Descubren el mecanismo genético clave que impulsa el osteosarcoma

El hallazgo del fenómeno de la cromotripsis y un nuevo biomarcador abre la puerta a tratamientos más precisos y efectivos

Pierre-Fabre-ventas- dermocosmética

Redacción
Un grupo de investigadores del Instituto Europeo de Bioinformática (EMBL-EBI) ha dado un importante paso en la comprensión del osteosarcoma, el cáncer óseo más común en niños y adolescentes. El equipo ha identificado un mecanismo genético conocido como cromotripsis, presente en aproximadamente el 50% de los casos de este tumor altamente agresivo. Este descubrimiento ofrece una nueva perspectiva sobre la biología del osteosarcoma y abre posibilidades para el desarrollo de tratamientos personalizados más efectivos.

El osteosarcoma es un cáncer raro pero devastador, que se presenta principalmente en los huesos largos durante los periodos de crecimiento acelerado, como en la adolescencia. A pesar de los avances en oncología, las tasas de supervivencia para este tipo de tumor han permanecido estancadas durante las últimas décadas. Los tratamientos convencionales, como la quimioterapia y la cirugía, no siempre logran erradicar la enfermedad debido a la complejidad genética del tumor y su resistencia a los tratamientos.

El estudio revela que la cromotripsis es un motor crucial de la agresividad del osteosarcoma

El estudio, dirigido por los Dres. Isidro Cortés-Ciriano y José Espejo Valle-Inclán, ha revelado que la cromotripsis, un fenómeno genético en el que los cromosomas se fragmentan y reorganizan de manera caótica, es un motor crucial de la agresividad del osteosarcoma. Este proceso de «reorganización cromosómica catastrófica» genera una inestabilidad genómica que favorece el comportamiento tumoral agresivo y la resistencia al tratamiento.

Además, los investigadores han identificado un biomarcador asociado a este fenómeno, denominado pérdida de heterocigosidad (LOH), que puede utilizarse para predecir la progresión del cáncer. La identificación de LOH abre la puerta a la personalización de los tratamientos, permitiendo a los médicos adaptar las terapias a las características genéticas únicas de cada paciente.

«La cromotripsis no solo explica por qué estos tumores son tan difíciles de tratar, sino que también proporciona un objetivo terapéutico claro», comentó el Dr. Cortés-Ciriano. «Con esta nueva información, podemos trabajar hacia terapias más dirigidas que traten las causas fundamentales de la enfermedad», adelantaron los especialistas.

Así, este hallazgo no solo mejora nuestra comprensión del osteosarcoma, sino que también tiene el potencial de influir en el tratamiento de otros tipos de cáncer en los que se ha observado la cromotripsis.

A medida que los investigadores continúan con su trabajo, se espera que estos avances puedan integrarse en ensayos clínicos, lo que podría mejorar las tasas de supervivencia y la calidad de vida de los pacientes con osteosarcoma. Por ahora, este descubrimiento marca un importante punto de inflexión en la lucha contra este cáncer óseo agresivo, ofreciendo nuevas oportunidades para tratamientos más precisos y efectivos.

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