España exporta médicos al extranjero mientras cubre vacantes con extracomunitarios sin títulos homologados

El éxodo médico crece: los especialistas señalan que 500 facultativos han solicitado el certificado de idoneidad para emigrar en el último año

España-médicos

Paula Baena
La crisis de la sanidad pública española no solo se ha medido en listas de espera o en la saturación de los centros de salud, sino también en la fuga constante de talento. España ha seguido formando médicos que han terminado ejerciendo en otros países europeos mientras, paradójicamente, sus propios hospitales y centros de atención primaria no han conseguido cubrir las vacantes. Para paliar este déficit de profesionales, muchas administraciones autonómicas han optado por contratar a médicos extracomunitarios, en ocasiones sin la homologación necesaria, lo que ha encendido las alarmas en el sector.

Este complejo panorama ha sido el eje central de la mesa Situación laboral de los profesionales médicos en Europa, celebrada en el marco de las II Jornadas de Innovación y Desarrollo en el Sistema de Salud Español, llevadas a cabo por el Círculo de la Sanidad. Moderada por José Soto, presidente de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), la sesión ha reunido a expertos del ámbito médico y sindical que han analizado los problemas estructurales del sector y la falta de medidas efectivas para frenarlos.

Una balanza desigual: médicos que se han ido y plazas que no se han cubierto

España se ha encontrado en una paradoja preocupante: mientras el país ha seguido formando a un número creciente de médicos, muchos de ellos han decidido emigrar en busca de mejores condiciones laborales. Víctor Pedrera Carbonell, secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), ha expuesto una cifra contundente: en los próximos diez años se han previsto unas 50.000 jubilaciones médicas, pero en ese mismo periodo se han formado 75.000 médicos. Aun así, el déficit de profesionales ha seguido siendo un problema persistente.

«El diagnóstico del Gobierno sobre esta situación ha sido erróneo y, por lo tanto, las soluciones que se han aplicado han resultado ineficaces», ha criticado Pedrera. Según él, la clave no ha estado en formar más médicos, sino en evitar su éxodo. «Hemos tenido un problema con el Estatuto Marco, una normativa que ha regulado las condiciones laborales del personal sanitario y que ha impedido que los médicos puedan negociar directamente sus condiciones con la administración», ha explicado.

Un sector precarizado y al límite del agotamiento

La falta de reconocimiento laboral, la sobrecarga de trabajo y la escasa representación sindical de los facultativos han generado un profundo malestar en el sector. María Isabel Moya García, vicepresidenta primera del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (Cgcom), ha advertido que esta precarización ha incrementado los casos de burnout o síndrome del trabajador quemado.

«Los médicos no solo han trabajado más horas que otros colectivos sanitarios, sino que, además, muchas de esas horas no han computado para la jubilación y se han pagado por debajo de la hora ordinaria», ha denunciado Alejandro Ramos, vicepresidente de la Federación Europea de Médicos Asalariados (FEMS). La falta de incentivos y el agotamiento han llevado a muchos facultativos a buscar opciones fuera del país. Según datos expuestos, en el último año 500 médicos han solicitado el certificado de idoneidad para ejercer en el extranjero.

Sin embargo, mientras España ha exportado médicos, su sistema sanitario ha seguido contratando a profesionales extracomunitarios, en ocasiones sin cumplir los procesos de homologación adecuados. Así, Moya ha alertado sobre este problema: «El déficit de médicos ha llevado a cubrir vacantes con profesionales que no han pasado por un proceso de validación rigurosa». De esta manera, ha advertido que podría afectar a la calidad asistencial y a la seguridad de los pacientes.

Los profesionales insisten en reconocer a los médicos como «trabajadores arduos»

Durante la mesa, todos los ponentes han coincidido en que la solución no ha pasado por aumentar la producción de médicos sin más planificación, sino por transformar las condiciones laborales que los han empujado a marcharse.

Para Alessandra Spedicato, presidenta de la Federazione Europea Medici Dipendenti, será fundamental reconocer la medicina como una profesión de alto desgaste, algo que ya ha ocurrido con otros sectores sometidos a gran presión, como los bomberos o los controladores aéreos. «Los médicos europeos han estado sufriendo un estrés laboral que ha tenido consecuencias directas en su salud y en la calidad del servicio que han ofrecido. Si hemos querido evitar un colapso, hemos tenido que mejorar sus condiciones», ha insistido.

Una de las primeras medidas que se ha propuesto ha sido la reforma del Estatuto Marco, permitiendo que los médicos puedan negociar sus condiciones laborales directamente con la administración, en lugar de depender de sindicatos en los que apenas han tenido representación. También se ha planteado la reducción de la carga de trabajo y la adecuación de las guardias a los estándares europeos, evitando jornadas de 24 horas que no solo han afectado la salud de los facultativos, sino que también han puesto en riesgo la seguridad de los pacientes.

En relación con la llegada de médicos extracomunitarios, se ha propuesto que su contratación esté sujeta a procesos de homologación más ágiles pero rigurosos, garantizando que quienes han accedido al sistema hayan cumplido con los mismos estándares que los médicos formados en España y la UE.

Los ponentes han incidido en la adecuación de las guardias a los estándares europeos, evitando jornadas de 24 horas 

Finalmente, los ponentes han insistido en la necesidad de una política de incentivos que haya hecho que los médicos quieran quedarse en la sanidad pública. Esto ha incluido mejoras salariales, estabilidad en los contratos y planes de desarrollo profesional que han permitido a los facultativos crecer en su carrera sin necesidad de buscar mejores oportunidades en el extranjero.

Las soluciones existen, pero su implementación dependerá de la voluntad política y de un compromiso real con la profesión médica. Los especialistas han alertado que, si no se actúa pronto, España continuará formando médicos para otros países mientras sus propios hospitales luchan por encontrar profesionales que cubran las vacantes.

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