Mamografía por contraste para el diagnóstico y seguimiento del cáncer de mama

Antonio Mariscal Martínez, coordinador de la Unidad de Diagnóstico por Imagen de la Mama (UDIM) Territorial del Hospital Universitario Germans Trías i Pujol

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Antonio Mariscal Martínez, coordinador de la Unidad de Diagnóstico por Imagen de la Mama (UDIM) Territorial del Hospital Universitario Germans Trías i Pujol. Badalona
Hasta hace relativamente poco tiempo, nuestras herramientas disponibles para el diagnóstico mamario eran la mamografía y la ecografía mamaria, y con estos métodos y el intervencionismo mamario, hemos intentado dar respuesta a las distintas situaciones y problemas que nos ha planteado el día a día.

En los últimos años estamos viendo como nuevos métodos diagnósticos se están incorporando con éxito al estudio de la patología mamaria. Podemos citar la resonancia magnética mamaria (RM), la tomosíntesis, o la mamografía con contraste entre otros, a los que se suma todo el desarrollo de la inteligencia artificial.

Indudablemente todo ello está influyendo en nuestra forma de trabajo, tanto en las unidades diagnósticas como en las unidades de cribado, mejorando nuestros resultados, impulsando novedosas fórmulas organizativas y con nuevas aproximaciones a problemas clínicos.

Es necesario valorar el papel que tendrán todos estos métodos en distintos contextos asistenciales, con el fin de realizar una utilización eficiente y obtener el máximo rendimiento posible de los mismos.

Dentro de estas nuevas tecnologías destaca la mamografía con contraste (MC) una tecnología aplicada al diagnóstico de la patología mamaria, que nos proporciona información anatómica y funcional de la mama, similar a la información proporcionada por la RM, lo que aumenta la sensibilidad y especificidad de la mamografía para la detección del cáncer de mama, sobre todo en las mamas densas.

Desde hace 6 años, trabajamos en nuestra Unidad de Diagnóstico por la Imagen de Mama (UDIM) con esta nueva tecnología, y queremos aportar nuestra experiencia, en cuanto a su implementación, las indicaciones clínicas que hemos consensuado y las aplicaciones en un futuro cercano.

Implementación

Nuestra experiencia en la introducción de la mamografía por contraste ha sido muy positiva, ya que ha sido una técnica fácil de implementar, con una curva de aprendizaje rápida para radiólogos, técnicos administrativas y enfermeras.

Esta implementación, se ha realizado en fases graduales, con una primera de curva de aprendizaje y optimización del protocolo diagnóstico: indicaciones, tipo de proyecciones mamográficas adicionales adquiridas, secuencia temporal específica en la adquisición de las imágenes, etc. Más tarde se puso en marcha una segunda fase de implementación clínica y una tercera de consolidación en su utilización y comparación con la RM.

De esta manera, la MC se ha incorporado en nuestra cartera de servicios sin alterar los flujos de trabajo establecidos ni nuestra rutina de trabajo, potenciando y facilitando nuestra forma de trabajo en «acto único», permitiendo evitar recitaciones para pruebas adicionales de lesiones adicionales detectadas. Y, al mismo tiempo, está ayudando a las pacientes ofreciéndoles diagnósticos fiables en menor tiempo y con menores costes, lo cual supone un beneficio también a nivel organizativo y de calidad asistencial.

De forma global, la mamografía por contraste ha sido recibida y aceptada, sin dificultad, por todos los facultativos de las distintas especialidades que formamos la Unidad Funcional de Mama y por las pacientes.

El software de MC que hemos utilizado ha sido el sistema de Fujifilm Healthcare, que presenta una muy buena resolución espacial y contraste entre las diferentes densidades y un corto tiempo entre las exposiciones, lo que permite una lectura rápida y fiable.

Indicaciones

La MC se puede utilizar con éxito en diferentes escenarios, tanto en el diagnóstico del cáncer de mama, en la estadificación de pacientes que ya están diagnosticadas del cáncer, o para valorar la respuesta al tratamiento sistémico primario.

Aunque la técnica de elección habitual en nuestra UDIM para la estadificación de pacientes diagnosticadas de cáncer de mama o para valorar la respuesta al tratamiento neoadyuvante, es la RM, la MC también se ha utilizado en estas dos indicaciones, con buenos resultados. De hecho, es una alternativa para aquellas pacientes que tienen contraindicada la RM, por claustrofobia, problemas de movilidad, por ser portadoras de implantes metálicos o marcapasos no RM compatibles.

En nuestra UDIM se ha consensuado su aplicación en las siguientes indicaciones:

  •  Sospecha clínica de cáncer de mama
  • Pacientes derivadas a la UDIM por sospecha radiológica de cáncer de mama (BI-RADS 4 y 5), principalmente paciente derivadas del Programa de Detección Precoz del Cáncer de Mama.
  • Estadificación de pacientes con cáncer de mama.
  • Contraindicación de la realización de RM de mama. Mujeres con indicación de RM de mama a las que no se les puede realizar la prueba.
  • Evaluación de la respuesta al tratamiento neoadyuvante. Recientemente hemos publicado nuestros resultados (Radiología 2024; 66: 419-30), que muestran la excelente precisión de la MC en la valoración de enfermedad residual tras tratamiento neoadyuvante.

Otras de las aplicaciones de la MC que todavía no hemos incluido de forma global serían el seguimiento de pacientes con cáncer de mama con cirugía conservadora y en cribado en mama densa y alto riesgo.

En un futuro cercano

No obstante, somos conscientes de que esta es una tecnología que va a mejorar notablemente en un futuro no muy lejano. La incorporación de la inteligencia artificial y la radiómica aplicadas a las técnicas de imagen actualmente disponibles para el diagnóstico de la mama tienen la potencialidad de avanzar hacia un cribado personalizado. Concretamente, gracias a la IA podremos detectar cada vez mejor las lesiones, y con la radiómica será más sencillo el análisis de imágenes que ayuden a predecir la respuesta a los tratamientos y la heterogenicidad intratumoral.

Sin embargo, esto requiere un gran esfuerzo común entre la industria, las universidades y los hospitales para trabajar en la dirección correcta y perfeccionar más la calidad de las pruebas radiológicas, con el fin de integrar los datos que de ellas se extraigan con la información clínica de los pacientes. De esta manera, podremos obtener no solo informes mucho más exactos y personalizados, sino también recomendaciones adecuadas para cada caso en materia de tratamientos.

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