Redacción
El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, ha puesto en valor la reciente aprobación de la Estrategia de la Industria Farmacéutica 2024-2028, un acuerdo que considera un «pacto donde todo el mundo gana«. Durante su intervención en los Desayunos Informativos organizados por Europa Press, Hereu destacó que esta estrategia busca lograr un equilibrio entre el fortalecimiento del Sistema Nacional de Salud (SNS) y el impulso a las empresas del sector farmacéutico, a la vez que promueve la sostenibilidad del sistema público.
El ministro expresó su satisfacción por una estrategia que, según él, fomenta la innovación y favorece la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías en el entorno farmacéutico. «Vamos a buscar un win-win«, ha subrayado Hereu. También ha añadido que este acuerdo tiene que «dar pautas para el desarrollo y la inversión de procesos y a la vez ser conscientes de la sostenibilidad económico-financiera del sistema público, que es un gran valor».
Hereu: «Este pacto tiene que dar pautas para ser conscientes de la sostenibilidad económico-financiera en la industria farmacéutica»
Sobre el Sistema Nacional de Salud, Hereu ha puesto en valor su «calidad». Para él supone un «gran activo, un gran bien público a defender» y «uno de los puntos fuertes» que valoran las compañías farmacéuticas para realizar inversiones en innovación o investigación en el país. La Estrategia fue elaborada con la participación de varios ministerios y actores clave, como Farmaindustria, Aeseg, BioSim, Afaquim y Asebio. Esto refleja un consenso en torno a la necesidad de avanzar en un modelo que beneficie a la salud pública y a las empresas del sector.
Entre las medidas que contempla, se pretende crear un sistema para la evaluación de la eficiencia de las tecnologías sanitarias y la financiación y fijación de precio de medicamentos. Además, se busca mejorar la evaluación de tecnologías sanitarias y el acceso oportuno a los medicamentos. Asimismo, se fomentará el uso de medicamentos genéricos y biosimilares; se incrementará la financiación en investigación clínica y preclínica; se reforzarán las estructuras de soporte críticas en investigación clínica y preclínica, y se impulsará la regulación y la autonomía estratégica.






