Redacción
El avance de la tecnología en la preservación pulmonar ha permitido optimizar los trasplantes y aumentar la cantidad de órganos disponibles para los pacientes. La perfusión pulmonar ex vivo (EVLP) y la preservación a 10 °C son dos innovaciones que permiten evaluar, tratar y recuperar pulmones que antes se descartaban. Este progreso mejora significativamente la calidad de vida de quienes esperan un trasplante.
«La recuperación y optimización de los pulmones para el trasplante se logran gracias a dos avances clave: la perfusión pulmonar ex vivo (EVLP) y la preservación a 10 °C», explica la Dra. Marina Paradela, cirujana torácica en el Hospital Universitario de Bellvitge, de Barcelona, y coordinadora del Comité de Congresos de la Sociedad Española de Cirugía Torácica. Además, innovaciones como el dispositivo BAROguard permiten un control continuo de la presión en las vías respiratorias y la temperatura durante el transporte, evitando daños derivados de cambios de altitud. Su aplicación ha mostrado resultados prometedores, especialmente en trasplantes pediátricos.
El dispositivo BAROguard permiten un control continuo de la presión en las vías respiratorias y la temperatura durante el transporte
La EVLP es un proceso en el que los pulmones se mantienen en condiciones fisiológicas fuera del cuerpo, gracias a una solución oxigenada que les aporta nutrientes y tratamientos específicos. Este proceso no solo facilita la evaluación de la viabilidad del órgano, sino que también permite tratar posibles daños antes del trasplante. Un ejemplo destacado es el de la Universidad de Toronto, que ha incrementado en un 70% el número de trasplantes pulmonares realizados gracias a la implementación de esta tecnología.
Mientras que los métodos tradicionales limitaban este período a unas ocho horas, la combinación de preservación a 10 °C y EVLP permite ampliarlo hasta 24 horas sin comprometer la calidad del injerto. Este avance aporta una flexibilidad logística crucial, facilitando cirugías semiprogramadas fuera del horario nocturno y reduciendo la urgencia del procedimiento, lo que contribuye a un entorno quirúrgico más controlado y seguro.
Además, la EVLP ha transformado la fase preoperatoria del trasplante, al permitir
una evaluación detallada y la optimización del injerto antes de su implantación. «Si bien este proceso puede prolongar ligeramente el tiempo desde la extracción hasta el trasplante, no ha generado cambios significativos en el procedimiento quirúrgico en sí», precisa la Dra. Paradela.
La combinación de preservación pulmonar a 10 °C y EVLP permite ampliar el tiempo disponible hasta 24 horas sin comprometer la calidad del injerto
Expansión del grupo de donantes cadavéricos
Las nuevas tecnologías han tenido un impacto especialmente positivo en los donantes cadavéricos, tanto en muerte encefálica como en asistolia. La EVLP ha sido fundamental para evaluar y restaurar la función pulmonar en donantes en asistolia, minimizando el daño causado por el tiempo sin circulación sanguínea. Aunque los pulmones de donantes en asistolia pueden presentar complicaciones iniciales, como una mayor duración de ventilación mecánica o estancia en UCI, estos factores no afectan la supervivencia a largo plazo. Esto consolida a la EVLP como una herramienta clave para ampliar el grupo de donantes sin comprometer la seguridad del receptor.
La modificación genética de los órganos durante la EVLP se perfila como una estrategia prometedora para reducir el rechazo y mejorar la compatibilidad de los injertos. Además, el estudio del microbioma pulmonar durante la perfusión ex vivo está ganando relevancia, con el potencial de personalizar terapias que minimicen la inflamación y mejoren los resultados postrasplante. «Estos avances no solo amplían el tiempo de preservación, sino que también aumentan la cantidad de órganos disponibles, beneficiando a más pacientes que esperan un trasplante pulmonar», enfatiza la Dra. Paradela.









