J. L. G.
La número 1 en el EIR 2025, Marina Garrido, tiene casi seguro que se especializará en la rama Obstétrico-Ginecológica. Es decir, será matrona, confiesa a iSanidad, porque le apasiona la idea de acompañar a las mujeres en una de sus etapas vitales más importantes. La futura enfermera reconoce que la prueba, en línea con lo expresado por opositores de otras ramas, fue difícil y con preguntas especialmente complicadas.
Número 1 del EIR 2025 la primera vez que se presenta. ¿Qué balance hace del examen y dónde le gustaría realizar su residencia?
El examen me pareció complejo, con numerosas preguntas que, a pesar de meses de preparación, me resultaron especialmente difíciles. No obstante, respondí bastantes de ellas con seguridad. Aun así, considero que fue una prueba exigente, que me dejó mentalmente agotada.
Todavía no he tenido tiempo de elegir el lugar en el que especializarme, pero no descarto desplazarme fuera de mi ciudad o incluso salir de mi comunidad autónoma, me quedan unos días de informarme mucho antes de decidir, lo que sí tengo claro es que voy a elegir un hospital de referencia con la idea de hacer también una rotación externa en algún hospital de baja intervención.
¿Qué especialización le gustaría tener dentro de Enfermería? ¿Por qué?
A pesar de que me atraían varias especialidades, decidí que mi residencia la realizaré como Enfermera Obstétrico-Ginecológica (matrona). Creo que acompañar a las mujeres a lo largo de los diferentes acontecimientos de su vida, como el embarazo, el parto, el climaterio o la planificación familiar, es donde realmente me veo ejerciendo como enfermera en un futuro cercano. Esta especialidad me permite ofrecer cuidados fundamentales en momentos muy significativos, y siento que es el camino que más me motiva y alinea con mis expectativas profesionales.
“Esta especialidad me permite ofrecer cuidados fundamentales en momentos muy significativos”
¿Qué importancia tuvo para usted el acudir a una academia a la hora de preparar el EIR? ¿En qué aspectos notó que le mejoraba más su preparación?
Considero que las academias son un recurso muy beneficioso en la preparación para el EIR, especialmente debido a las características del examen: un temario abierto en el que puede aparecer cualquier contenido, incluida información de actualidad.
En mi caso, elegí Plan EIR-Metrodora, una opción que me proporcionó manuales actualizados con resúmenes completos de cada tema, clases semanales, simulacros que recreaban posibles preguntas del examen, videoclases con lo esencial de los temas y preguntas de convocatorias anteriores entre otros recursos. Gracias a esto, considero que mi preparación fue más estructurada y efectiva.
¿Cómo afrontó los momentos previos al examen (nervios, ansiedad…) y qué pensó en cuanto estuvo ya sentada antes de que les dijesen que podían comenzar?
Los momentos previos a la prueba están cargados de tensión y nervios. Son meses, e incluso años de preparación y sacrificio, con la esperanza de enfrentarnos a un examen justo que refleja nuestro esfuerzo y conocimientos.
En mi caso, transcurrieron unos 45 minutos desde el llamamiento hasta el inicio del examen, un tiempo en el que fue casi inevitable sentir inseguridad al pensar en las preguntas que podía no saberme y el temor a que eso me haría perder mi plaza. Sin embargo, en ese momento es fundamental recordar todo el camino recorrido, confiar en la preparación y tener claro que estamos allí por un motivo: demostrar el conocimiento adquirido, el conocimiento que nos hará firmar nuestra plaza.
“Cuando comencé las prácticas en enfermería estuve completamente segura de que no me había equivocado de elección”
¿Por qué Enfermería, desde cuándo tuvo claro que quería dedicarse a esta profesión?
Tengo que decir que nunca tuve claro a qué quería dedicarme. Fue algo que fui descubriendo a medida que avanzaba con mis estudios. Cuando realicé la EVAU, estábamos en plena pandemia de COVID-19, un momento muy incierto para todos.
Sin embargo, en ese período ya había decidido que lo mío iba a ser el mundo sanitario. Obtuve una buena calificación, y después de valorar varias opciones, opté por quedarme en Almería debido a las restricciones y condiciones de movilidad. Comencé la carrera de Enfermería y me gustó muchísimo. Pero fue cuando comencé las prácticas que estuve completamente segura de que no me había equivocado de elección.
De cara a otros compañeros que afronten en las próximas convocatorias el examen, ¿qué consejos compartiría con ellos y qué metodología de estudio adoptó usted?
Afrontar el EIR es un desafío que requiere una preparación intensa, muchas horas de estudio y, en muchos casos, sacrificios personales. Es fundamental ser consciente de que, durante meses, el estudio se convertirá en una prioridad, lo que implica incluso tener que renunciar a planes con amigos y familiares.
“Afrontar el EIR es un desafío que requiere una preparación intensa, muchas horas de estudio y, en muchos casos, sacrificios personales”
En mi caso, comencé a prepararme en junio, pero fue a partir de septiembre cuando intensifiqué el estudio, dedicando entre 8 y 10 horas diarias a revisar temario y resolver preguntas de convocatorias anteriores. También realizaba los simulacros de examen a la misma hora y en condiciones semejantes a las de la prueba real, lo que me permitió analizar a partir de qué momento del examen comenzaba a sentirme más agotada y cuándo me era más eficaz abordar las preguntas de imagen.
Esta rutina era exigente llegando incluso a resultar agotadora, por lo que para mí fue esencial encontrar un equilibrio. La constancia es, sin duda, la clave del éxito, pero también es importante saber cuándo tomarse un descanso para evitar el agotamiento.
La preparación es dura, pero el esfuerzo tiene su recompensa. Por ello, animo a todos los compañeros que se presentan a las pruebas para el acceso a plazas de Formación Sanitaria Especializada a que persigan sus sueños de convertirse en especialistas.










