo especial énfasis en promover un mayor papel de la farmacia comunitaria en el abordaje de los cribados frente al cáncer. Asimismo, en un creciente peso del seguimiento de los pacientes en coordinación con el resto de los profesionales sanitarios y colaborando de forma estrecha con atención primaria. Sin ir más lejos, la Unión Europea ha marcado como objetivo que antes de 2025 el 90% de la población cumpla los requisitos para someterse a un cribado de cáncer de mama, cuello de útero o colorrectal, y que pueda tener acceso a dichas pruebas.

La dispensación colaborativa, clave

Un punto en el que por ejemplo se incidió especialmente durante el último Congreso Nacional Farmacéutico fue la dispensación colaborativa entre farmacia comunitaria y hospitalaria, ya presente en varias comunidades autónomas. Un servicio que permite a estos pacientes (en su mayoría crónicos e inmunodeprimidos) retirar ciertos fármacos de hospital en su farmacia más cercana, gracias a la coordinación de farmacéuticos hospitalarios, comunitarios y de la distribución.

En el caso de los medicamentos antineoplásicos, Blanes recuerda que se caracterizan por un “estrecho margen terapéutico y una toxicidad potencialmente alta”. Esto conlleva los pertinentes ajustes “frecuentes” de dosis dependiendo de la evolución y tolerabilidad del paciente.

“Letrozol, tamoxifeno, clorambucilo o melfalán” son otros fármacos dispensables en oficinas de farmacia, señala Raúl Ferrando Piqueres, jefe de Servicio de Farmacia Hospitalaria Hospital General Universitario Castellón

Hay que tener en cuenta que la mayoría del tratamiento oncológico se administra o dispensa en el hospital. No obstante, existen otros fármacos dispensables desde la oficina de farmacia, “como por ejemplo el letrozol, el tamoxifeno, el clorambucilo o el melfalán”, apunta Raúl Ferrando Piqueres, jefe de Servicio de Farmacia Hospitalaria Hospital General Universitario Castellón. Otros acompañan los esquemas terapéuticos, como la prednisona o la profilaxis antimicrobiana con cotrimoxazol o valaciclovir, “también de dispensación en oficina de farmacia”.

No obstante, es necesario un trabajo multidisciplinar: el seguimiento por parte del equipo de oncólogos, su continuación en atención primaria y, en paralelo, una “coordinación asistencial” entre los farmacéuticos especialistas de hospital y los comunitarios. “Es de extraordinaria importancia en los pacientes con cáncer”, prosigue Blanes, “pues contribuye a facilitar y mejorar la monitorización de los tratamientos y a la revisión de la adherencia a los mismos”.

Jordi de Dalmases Balaña, vicepresidente del Cgcof.

Su colega Jordi de Dalmases Balaña, quien además es vicepresidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos (Cgcof), destaca al respecto que “más allá de los ahorros indirectos derivados para administraciones y pacientes”, este modelo de dispensación ha demostrado un “alto grado de satisfacción” en encuestas realizadas a cada uno de los colectivos implicados y recogidas como parte del proyecto ‘Hiris’.

“Así, el 100% de los farmacéuticos comunitarios destacaron el impacto positivo en la calidad de la prestación farmacéutica; y el 96% confirmaron una mayor adherencia a los tratamientos. Entre los farmacéuticos hospitalarios: un 95% reconoce una mayor adecuación a las necesidades del paciente; un 91% impacto positivo en la calidad de la prestación farmacéutica”, detalla.

Jordi de Dalmases Balaña, vicepresidente del Cgcof, destaca el “alto grado de satisfacción” del modelo de dispensación colaborativa “más allá de los ahorros indirectos derivados para administraciones y pacientes”

Mientras que, por parte de los pacientes, una gran mayoría, el 85%, se muestra totalmente satisfecho con la dispensación colaborativa; y, de cara al futuro, el 100% es partidario de la continuidad del servicio”. Y hasta el 80% de los responsables de la prestación farmacéutica reconoce una “mayor satisfacción, comodidad y facilidad para el paciente; así como un mejor aprovechamiento de la red de farmacias comunitarias”.

Más allá de los resultados, esta iniciativa recoge hasta 16 recomendaciones de buenas prácticas en dispensación colaborativa. Entre ellas, se subraya una “participación activa” de todos los agentes (pacientes, administraciones central y autonómica, colegios, farmacia hospitalaria y distribuidores) desde las fases iniciales en el diseño de estos programas. Además de definir bien “los criterios de selección” de los pacientes a los que se les ofrece participar.

Para De Dalmases uno de los grandes retos a superar en el éxito de este modelo es la “voluntad política”. Pero también se detiene en otros, como la mejora de la comunicación entre los profesionales involucrados en dicho proceso (para los farmacéuticos comunitarios); la mejora de la coordinación entre profesionales, una gestión de incidencias más eficiente y la extensión de este modelo a más pacientes, en el caso de los farmacéuticos hospitalarios.

Sobre este último punto, Ferrando lamenta la escasez de las herramientas de comunicación que permitirían una “colaboración estrecha” entre farmacias comunitaria y hospitalaria. “Pero teniendo en cuenta el entorno social y tecnológico actual, hemos de evolucionar hacia el desarrollo de programas colaborativos y hacia la integración de tecnologías de la información y comunicación (TICs)”, confía.

La medicina personalizada permite individualizar los fármacos antineoplásicos gracias a la monitorización terapéutica de las concentraciones plasmáticas

En el lado de los pacientes, la petición es que se dé continuidad a este servicio y entre los responsables de la prestación farmacéutica, la mayoría solicita que se digitalice todo el proceso.

“La colaboración entre los distintos profesionales de la sanidad es imprescindible para situar al paciente en el centro del sistema. En nuestro caso, la colaboración entre farmacéuticos de distintos niveles asistenciales y ámbitos de ejercicio facilita la vida a los pacientes”, sentencia el farmacéutico. En este sentido, recalca que “el límite” en la dispensación colaborativa está en “la seguridad clínica”. Es decir, todos aquellos medicamentos en los que la asistencia al hospital asegure el “mejor efecto del tratamiento”, los cuales “no deberán incluirse en el programa”.

El cáncer desde la visión de la farmacia hospitalaria

“El papel de la farmacia hospitalaria en el ámbito de la oncología ha sufrido una importante evolución en los últimos años”, asegura Ferrando. Hasta tal punto, ahonda, que España ya “dispone de numerosos farmacéuticos BCOP” (siglas en inglés de Board Certified in Oncolgy Pharmacist).

Ferrando Piqueres, jefe de Servicio de Farmacia Hospitalaria Hospital General Universitario Castellón.

Al mismo tiempo, Ferrando (uno de los ponentes de la mesa dedicada a la dispensación colaborativa en el congreso nacional de farmacia) habla de un farmacéutico “cada día más integrado con los equipos multidisciplinares” que presta “atención farmacéutica al paciente con cáncer” en consultas específicas. Gracias a la digitalización, se obtiene un mejor seguimiento farmacoterapéutico del paciente, “comprobando interacciones con otros fármacos o alimentos, contraindicaciones o toxicidades”.

El farmacéutico hospitalario destaca también que, en la era de la medicina personalizada, el papel que tienen a la hora de individualizar los fármacos antineoplásicosbasada en la monitorización terapéutica de las concentraciones plasmáticas”, permite reducir la toxicidad y aumentar la efectividad de los tratamientos.

Como consecuencia, entre otros, se logra una mejor adherencia a los fármacos (ya buena en pacientes oncológicos, que ronda un 70% según el Cgcof) y, por tanto, mejores resultados en salud. Una de las tareas principales del farmacéutico es el empoderamiento de pacientes y familiares para garantizar el uso correcto de los medicamentos”, concluye Ferrando.

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