Redacción
Mejorar la calidad de vida de las personas con pocos recursos a través del cuidado de la piel y la salud bucal ha sido el objetivo de un proyecto desarrollado en Burgos por un equipo de enfermeras residentes. La iniciativa, que ha completado catorce ediciones con el respaldo de asociaciones locales, continúa activa y se ha convertido en un modelo de intervención comunitaria. Natalia Gómez Cobo, enfermera especialista en Familiar y Comunitaria participante en esta propuesta, detalla a iSanidad los logros y retos de esta experiencia asistencial.
¿De dónde surge la idea de impulsar este proyecto para las personas sin hogar y qué objetivos persigue?
En nuestro día a día como enfermeras vemos la disparidad en cuanto a recursos y salud en las comunidades más desfavorecidas. En Burgos hay múltiples asociaciones y organizaciones no gubernamentales que trabajan con esta población, y el hecho de que el premio al proyecto ganador fuera una beca económica, nos motivó a destinarlo a quienes más lo necesitan. Por ello, presentamos este proyecto con el objetivo de desarrollar unos talleres teórico-prácticos sobre cuidados de la piel y la boca en población con bajos recursos socioeconómicos para aumentar sus conocimientos sobre prevención y detección precoz de enfermedades, entregándoles un kit de productos de higiene personal.
¿Se han llevado a cabo todos los talleres previstos en el marco de la iniciativa? En caso afirmativo, ¿Qué balance hacen?
Sí, se han llevado a cabo incluso más talleres de los previstos en el proyecto inicial. El programa comenzó a desarrollarse en mayo de 2022, con un pilotaje a lo largo de tres ediciones que nos ayudó a hacer pequeñas modificaciones en los talleres tras su evaluación. En junio de 2024 se habían completado un total de catorce ediciones.
“En junio de 2024 se habían completado un total de catorce ediciones”
Ha tenido una muy buena acogida tanto por parte de la población diana, como de las asociaciones que nos han ayudado mucho en la captación y el desarrollo del programa.
¿Están previstas actuaciones de continuidad para seguir desarrollando acciones que ayuden a través del cuidado de la piel a mejorar la calidad de vida de personas con bajos recursos socioeconómicos?
El proyecto continúa activo en la actualidad y se están planteando nuevas ediciones, gracias a su desarrollo en colaboración con asociaciones que trabajan con población vulnerable socioeconómicamente, contando con el apoyo y la implicación de los residentes de Enfermería Familiar y Comunitaria de la Unidad Docente Multiprofesional de la Gerencia de Atención Primaria de Burgos. A lo largo de sus catorce ediciones, se ha impartido formación específica para poder llevar a cabo el programa de manera efectiva. Con la incorporación de nuevos residentes, se oferta su participación en el mismo, lo que no solo garantiza la sostenibilidad del programa a través de la formación de nuevos profesionales, sino que también les ofrece una valiosa oportunidad para involucrarse en intervenciones comunitarias desarrolladas dentro de la Gerencia.
Este proyecto contó con el reconocimiento del Consejo General de Enfermería en el marco de las becas ‘En la piel de la enfermera’. ¿Cómo contribuyen este tipo de reconocimientos a impulsar este tipo de iniciativas?
En primer lugar, dando difusión a la beca y poniendo la participación a nuestro alcance. Permitió también un encuentro de los tres finalistas donde pudimos presentar nuestros proyectos, así como recibir el premio y dar difusión mediática. Pudimos dar visibilidad a nuestro proyecto comunitario y al papel de la profesión enfermera en la investigación.
“Una vez terminado nuestro período de formación sanitaria especializada, tuvimos que dejar la participación activa en el desarrollo de las ediciones por incompatibilidad laboral”
A pesar del reconocimiento obtenido con el mismo, llevar a cabo el proyecto tuvo un gran esfuerzo por nuestra parte, siendo autodidactas en muchos de los procedimientos y compaginándolo con nuestra labor asistencial. De hecho, una vez terminado nuestro período de formación sanitaria especializada, tuvimos que dejar la participación activa en el desarrollo de las ediciones por incompatibilidad laboral delegando su desarrollo en otras enfermeras en Formación Sanitaria Especializada de la Unidad Docente Multiprofesional de nuestra ciudad.
¿Qué mensaje lanzaría a otros compañeros de profesión para inspirarles a iniciar o involucrarse en iniciativas de este tipo?
La investigación en enfermería no solo enriquece nuestra práctica, sino que también mejora la atención a nuestros pacientes. No hay que tener miedo a cuestionarse algo o a lanzar una hipótesis, sino que se debe aprovechar para formarnos y desarrollar una labor que nos enorgullezca por sus resultados. La investigación no es sencilla, y generalmente es poco reconocida. Por eso se deben aprovechar estas iniciativas para poder desarrollar aquello que en algún momento nos planteamos como proyecto. Aún así, sería también determinante que desde los grados de enfermería se forme más en investigación y posteriormente se fomente su desarrollo, así como poder compaginarlo con la labor asistencial con un reconocimiento que merezca la pena.










