Juan León García
El consentimiento informado es fundamental en la práctica clínica diaria de un médico de atención primaria por las implicaciones que tiene tanto para el propio profesional como para el paciente. De ahí que la formación continua sobre nuevas actualizaciones a la hora de saber cómo proceder correctamente ocupe una de las actividades del APDay 2025.
El Dr. Andrés López Romero, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y responsable del Área de Docencia e Investigación en la Gerencia Asistencial de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid, y la Dra. Miryam Liaño Riera, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y en Medicina Legal y Forense y técnico en la Unidad de Continuidad Asistencial de la Dirección General Asistencial del Servicio Madrileño de Salud (Sermas), ambos integrantes del Grupo de Trabajo Lex Artis de la Sociedad Madrileña de Medicina Familiar y Comunitaria (SoMaMFyC), desgranan para iSanidad las claves de la formación específica.
“El médico no solo ha interiorizado que la decisión final de las actuaciones que proponemos a nuestros pacientes corresponde finalmente a estos. También la necesidad de plantear las diferentes alternativas posibles para una misma actuación sanitaria para que el paciente pueda decidir libremente entre estas”, apuntan.
¿Por qué es tan relevante que el médico de primaria conozca y actualice sus conocimientos en materia de consentimiento informado?
El médico de primaria, como cualquier otro médico, tiene el deber de actualización de sus conocimientos a lo largo de su carrera profesional. Solo entendiendo el consentimiento informado como un acto clínico y no solo como un acto burocrático podemos comprender la relevancia de la actualización en este conocimiento como elemento integrante de la lex artis ad hoc. Debe conocer todas actuaciones que afectan la salud de los pacientes en las que es preciso contar con la conformidad de éste.
“Debemos dejar claro que un documento de consentimiento informado no exime de responsabilidad a un profesional que actúe de forma negligente o imprudente”
Durante el APDay 2025 se hizo énfasis también en la importancia de que este acto no sea un mero trámite que quitarse de encima. ¿Qué implicaciones tiene para profesional y paciente?
El consentimiento informado es la expresión verbal o, en determinados casos escrita, del principio de autonomía de nuestros pacientes. Tienen derecho a decidir libremente sobre cualquier actuación médica que hagamos sobre su salud después de recibir una información adecuada, sin olvidar, la posibilidad de revocamiento del mismo en cualquier momento del proceso clínico.
La ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, es la que regula con mayor detalle este derecho, por lo tanto, el incumplimiento de esta Ley, implicará un quebrantamiento de la Lex Artis con las consecuencias legales para el profesional correspondiente. También debemos dejar claro que un documento de consentimiento informado no exime de responsabilidad al profesional en caso de que actúe de forma negligente o imprudente.
¿Qué nivel de conocimientos cree que tiene el profesional de primaria respecto a este tema en España en la actualidad?
Afortunadamente, el concepto del proceso de consentimiento informado que tienen nuestros profesionales ha ido cambiando a lo largo de los años hasta la actualidad, donde la mayoría, por no decir la totalidad de los profesionales de atención primaria, tienen asumido que el proceso de información y de aceptación y consentimiento por parte del paciente se realiza a diario de forma verbal formando parte del acto clínico y no solo en los documentos de consentimiento informado escritos que se manejan en las consultas.
“Afortunadamente, la mayoría de nuestros profesionales tiene asumido que el proceso de información y aceptación y consentimiento por parte del paciente se realiza a diario de forma verbal”
¿Por qué es importante que sea el propio profesional que vaya a asistir al paciente el encargado del consentimiento informado? ¿Qué puede ocurrir si es otro profesional el que realiza el consentimiento informado pero no el que trata al paciente?
Seguimos insistiendo que lo que habitualmente llamamos consentimiento informado consta dos fases: una primera de información por parte del profesional, y una segunda de aceptación por parte del paciente. El encargado de informar al paciente debe ser el profesional que atienda al paciente o le aplique la técnica o procedimiento concreto.
Todo profesional que interviene en la actividad asistencial está obligado no solo a la correcta prestación de la asistencia, sino a cumplir los deberes de información y documentación clínica, por lo tanto, el profesional de atención primaria tiene el deber de informar también sobre determinados procedimientos o técnicas, aunque el mismo no los vaya a realizar (por ejemplo, una colonoscopia).
¿Dónde cree que habría que mejorar la formación en cuanto a consentimiento informado para que se apliquen buenas prácticas y se reduzcan los errores?
La formación debe comenzar en las universidades, siguiendo durante todo el proceso de formación especializada y, como hemos comentado antes, la actualización y formación continuada es imprescindible en nuestra profesión.
“La actualización y formación continuada es imprescindible en nuestra profesión”
El consentimiento informado tiene un trasfondo ético importante en la toma de decisiones. ¿Hasta qué punto se interioriza en el médico de primaria y cómo se traslada a su vez la importancia que este tiene para el propio paciente?
El cambio del modelo paternalista al modelo autonomista, ha hecho que cada vez esté más interiorizado el principio ético de la autonomía, principio en el que se basa el consentimiento informado.
Actualmente, es impensable el no tener en cuenta la opinión y decisión del paciente en relación a actos sobre su salud, aunque en algunos casos las decisiones tomadas no sean acordes con nuestra opinión científica. El respeto a su decisión o a su posibilidad de rechazo de un tratamiento o procedimiento prevalece frente a nuestros consejos o directrices.








