El futuro de la cirugía torácica: detección precoz, nuevas tecnologías y trabajo interdisciplinar

Dr. Sergio Bolufer, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Torácica (SECT)

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Anuario iSanidad 2023
Dr. Sergio Bolufer, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Torácica (SECT)
La cirugía torácica es una de las especialidades más desconocidas por los futuros MIR que eligen cada año su especialidad. Pero quizás más importante, también es poco conocida por la población en general, a la que ofrece la posibilidad de curación de una de sus principales causas de muerte: el cáncer de pulmón. En España una persona muere cada 20 minutos por cáncer de pulmón y, aunque se estima que en 2040 casi el 40% de nuevos enfermos y fallecidos serán por esta patología altamente prevalente, el momento en el que nos encontramos aún reserva sitio para la esperanza.

Cada vez es mayor la evidencia que apoya la implementación de la detección precoz del cáncer de pulmón, aunque a veces se ignore desde algunos organismos políticos. A la vez, cada vez son más amplias las posibilidades de supervivencia de los afectados por cáncer de pulmón cuando el diagnóstico se lleva a cabo en estadios precoces. Un paciente con un cáncer de pulmón diagnosticado precozmente tiene unas probabilidades de supervivencia a 5 años de más del 80%, frente a un 15% si el diagnóstico se realiza en estadios avanzados. Hoy, hasta el 85% de los tumores de pulmón que se diagnostican se encuentran en estadios avanzados, y ese dato debería servir para ser conscientes del impacto que el cambio de paradigma diagnóstico puede suponer.

En España una persona muere cada 20 minutos por cáncer de pulmón y, aunque se estima que en 2040 casi el 40% de nuevos enfermos y fallecidos serán por esta patología

En la mayoría de los casos, un diagnóstico precoz permite la posibilidad de extirpar el tumor por completo, y esta es la principal actuación por la que los cirujanos torácicos somos reconocidos. Tradicionalmente, la cirugía torácica se llevaba a cabo a través de grandes incisiones entre las costillas, lo que su[ponía una recuperación dolorosa y, en algunos casos, importantes secuelas postquirúrgicas para los pacientes.

Sin embargo, los avances que se han producido en la incorporación de nuevos abordajes -como la cirugía mínimamente invasiva-, en el desarrollo de nuevas tecnologías -como la cirugía robótica-, y en la implementación de técnicas que permiten conservar más tejido pulmonar en tumores de menos de 2 centímetros, son una auténtica revolución en el tratamiento quirúrgico del cáncer de pulmón.

La posibilidad de llevar a cabo las cirugías por incisiones de pequeño tamaño, de identificar precisamente la zona del pulmón donde se encuentra el nódulo para preservar el máximo de pulmón adyacente y, sobre todo, de llevar a cabo estas técnicas con calidad y absoluta seguridad, han definido nuevos retos en el ámbito de la cirugía torácica. La necesidad de formación continuada, liderada en la mayoría de los casos por las sociedades científicas y en otros por los responsables del desarrollo de nuevas tecnologías, se ha convertido en una obligación para cirujanos torácicos jóvenes y experimentados. Otra necesidad imperante que marcan las circunstancias es la integración de la cirugía torácica dentro del abordaje multidisciplinar del cáncer de pulmón. Los progresos que se han producido en los últimos años con el desarrollo de la inmunoterapia y de los tratamientos dirigidos requieren, no solo el trabajo multidisciplinar, sino interdisciplinar, de numerosas especialidades enfocadas a mejorar la supervivencia del cáncer de pulmón.

La necesidad de formación continuada se ha convertido en una obligación para cirujanos torácicos jóvenes y experimentados

La posibilidad de seleccionar pacientes, aún en estadios precoces, que sean candidatos a recibir quimioterapia e inmunoterapia antes de la cirugía o tratamientos dirigidos, o que sean subsidiarios de participar en ensayos clínicos, ha hecho esencial que los cirujanos hablemos el mismo idioma que nuestros colegas oncólogos. La necesidad de trabajar codo con codo, siendo conscientes de que el objetivo fundamental es mejorar la supervivencia del cáncer de pulmón, ha estrechado la colaboración entre ambas especialidades. Incluso en estadios avanzados, cuando la resección del tumor no es una opción terapéutica, la cirugía torácica se ha convertido en un pilar fundamental para obtener muestras de tejido que permitan a los anatomopatólogos, obtener información específica de cada tumor que facilite optimizar al máximo los tratamientos sistémicos.

Por otro lado, priorizar el bienestar del paciente y su calidad de vida hace impensable que hoy nos imaginemos una cirugía torácica desligada de los profesionales de enfermería y fisioterapia, así como de los psicooncólogos o de los expertos en cuidados paliativos. El camino que los cirujanos torácicos tenemos ante nosotros es emocionante. De ahí nuestro compromiso con la detección precoz del cáncer de pulmón, con la formación en nuevas técnicas y tecnologías, y con el trabajo interdisciplinar que hagan de la curación del cáncer de pulmón, no solo una esperanza, sino una realidad. El futuro es ahora.

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