«A nivel estético, de infecciones, dolor y confort del paciente el resultado con queratinocitos es muy bueno»

Entrevista a Sandra González, enfermera de la Unidad de Quemados y Politrauma del Hospital Universitario La Paz

Especial Investigación Enfermera

Redacción 
El cultivo de queratinocitos para su injerto en pacientes puede ser una opción de tratamiento interesante. Actualmente el Hospital Universitario La Paz ha creado un grupo de trabajo para valorar el coste-efectividad y el impacto en la calidad de vida de los pacientes. En la primera fase de este proyecto, el Colegio de Enfermería de Madrid (Codem) y el centro hospitalario han financiado la estancia de la enfermera Sandra González Estrella en el Hospital Universitario de Lausana, por su proyecto Aplicabilidad del dispositivo de suspensión de células autólogas ReCell en el paciente quemado. El objetivo era conocer de primera mano los pros y los contras de esta técnica.

¿En qué consiste el proyecto y cuáles son los objetivos que estáis buscando? 
El paciente quemado es muy complejo y la mortalidad es muy alta. Al tener mucha superficie quemada, resulta difícil obtener piel sana para hacer un autoinjerto. Vimos que en Suiza estaban realizando desde hace tiempo el cultivo de queratinocitos. Cuando el paciente ingresa se le realiza una biopsia para extraer unos 10 centímetros de piel, lo llevan a cultivar y se pueden cubrir así grandes superficies.

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Esta iniciativa nos interesa bastante. Contamos en La Paz con un banco de piel, dependiente de la Unidad de Quemados y que lidera enfermería. Pensamos que podríamos estudiar esta posibilidad. Nuestra idea es realizar un protocolo para el uso y manejo de estos pacientes liderado desde la enfermería para analizar si es rentable estos cultivos de queratinocitos en el banco. Tiene que ser un trabajo multidisciplinar, en el que colaboren enfermería, los intensivistas y las TCAE.

¿Cómo sería el proceso? ¿En que situación se encuentra este proyecto? 
La primera parte era que una enfermera se desplazara a Suiza para conocer los protocolos y la metodología de trabajo. Esa parte, promovida por el Codem y mi hospital, ya se ha llevado a cabo. En la siguiente fase tenemos que comprobar si podemos realizar el cultivo de queratinocitos en el hospital. Estamos hablando de una técnica laboriosa, compleja y cara, que requiere de unas instalaciones muy específicas.

«El paciente quemado es muy complejo y la mortalidad es muy alta» 

Nosotros ahora mismo vamos a iniciar ahora un grupo de trabajo y vamos a valorarlo. Tenemos que estudiar si a nivel económico nos compensa buscar técnicos e implementar salas blancas para cultivar queratinocitos o si resulta más rentable comprarlos a otros países. Cada lámina de queratinocitos cuesta entre 400 y 500 euros. Un paciente, con más del 60% de la superficie quemada va a necesitar entre 45 y 50 láminas.

¿Está evaluando entonces el coste-efectividad actualmente? 
Hay que valorar si realmente es más beneficioso los autoinjertos de queratinocitos o comprarlos de fuera e implantarlos. Tenemos que analizar si queremos convertirnos desde La Paz líderes en esta área. Al fin y al cabo, la Unidad de Quemados es una referencia en paciente quemado.

«Cada lámina de queratinocitos cuesta entre 400 y 500 euros. Un paciente, con más del 60% de la superficie quemada va a necesitar entre 45 y 50 láminas» 

El grupo de trabajo comenzará a reunirse a mediados de febrero. Desde enfermería tenemos que realizar una valoración de necesidades y desde el banco de piel decidir qué cuestiones se van a evaluar.

¿Qué conclusiones ha extraído de su trabajo en Suiza? 
He tenido una oportunidad maravillosa y estoy muy agradecida a Suiza. He podido ver a un paciente en concreto desde el inicio al fin del tratamiento con queratinocitos. De media se tardan 21 días en cultivar el queratinocito. Estamos hablando de un paciente inestable y con alto riesgo de mortalidad. Mientras, hay que ir haciendo tratamiento conservador, cirugías, curas, esperar y estabilizar al paciente. Es laborioso y puede ser que no compense el gasto. Sin embargo, a nivel estético, de riesgo de infecciones, dolor y confort del paciente el resultado es muy bueno. Debemos tener en cuenta, no obstante, que el resultado no es inmediato.

¿Existen resultados que comparen el uso de cultivos de queratinocitos en comparación con otros tratamientos? 
Habría que estudiarlo en mayor profundidad. La variabilidad de que injerto prenda es muy alta. Cuando analizamos artículos científicos, la tasa de prendimiento está entre el 45% o el 90%. Estamos hablando de tasas muy variables. Tenemos que ver por qué apostamos.

¿Hasta qué punto está reconocida hoy la investigación enfermera en España? ¿Qué días hacerse para mejorarla? 
La oportunidad que me han dado el Codem y La Paz es maravillosa y hay que apostar por este tipo de iniciativas. La enfermería tiene muchas ganas de investigar, está preparada para ello y tiene que aportar mucho a la salud. Sin embargo, se desconoce bastante. El doctorado, por ejemplo, no es una opción que se plantee parte del colectivo enfermero. Hay que potenciar el rol de la enfermera investigadora porque es necesario.

En colaboración con el Codem

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