Paula Baena
El Dr. José Ignacio Martín Valadés, jefe de la Sección de Tumores Digestivos en MD Anderson Cancer Center Madrid, aborda en esta entrevista con iSanidad los principales retos del cáncer en España. Además, expone cómo las nuevas terapias y tecnologías están transformando el tratamiento oncológico, con especial énfasis en la necesidad de mejorar la prevención y el cribado del cáncer colorrectal.
¿Cuáles son los principales retos en el diagnóstico, tratamiento y manejo del cáncer en España?
Uno de los principales retos es el acceso desigual a pruebas de diagnóstico precoz. Existe heterogeneidad entre algunas regiones de España en cuanto a la implantación de estas pruebas, lo que puede retrasar la detección del cáncer en estadios potencialmente curables. A esto se suma la falta de concienciación de la población. Aunque existen campañas sobre la importancia de la detección temprana, no todas las personas están bien informadas sobre las señales de alerta o no siguen los programas de cribado para ciertos tipos de cáncer, como el de mama, cervicouterino o colorrectal.
Otro desafío importante es la sobrecarga de los sistemas de salud, que se debe al aumento de casos, la creciente demanda de atención y la complejidad en el manejo de los pacientes. Esta situación, junto con la carencia de personal especializado observada en los últimos años, resulta en tiempos de espera más prolongados para consultas, diagnósticos y tratamientos, afectando negativamente la calidad de vida de los pacientes y los resultados de los tratamientos.
«La sobrecarga de los sistemas de salud junto con la carencia de personal especializado resulta en tiempos de espera más prolongados para consultas, diagnósticos y tratamientos»
Asimismo, aunque España cuenta con un sistema de salud avanzado, el acceso a tratamientos innovadores, especialmente a medicamentos de última generación, puede verse limitado por factores económicos o administrativos. La financiación y la aprobación de nuevos tratamientos suelen demorarse, lo que afecta la disponibilidad de opciones terapéuticas. Otro reto es la necesidad de invertir en nuevas tecnologías que mejoren significativamente tanto los procesos diagnósticos como terapéuticos. De esta manera que se maximizaría la eficacia y se minimizarían los efectos secundarios, las secuelas y los tiempos de recuperación de los tratamientos administrados.
Además, también existen desigualdades geográficas en el acceso a estos tratamientos. Aunque el sistema sanitario español es generalmente equitativo, se observan diferencias significativas entre comunidades autónomas y, en algunos casos, entre hospitales de una misma región o incluso de una misma ciudad.
«A pesar de que el sistema sanitario español es generalmente equitativo, se observan diferencias significativas entre comunidades autónomas»
A su vez, es importante una mayor inversión en investigación, tanto en términos de financiación como de recursos destinados a la investigación básica y clínica. Además, se requiere una mayor agilidad en los trámites administrativos relacionados con los ensayos clínicos, para que los pacientes puedan acceder más rápidamente a nuevos fármacos potencialmente eficaces. Por último, también es necesario mejorar el apoyo psicológico integral y el acceso a cuidados paliativos, ya que la falta de recursos en psicooncología, así como el estigma asociado a la enfermedad, dificultan una atención completa del paciente oncológico.
¿Cómo cree que la investigación oncológica y las nuevas tecnologías influirán en la evolución del tratamiento del cáncer en los próximos 10 años?
En los próximos diez años, la investigación oncológica y el desarrollo de nuevas tecnologías, como las terapias dirigidas, la inmunoterapia, la inteligencia artificial y la nanotecnología, permitirán ofrecer tratamientos más eficaces, personalizados y menos invasivos. Todo ello mejorará la calidad de vida y las tasas de supervivencia de los pacientes.
Las terapias dirigidas ya disponibles permiten obtener mejores resultados con menores efectos adversos. A lo largo de la próxima década, es probable que se amplíen estos tratamientos, permitiendo atacar células cancerosas con características moleculares específicas sin afectar a las células sanas. Estas terapias se basan en el conocimiento de las alteraciones genéticas y moleculares de cada tipo de cáncer y, en el futuro, incluso podrían tratarse tumores que compartan características moleculares, independientemente de su localización. Con los avances en la genómica y la biotecnología, los tratamientos serán cada vez más personalizados, adaptándose a las características genéticas de cada tumor, lo que aumentará su eficacia y reducirá los efectos secundarios. Además, se espera que esto permita abordar cánceres para los que actualmente existen pocas opciones terapéuticas, como los tumores raros o resistentes a tratamientos convencionales.
«La inmunoterapia podría ser aplicable en un mayor número de tumores gracias a la combinación de fármacos disponibles con nuevos compuestos»
La inmunoterapia, que ya ha demostrado ser efectiva en algunos tipos de cáncer, podría ser aplicable en un mayor número de tumores gracias a la combinación de fármacos disponibles con nuevos compuestos capaces de activar el sistema inmune de manera más eficaz. También se espera que pueda convertirse en una opción de tratamiento en fases más tempranas de la enfermedad.
Por otro lado, la inteligencia artificial y el análisis de grandes volúmenes de datos desempeñarán un papel crucial en el diagnóstico y tratamiento del cáncer. La IA permitirá un análisis más rápido y preciso de imágenes médicas radiológicas, endoscópicas y anatomopatológicas, lo que se traducirá en diagnósticos más tempranos. Además, ayudará a identificar patrones en datos clínicos y analíticos, favoreciendo el desarrollo de terapias personalizadas y mejorando el diagnóstico precoz y el seguimiento de los pacientes.
Las terapias génicas, mediante tecnologías de edición genética como Crispr, podrían revolucionar el tratamiento del cáncer al permitir la modificación de genes defectuosos en las células tumorales o incluso en el sistema inmunológico del paciente. En los próximos años, es posible que veamos tratamientos más efectivos que detengan el crecimiento de las células cancerosas o que estimulen el sistema inmune para atacarlas.
«Es posible que veamos tratamientos más efectivos que detengan el crecimiento de las células cancerosas o que estimulen el sistema inmune para atacarlas»

Por último, la nanotecnología permitirá que los fármacos se administren de manera más precisa a las células tumorales. Las nanopartículas, capaces de atravesar barreras biológicas, mejorarán la eficacia de los tratamientos al aumentar la concentración del fármaco en las células neoplásicas, reduciendo sus efectos en las células sanas. Esta tecnología también podría desarrollar sistemas de liberación controlada, permitiendo una administración continua de los medicamentos durante períodos prolongados.
Los avances en biomarcadores y pruebas genéticas también contribuirán a mejorar la prevención y la detección temprana de ciertos tumores. Las tecnologías de imagen avanzadas y la biopsia líquida facilitarán la realización de pruebas de cribado más accesibles y menos invasivas, lo que podría aumentar la detección en etapas más tratables o curables.
¿Cuáles son las estrategias más efectivas para mejorar la prevención y el diagnóstico temprano del cáncer colorrectal en la población general?
Para mejorar la prevención y el diagnóstico temprano de estos tumores, es necesario un enfoque integral y multidimensional que aborde tanto la prevención primaria como el cribado de cáncer colorrectal y la concienciación de la población.
«Para mejorar la prevención y el diagnóstico temprano del cáncer colorrectal (CCR), es necesario un enfoque integral y multidimensional»
En primer lugar, es esencial la promoción de hábitos saludables que ayuden a reducir los factores de riesgo asociados con este tipo de cáncer. Se debe fomentar una dieta rica en fibra, basada en frutas, verduras y cereales integrales, así como reducir el consumo de grasas saturadas, carnes rojas y procesadas. Además, es importante promover la actividad física regular, mantener un peso corporal saludable y evitar el consumo de alcohol y tabaco, ya que estos factores están vinculados al riesgo de desarrollar cáncer colorrectal.
Por otro lado, la detección precoz mediante programas de cribado poblacional es fundamental. Esta estrategia permite identificar el cáncer en etapas tempranas o incluso lesiones precancerosas, como los pólipos, antes de que aparezcan síntomas, lo que mejora significativamente la posibilidad de curación. El cribado de cáncer colorrectal, basado en el test de sangre oculta en heces, debe aplicarse en población de riesgo medio determinada por la edad. No obstante, existe una necesidad de ampliar el rango de detección, adelantando la edad de inicio a los 45 años y extendiéndolo pasados los 70 años.
«Muchas personas evitan los exámenes de cribado de cáncer colorrectal por miedo, incomodidad o desconocimiento»
La concienciación y educación pública son también claves. Una de las mayores barreras para la prevención y el diagnóstico temprano es la falta de información. Las campañas de sensibilización deben destacar la importancia del cribado, la detección precoz y los factores de riesgo, así como educar a la población sobre los síntomas tempranos. Es crucial desmitificar los exámenes de cribado, ya que muchas personas los evitan por miedo, incomodidad o desconocimiento. Por ello, es necesario informar sobre la seguridad, comodidad y eficacia de estas pruebas. Además, se debe fomentar la consulta médica regular, especialmente en personas con antecedentes familiares o factores de riesgo.
Para garantizar el éxito de estas estrategias, es imprescindible mejorar el acceso a los servicios de salud, eliminando las barreras económicas, geográficas y culturales. Esto incluye ampliar el acceso a las pruebas de cribado, implementar recordatorios automáticos para su realización y adaptar las campañas preventivas a las distintas realidades culturales y lingüísticas de la población.
Finalmente, los avances en investigación de biomarcadores y tecnologías de diagnóstico, como la detección de ADN tumoral en sangre, están mejorando la precisión y accesibilidad de las pruebas de detección. El desarrollo de pruebas en sangre podría revolucionar el cribado, haciéndolo más accesible aunque no necesariamente menos invasivo que la toma de muestras de heces.
¿Qué impacto están teniendo los nuevos tratamientos como la inmunoterapia y las terapias dirigidas en el manejo de los tumores digestivos?
Los tratamientos innovadores, como la inmunoterapia y las terapias dirigidas, están suponiendo una auténtica revolución en el manejo de los tumores digestivos, con importantes avances en la mejora del tratamiento de estos pacientes.
«La inmunoterapia y las terapias dirigidas están suponiendo una auténtica revolución en el manejo de los tumores digestivos»
La inmunoterapia ha demostrado tener un impacto significativo en la supervivencia de los pacientes con tumores localizados, como los esofágicos, cuando se combina con radioquimioterapia y cirugía. También ha mostrado resultados positivos en tumores metastásicos esofagogástricos y de vías biliares cuando se asocia con quimioterapia, así como en hepatocarcinomas al combinarse con antiangiogénicos o con otros fármacos que actúan sobre puntos de control inmunitario.
Es particularmente efectiva en tumores digestivos que presentan defectos en los genes reparadores de ADN o inestabilidad de microsatélites. En el caso del cáncer colorrectal metastásico, los fármacos anti PD-1, como pembrolizumab y nivolumab, han obtenido resultados notables, especialmente cuando se combinan con inhibidores de CTLA-4, como ipilimumab. Los estudios preliminares indican datos muy prometedores al aplicar la inmunoterapia en fases localizadas de este tipo de cáncer, con una alta probabilidad de desaparición del tumor. Esto podría permitir incluso prescindir de la cirugía.
Además, se están desarrollando investigaciones en las que se administra inmunoterapia en el contexto neoadyuvante o adyuvante a la cirugía y a otros tratamientos locales en diversos tumores digestivos, como los esofagogástricos y los hepatocarcinomas.
«La inmunoterapia es particularmente efectiva en tumores digestivos que presentan defectos en los genes reparadores de ADN o inestabilidad de microsatélites»
En cuanto a las terapias dirigidas, estas permiten tratar a los pacientes en función de las características moleculares específicas de sus tumores. En los tumores digestivos, además de la tradicional decisión terapéutica basada en el estatus mutacional de RAS en cáncer colorrectal metastásico, se están incorporando fármacos dirigidos a dianas como BRAF (en cáncer de colon y vías biliares), HER2 (en cáncer gástrico y vías biliares), claudina (en tumores esofagogástricos), mutaciones IDH1-2 (en vías biliares) o fusiones FGFR y NTRK, así como mutaciones específicas de KRAS (como G12C) en distintos tumores digestivos.
Sin embargo, hay desafíos relacionados con la obtención de muestras tumorales adecuadas para realizar estas determinaciones moleculares y con las limitaciones de acceso y financiación para la realización de paneles de secuenciación masiva (NGS) en muchos hospitales.
En relación con factores de riesgo como la dieta o el estilo de vida, ¿qué mensaje considera clave para la prevención del cáncer digestivo?
Es fundamental concienciar a la población sobre la importancia de la prevención primaria mediante el control de los factores de riesgo relacionados con el desarrollo de tumores digestivos. Esto se basa en cuatro puntos esenciales: En primer lugar, fomentar una dieta saludable, rica en fibra, frutas, verduras y cereales integrales, evitando las grasas saturadas, las carnes rojas y procesadas, así como las dietas hipercalóricas y las bebidas azucaradas. Por otra lado, se ha de promover la actividad física regular para mantener un peso corporal saludable. La obesidad es un factor de riesgo bien conocido para este tipo de tumores. Por último, evitar el consumo de alcohol y tabaco, dos hábitos estrechamente relacionados con el desarrollo de cáncer digestivo.










