Juan León García
Gabriela Vázquez Vegas (Fotos / Vídeo)
En los últimos tres años, se ha desarrollado en nuestro país un proyecto que bajo el nombre de Tartaglia ha aunado a 16 centros sanitarios, instituciones y entidades con la idea de impulsar una red federada de datos sanitarios para alimentar algoritmos y, de esta manera, sentar un precedente de uso de modelos basados en inteligencia artificial (IA) para mejorar la investigación, la práctica clínica y la calidad asistencial.
A través de una telaraña de siete nodos permite que los investigadores “cada uno desde su lugar de origen”, comenta el director de Estrategia de Salud de GMV, Carlos Royo, puedan trabajar con los datos generados en los demás nodos “sin sacarlos de su sitio”. Por lo tanto, se maximizan aspectos que preocupan sobremanera en el sector sanitario, como la privacidad y la seguridad.
La fase en la que se encuentra esta iniciativa, tras tres años, ha permitido comprobar que el modelo ha alcanzado un nivel de madurez tecnológica suficiente (TRL9). Esto quiere decir que está en su fase final y es operable en multitud de condiciones operativas, probada y disponible para su comercialización, o bien para su producción disponible para la sociedad.
Dra. Nuria Oliver, oftalmóloga en el CHUF: “Este algoritmo permitiría revisar una retinografía en el centro de salud y que nos diga si es patológica o no, evitando el actual volumen de cribado tan grande”
El 31 de diciembre de 2024 fue el último día fijado en el proyecto que recibió el apoyo del programa Misiones con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), por valor de 7,5 millones de euros. Sin embargo, Royo confía en que todo lo avanzado sentará las bases de una continuación, o bien otra iniciativa que recoja el legado de Tartaglia.
Según los datos preliminares en esta etapa piloto, la implementación de modelos avanzados de redes neuronales y la integración de datos de múltiples fuentes han permitido alcanzar, por ejemplo, una precisión del 80% en la predicción del cáncer de próstata. Lo reconoce, durante un coloquio híbrido organizado por iSanidad y GMV, el Dr. Alberto Veiga, jefe de Servicio de Anatomía Patológica del Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF): “Ha sido un salto cualitativo tremendo, en el sentido de poder manejar datos de una forma segura”.
Desde su servicio eligieron el tumor de próstata por su alta prevalencia y por la ausencia de programas de cribado en el Sistema Nacional de Salud (SNS) para este tipo de carcinoma. También por el gran volumen de imágenes que se manejan por pruebas diagnósticas asociadas (imágenes que pesan de media cada una más de un gigabyte) es un ámbito con gran potencial para el desarrollo de algoritmos.
Carlos Royo (GMV): “Hay múltiples pilotos en marcha en el uso de IA en el SNS. Los algoritmos se están utilizando, pero no de una forma masiva todavía”
La limitación es la necesidad de analizar, revisar y diagnosticar cantidades ingentes, algo que la IA puede optimizar. O, como señala el Dr. Veiga, uno de esos fines es el de “comprar tiempo” para que el profesional pueda destinarlo a menos tareas administrativas y más clínicas.
Tartaglia también ha servido para testar la mejora de resultados en retinopatía diabética, primera causa de discapacidad visual en personas en edad laboral en Occidente. También desde Ferrol, la Dra. Nuria Oliver, adjunta del Servicio de Oftalmología del CHUF, se refiere a la excesiva carga de trabajo que existe entre el personal sanitario y el SNS desde hace años y cómo este tipo de modelos pueden aliviar especialmente en patologías con mucha prevalencia como esta.
“Con lo cual”, apunta la oftalmóloga, supondría “descargar el SNS de pacientes que a priori están bien. Es decir, que se revisan sus retinografías en centros de salud, esas se pasan por un algoritmo que ya nos dice si es patológico o no”. De esta forma, solo se atendería a pacientes que son patológicos y evitaría “ese volumen de cribado tan grande”.
El enorme límite (acotado) de los algoritmos
En el aspecto más técnico, Javier Quiles del Río, Chief Information Officer (CIO) y subdirector de Sistemas y Tecnologías de la Información del Área Sanitaria de Santiago de Compostela, detalla que se trabaja especialmente en una IA orientada a descartar patologías. El aliciente es que tienen una potencialidad “cada vez mayor”, pasando de hacer cribado entre imágenes normales y patológicas a desempeñar labores de “asistentes que permitan realizar funciones de conteo celular o reconocimiento de patrones cada vez más precisos”.
Dr. Alberto Veiga (CHUF): “Tartaglia ha sido un salto cualitativo tremendo, en el sentido de poder manejar datos de una forma segura”
Pero antes, apunta Royo, se ha completado una ardua tarea en los centros sanitarios que han participado en Tartaglia (Vall d’Hebron, La Fe, Complejo Hospitalario de Ferrol, Fisabio y el Hospital General de La Rioja).
Sin embargo, Royo recuerda que ya se está aplicando en muchos ámbitos del SNS (gestión de informes, diagnósticos, creación de moléculas para fármacos…) “pero no de una forma masiva todavía”. Al respecto, el Dr. Veiga reflexiona en alto que todos estos avances en IA “a corto plazo tienen que formar parte del proceso asistencial”.
Y el modo de trabajar con esos datos, a través de un modelo federado, está posibilitando nuevas maneras de explotar, acceder y usarlos que “sería imposible”, apunta Quiles del Río, si se pretendiera concentrar todo el volumen de datos en una única localización global.
Para ello también se están apoyando en herramientas como uTile, desarrollada por GMV, que permite el intercambio de información a través de una vía segura. De esta manera, los investigadores pueden poner en marcha sus modelos en base a sus propios datos y los demás nodos.
Javier Quiles del Río, CIO del Área Sanitaria de Santiago de Compostela: “El algoritmo pasará de realizar cribado de imágenes a ser un asistente para realizar funciones de conteo celular o reconocimiento de patrones cada vez más precisos”
El proyecto, coinciden los expertos reunidos en el coloquio, no trataba de obtener conclusiones sobre hipótesis en distintas enfermedades, sino más bien en establecer unas bases sobre las que se establezca un estándar de trabajo. Así, nuevos proyectos podrán hacer uso de esa infraestructura ya montada y “no desde cero nuevamente, que sería un atraso para todos”, destaca Royo.
Mención honorífica de la SEIS
La dedicación puesta en Tartaglia en estos años se ha visto recientemente recompensada con la mención honorífica que la Sociedad Española de Informática Sanitaria (SEIS) le concedió este 28 de enero como el mejor proyecto que ha habido en España. Una “satisfacción”, reconoce Royo.
El jurado ha destacado el esfuerzo pionero del consorcio para transformar digitalmente la investigación clínica y sanitaria en España. Con Tartaglia se ha logrado la implementación de una red federada con IA y el uso de métodos criptográficos avanzados como un avance crucial para el sector.
Esta iniciativa sienta un precedente de la idea en la que se fundamenta el Espacio Europeo de Datos Sanitarios (EEDS). “Nos está empujando al unísono para crear esos espacios de datos globales, salir del trabajo de nicho y del hospital superespecializado”, concluye Quiles del Río.









