«Las bacterias tienen vida social porque forman comunidades complejas y se transmiten información»

Manuel Espinosa, científico de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC), firma un nuevo número de la colección ¿Qué sabemos de?

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Redacción
«Las bacterias tienen vida social porque forman comunidades complejas y se transmiten información”, afirma Manuel Espinosa Urgel, investigador de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC), que ha presentado su libro La vida social de las bacterias como parte de la colección ¿Qué sabemos de?

En este trabajo, el científico explica cómo estos organismos unicelulares interactúan en comunidades complejas, transmiten información y desarrollan estrategias que tienen un impacto significativo en la salud humana y los ecosistemas.

Las bacterias no suben fotos a Instagram ni van a bares, pero forman comunidades multicelulares que les permiten colonizar hábitats diversos y transmitirse información, incluso entre especies distintas”, señala Espinosa. Además, destaca que estas interacciones no solo afectan su supervivencia, sino también el funcionamiento de los ecosistemas y nuestra vida diaria.

El libro explica las estrategias y mecanismos de las bacterias para colonizar hábitats muy diversos y ofrece numerosos ejemplos de su comportamiento social

Uno de los aspectos más destacados del libro es el análisis de los biofilms, comunidades multicelulares bacterianas embebidas en una matriz protectora que ellas mismas generan. Estas estructuras permiten a las bacterias sobrevivir en entornos hostiles, adherirse a superficies, como vidrios o tejidos vivos, y persistir frente a tratamientos antimicrobianos.

Las biopelículas empezaron siendo algo anecdótico para la ciencia, pero en las últimas décadas se han convertido en un área prioritaria de investigación en microbiología, comenta el autor. Estas formaciones no solo contribuyen a la resistencia a antibióticos, sino que también complican el tratamiento de infecciones asociadas a implantes, catéteres y lentes de contacto, entre otros.

Espinosa también aborda el fenómeno del quorum sensing, un sistema de comunicación química que permite a las bacterias coordinar sus acciones cuando alcanzan una densidad suficiente. Esto resulta clave en la formación de biofilms, la producción de antibióticos o incluso el inicio de infecciones, como las causadas por Pseudomonas aeruginosa.

Este mecanismo es como la preparación de un ejército antes de un asalto: las bacterias esperan a tener el número suficiente y la coordinación necesaria para actuar con éxito”, explica el investigador.

Impacto en salud y posibles soluciones

Las biopelículas están relacionadas con infecciones crónicas y problemas como la resistencia a los antibióticos, ya que la matriz protectora dificulta la acción de los fármacos. Además, estas comunidades facilitan la transferencia genética horizontal, que contribuye al desarrollo de resistencias antimicrobianas.

«Conocer la formación de biopelículas nos permitirá avanzar en tratamientos antimicrobianos», señala el investigador

Para enfrentar estos desafíos, la investigación se centra en crear materiales menos susceptibles a la colonización bacteriana y desarrollar fármacos que inhiban la formación de biofilms o interfieran en la comunicación bacteriana.

Conocer la formación de biopelículas nos permitirá avanzar en tratamientos antimicrobianos y en aplicaciones como la depuración de aguas o la protección de cultivos agrícolas”, concluye Espinosa. Su obra subraya que, aunque la interacción entre bacterias y humanos no siempre sea beneficiosa, entender su vida socialpuede abrir nuevas vías para el desarrollo de soluciones en medicina, agricultura y medio ambiente.

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