Anuario iSanidad 2023
Daniel Torres, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Bucal (Secib)
Con las especialidades odontológicas en el horizonte, toca pensar en la figura del cirujano bucal. Más allá de cómo debe articularse su formación, cómo debe ser el acceso a la misma, quién debe monitorizarla, etc., lo cierto es que existe una demanda poblacional y la necesidad real de integrar al cirujano bucal en el sistema sanitario.
Tal como la Sociedad Española de Cirugía Bucal dejó claro en el libro conmemorativo de sus 25 años de historia, esta figura no estaría solo justificada por los requerimientos de los pacientes y las justas aspiraciones profesionales, sino también por la equiparación con los países de la Unión Europea. Por otra parte, la incorporación del cirujano bucal en los equipos de atención sanitaria sería también una medida esencial para mejorar la eficiencia y accesibilidad del Sistema Nacional de Salud.
El Sistema Nacional de Salud español se encuentra en la encrucijada de abordar la patología quirúrgica bucal, que incluye intervenciones como extracciones de terceros molares, extirpación de quistes y tumores benignos, entre otras. Estas intervenciones, si se realizan en unidades ambulatorias u hospitalarias de cirugía bucal, agilizarían en gran medida los procesos, reduciendo las listas de espera y aliviando la presión sobre los servicios hospitalarios.
La mayoría de las intervenciones quirúrgicas de cirugía bucal pueden llevarse a cabo de forma ambulatoria, lo que contribuiría a reducir la presión asistencial y las listas de espera
La demanda asistencial entre la población general respalda la necesidad de establecer servicios de cirugía bucal en los centros de salud de atención primaria. La capacidad de diagnosticar y tratar una variedad de patologías orales en estos centros proporcionaría una asistencia más accesible y rápida para los pacientes. En este contexto, el Real Decreto 1030/2006, del 15 de septiembre de 2006, señala las prestaciones que deben ser efectuadas en los servicios de atención primaria, encontrándose entre ellas las exodoncias, exodoncias quirúrgicas, cirugía menor de la cavidad oral, revisión oral para la detección precoz de lesiones potencialmente malignas y, en su caso, biopsia de lesiones mucosas.
La implementación de servicios de cirugía bucal en atención primaria no solo beneficiaría a los pacientes en términos de accesibilidad, sino que también supondría un ahorro económico significativo para el Estado y las comunidades autónomas. La reducción de horas de trabajo en quirófanos y consultas de hospitales de tercer nivel, junto con la disminución del gasto en prescripciones farmacéuticas y bajas laborales, sería una respuesta efectiva a las complicaciones derivadas de las largas listas de espera.
La mayoría de las intervenciones quirúrgicas de cirugía bucal pueden llevarse a cabo de forma ambulatoria, lo que contribuiría a reducir la presión asistencial y las listas de espera. La capacidad de resolver casos in situ evitaría la remisión innecesaria a hospitales de tercer nivel, evitando la saturación de los servicios de cirugía oral y maxilofacial en estos hospitales. Estos servicios podrían centrarse con mayor premura en patologías específicas de su campo, como la oncología y traumatología craneofacial.
La capacidad de resolver casos in situ evitaría la remisión innecesaria a hospitales de tercer nivel, evitando la saturación de los servicios de cirugía oral y maxilofacial en estos hospitales
La Directiva 2005/36/EC y su modificación 2013/55/ UE del Parlamento Europeo y del Consejo ya establecen la formación especializada en Odontología, incluyendo la figura del cirujano bucal. España, como parte de la Unión Europea, debe implementar los medios necesarios para cumplir con estos estándares y equipararse con el resto de los países miembros. Esto no sólo aseguraría una atención odontológica de calidad sino que también fortalecería la posición de España en el contexto europeo. En conclusión, la figura del cirujano bucal en España no es simplemente una necesidad, sino una obligación para mejorar la atención sanitaria y responder eficazmente a la demanda asistencial odontológica. Esta medida no sólo elevará los estándares de salud bucal en el país, sino que también situará a España en línea con las directrices europeas, promoviendo una atención sanitaria eficiente, accesible y de calidad.











