Redacción
Un reciente estudio publicado en JAMA Network Open ha puesto de manifiesto un fenómeno preocupante: mientras que la esperanza de vida global ha aumentado, los años vividos con buena salud no han seguido el mismo ritmo. Este desequilibrio, conocido como la brecha entre esperanza de vida y salud, también afecta a España. Aunque el informe no detalla la brecha específica para nuestro país, destaca que las mujeres españolas viven 3,4 años más con enfermedades que los hombres, situando a España entre los países con mayor desigualdad de género en esta área.
A nivel global, la brecha entre la esperanza de vida y una buena salud es de 9,6 años, según el estudio que analizó datos de 183 países miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así, la investigación subraya que las mujeres enfrentan una mayor carga de enfermedades crónicas y discapacidades prolongadas, lo que amplía significativamente esta brecha. En el caso de España, esta disparidad de 3,4 años refleja un problema que combina factores biológicos, sociales y relacionados con el acceso a servicios de salud.
Las mujeres enfrentan una mayor carga de enfermedades crónicas y discapacidades prolongadas
El estudio destaca que las enfermedades no transmisibles, como las patologías cardiovasculares, los trastornos musculoesqueléticos y la diabetes, son las principales responsables de esta brecha. Estas condiciones, que generan un aumento en los años vividos con discapacidad, afectan de manera desproporcionada a las mujeres debido a factores biológicos y también sociales, como una mayor esperanza de vida que las expone a estas enfermedades por más tiempo.
En España, las enfermedades crónicas representan una de las mayores cargas para el sistema de salud. La prevalencia de trastornos musculoesqueléticos, como la artritis y la osteoporosis, es particularmente alta entre las mujeres, contribuyendo significativamente a los años vividos con discapacidad. Además, las enfermedades cardiovasculares, aunque tradicionalmente asociadas a los hombres, también son una causa importante de discapacidad y mortalidad entre las mujeres.
El informe también subraya que el descenso en la mortalidad, considerado un logro de la salud pública, no siempre se traduce en años adicionales de buena salud. Este «paradigma de la enfermedad crónica» expone a las poblaciones a vivir más años con condiciones debilitantes. En España, esto plantea retos significativos para el sistema sanitario, que debe adaptarse a una población envejecida con necesidades cada vez más complejas.
El descenso en la mortalidad no siempre se traduce en años adicionales de buena salud
Cerrar esta brecha requiere un enfoque integral que combine prevención, atención personalizada y equidad de género. Los expertos del estudio recomiendan promover hábitos saludables desde edades tempranas, como la actividad física regular y una dieta equilibrada, para prevenir enfermedades crónicas. Además, se enfatiza la necesidad de mejorar el acceso a programas de cribado para detectar enfermedades en estadios tempranos. Por otra parte, diseñar programas que aborden las necesidades específicas de salud de las mujeres, especialmente en áreas como la salud musculoesquelética y cardiovascular.
Asimismo, consideran fundamental fortalecer la atención primaria y fomentar la colaboración interdisciplinaria para abordar las enfermedades crónicas desde una perspectiva más amplia. El informe también subraya la importancia de la educación en salud y la concienciación sobre el impacto de las desigualdades de género en la salud.
España, reconocida por su alta esperanza de vida, enfrenta el desafío de garantizar que esos años adicionales se vivan con calidad. La diferencia de 3,4 años en la brecha entre hombres y mujeres resalta la necesidad de intervenciones urgentes y específicas. Abordar esta situación podría no solo mejorar la calidad de vida de millones de personas, sino también reducir la carga sobre el sistema sanitario, promoviendo una sociedad más equitativa y saludable.










