Fátima Del Reino Iniesta
La contaminación derivada de la anestesia representa un 2% de la huella de carbono del Sistema Nacional de Salud (SNS) y un 10% de las emisiones directas de los hospitales. Ante este desafío, el Ministerio de Sanidad anunció en abril de 2024, durante la apertura del Congreso Nacional de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (Sedar), que iba a crear un Grupo de Trabajo de Anestesia Verde para estudiar, analizar y dar a conocer las mejores prácticas clínicas y hospitalarias disponibles para reducir la emisión de gases anestésicos a la atmósfera.
En la actualidad, este grupo es ya una realidad. La ministra de Sanidad, Mónica García, intervino el 20 de enero de 2025 en la reunión para la creación del grupo de trabajo que contó con la participación de los responsables de la Sedar, de la European Society of Anaesthesiology and Intensive Care (Esaic), del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MiTEco) y distintos profesionales expertos del ámbito de la salud, y cuyo objetivo es reducir el impacto ambiental sin afectar la calidad asistencial para lograr «una anestesia mejor para los pacientes y para el planeta«, explicó García.

«Uno de los retos principales que este siglo está suponiendo para los sistemas públicos de salud es el de la sostenibilidad medioambiental y la adaptación a la crisis climática”, destacó la ministra de Sanidad
Desde la Sedar, la Dra. Marina Varela, secretaria general de la sociedad, ha declarado en una entrevista concedida a iSanidad que «el cambio climático preocupa a todos los profesionales sanitarios” y que por ello “se debe implementar medidas que reduzcan nuestra huella de carbono». Además, ha insistido en que el impacto medioambiental no es exclusivo de la especialidad de anestesiología, sino que todo el bloque quirúrgico debe ser parte del cambio.
Medidas clave para una anestesia más sostenible
El grupo de trabajo Anestesia Verde no parte de cero. Existen técnicas ya consolidadas que pueden contribuir significativamente a la reducción del impacto ambiental. “Llevamos más de 20 años empleando anestésicos inhalatorios con técnicas de bajo flujo, lo que permite reducir considerablemente el consumo de agentes anestésicos y, por ende, su impacto ambiental”, ha detallado la secretaria general de la Sedar.
“Llevamos más de 20 años empleando anestésicos inhalatorios con técnicas de bajo flujo, lo que permite reducir considerablemente el consumo de agentes anestésicos»
Asimismo, ha explicado que en la actualidad también se están empleando sistemas de captura y almacenamiento de anestésicos halogenados, lo que evita su liberación a la atmósfera y contribuye a la gestión eficiente de residuos. “Desde el grupo de trabajo de la Sedar colaboramos con la industria farmacéutica para desarrollar alternativas más sostenibles y promover la investigación en nuevas tecnologías anestésicas con menor huella de carbono”, ha señalado la Dra. Varela.
Un compromiso internacional
A nivel europeo, la European Society of Anaesthesiology and Intensive Care también ha manifestado su compromiso con la sostenibilidad mediante la Declaración de Glasgow y su documento de consenso sobre prácticas sostenibles. Esta establece un marco de referencia para una anestesia más sostenible en toda Europa.
Los gases anestésicos representan el 2% de las emisiones del SNS y un 10% de las emisiones directas de los hospitales
Complementando esta iniciativa, la Esaic también ha publicado un documento de Consenso sobre Sostenibilidad, en el que se presentan estrategias concretas para reducir la huella de carbono en la práctica anestésica. Este informe destaca cuatro áreas clave para lograr una práctica más sostenible: la reducción del uso de agentes anestésicos con alto impacto ambiental, la implementación de sistemas de recuperación y eliminación segura de gases, la promoción de alternativas menos contaminantes y el fomento de la educación continua en sostenibilidad para anestesiólogos y otros profesionales sanitarios.
Un ejemplo de éxito
El Hospital de Cruces (Barakaldo) ha sido pionero en la implementación de estrategias de anestesia sostenible, logrando una reducción significativa de su huella de carbono. Su enfoque se basa en la adopción de prácticas innovadoras que minimizan el impacto ambiental de los procedimientos anestésicos.
Uno de los pilares clave en su estrategia ha sido la reducción del uso de anestésicos inhalatorios con alto potencial de calentamiento global, sustituyéndolos por alternativas con menor impacto. Además, han optimizado el uso de técnicas de bajo flujo, lo que permite disminuir el consumo de estos agentes sin comprometer la seguridad del paciente.
El hospital también ha implementado sistemas avanzados de captura y reciclaje de gases anestésicos, evitando su liberación a la atmósfera y promoviendo una gestión más eficiente de residuos. Asimismo, han fomentado la formación y sensibilización del personal sanitario en prácticas sostenibles, garantizando que estas medidas se integren de manera efectiva en la rutina clínica.
Gracias a estos esfuerzos, el Hospital de Cruces fue reconocido con el premio BiC 2023 al mejor servicio en esta especialidad. Su modelo de gestión está sirviendo como referencia para otros hospitales, demostrando que es posible reducir la huella ambiental sin afectar la calidad asistencial.








