Juan León García
El último informe Aladino (Vigilancia de la ALimentación, Actividad física, Desarrollo INfantil y Obesidad) publicado en 2023 mostró una reducción en la tasa de obesidad infantil en España, pasando del 40% en 2019 al 36% aquel año, pero era una cifra con dos lecturas: se reducía a nivel general, pero aumentaba la brecha en los niños con rentas bajas. Casi 1 de cada 2 menores con un nivel socioeconómico bajo (47%) presentaba algún grado de obesidad, mientras que en clases medias y altas este porcentaje es casi 20 puntos menor (29%).
“La diferencia de renta es lo que nos explica cuáles son esas distintas prevalencias de obesidad entre niños”, ha sentenciado este miércoles Andrés Barragán, presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), impulsora de dicho informe. El organismo público adscrito al Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 trabaja en una serie de líneas para hacer frente a esta problemática. Y uno de los espacios principales que se ponen por bandera son los comedores escolares, desde donde combatir esas brechas socioeconómicas de forma efectiva.
“El 7% de los comedores en España no ofrecen pescado”, ha ilustrado Barragán. Más grave es, si cabe, que haya un 13% de comedores que no ofrecían agua en 2023, según los datos que maneja la Aesan. Algo que repercute especialmente en aquellos alumnos cuyas familias tienen rentas bajas y que suelen estar acuciadas por la falta de tiempo para llevar a cabo hábitos de vida saludables o para fomentar una correcta educación alimentaria entre los menores. Ahí es donde desde el Gobierno y los expertos se ve la oportunidad de incidir en los comedores escolares.
Los comedores, coinciden dos portavoces del Gobierno, son lugares idóneos para revertir la problemática de la obesidad infantil, transversal pero muy vinculada a cuestiones de renta
Ya hay acciones en marcha al respecto desde las instituciones. Con el Ministerio de Sanidad al frente de la estrategia elaborada en la anterior legislatura por el Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil se dio un nuevo impulso a las estructuras ya tejidas por este organismo y se le añadió el enfoque en salud. El resultado es el Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil (Penroi), desde el que la ministra, Mónica García, (que coordina la estrategia) ha apremiado a fortalecer “la atención primaria” ya que, entre otras consecuencias, hará que estas acciones y sensibilización sean más fáciles, ha observado la subdirectora adjunta de Promoción, Prevención y Equidad en Salud del Ministerio, María Terol.
Tras conformarse un comité interministerial en el que están presentes 18 carteras del Gobierno, otro técnico y uno último asesor, ha explicado Terol, en el que están representantes de la sociedad civil, de las sociedades científicas y asesores científicos, en la actualidad se trabaja en distintas iniciativas.
Como parte del Penroi, Sanidad contempla el fortalecimiento de atención primaria como canal desde el que sensibilizar y cumplir los objetivos de la estrategia interministerial
“Ahora cada ministerio está desarrollando sus acciones”, y ha avanzado que desde Sanidad impulsan una conjunta con Educación, la Red de Escuelas Promotoras de Salud. Donde, entre otras tareas, apoyan a la Aesan con el real decreto de alimentación (que busca limitar el consumo de productos azucarados, entre otras); colaboran con el Consejo Superior de Deportes (CSD) en extender la prescripción de actividad física, o donde se busca regular los sucedáneos de leche materna. De ahí que el ministerio esté ultimando la preparación de un grupo de trabajo específico en lactancia materna.
Otro papel, ha complementado Barragán, está en “las instituciones más cercanas a los ciudadanos, como escuelas, asociaciones vecinales o fundaciones”. Durante la conversación, impulsada por la Plataforma One Health y que tuvo lugar en la sede de Harmon en Madrid, la presidenta de esta entidad y profesora en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Maite Martín, ha coincidido con el resto de ponentes en que la obesidad infantil es “un problema muy transversal”. Ante el que hace falta, de igual manera, un abordaje One Health (Una Sola Salud) de cara a mitigar la pobreza y reducir la brecha, y por tanto, previsiblemente mejorar la salud de los menores.
Menor renta igual a peores hábitos de vida
La ecuación socioeconómica y sanitaria queda clara y está íntimamente vinculada para Barragán: “Hay factores que explican por qué existe esa diferencia entre tasas de obesidad infantil entre niveles de renta”. Entre otras, una menor ingesta de frutas y verduras y, por tanto, un mayor consumo de procesados y refrescos con azúcar, que son más baratos.
No obstante, también aspectos como “la importancia del desayuno” para que los niños lo puedan hacer de manera completa, pero que no siempre se pueden hacer en familias que dependen “de la disponibilidad y del tiempo”. A este puzle se le suman también otros elementos como el bajo o nulo nivel de estudios o el mayor uso de las pantallas en este tipo de familias.
Maite Martín, presidenta de la Plataforma One Health y profesora de la UAB: “Se está cronificando el exceso de peso en familias con rentas bajas”
Por todo lo anterior, el presidente de la Aesan ha abogado por “políticas indicadas a facilitar la universalidad de algunos alimentos saludables sin que importe el código postal o dónde se viva”. Algo que recobra más importancia en palabras de Martín, que detecta cómo “se está cronificando el exceso de peso en familias con rentas bajas”.
En paralelo, desde Sanidad, Terol ha explicado cómo se está pasando de un “enfoque biomédico de la obesidad infantil” a otro más centrado en los entornos. De este modo, el Gobierno tiene un convenio con la Federación Española de Municipios y Provincidas (FEMP) de cara a impulsar este cambio de enfoque y ampliar estrategias de promoción y prevención mano a mano con los consistorios.
Además, se trabaja en profundizar en el conocimiento de lo que la portavoz de Sanidad dio a conocer como los “determinantes comerciales de la salud”, esto es la publicidad y el marketing o apostar por una fiscalidad saludable (gravando más los alimentos azucarados y menos los frescos).
Al respecto, Barragán ha avanzado que desde el Ministerio de Consumo están confeccionando un borrador de real decreto para “mejorar los productos que ofrecen todos los servicios de catering, comedores escolares o máquinas de vending” y que está “en proceso de tramitación”.
“Problemas estratégicos necesitan enfoques transversales”
En una mesa redonda moderada por el director de Alimentación de Harmon, Javier Sánchez-Somoza, el exdirector de la Oficina del Alto Comisionado para la lucha contra la pobreza infantil, Albert Arcarons, ha advertido de cara a paliar este problema que, “a veces, lo más complejo de plantear estrategias es la transversalidad. Los problemas estratégicos necesitan de enfoques transversales”.
Una de las instituciones más activas en esta cuestión, y que firmó recientemente un convenio con Sanidad, es la Gasol Foundation. Santiago Gómez, director global de Investigación y Programas en esta organización, ha descrito un perfil concreto que acude habitualmente a los programas que impulsan: “En nuestra experiencia, el 40% de las familias tiene estudios primarios o no los tiene; y más de la mitad viven con ingresos de 10.000 euros anuales o menos”.
Con esas características, la comparativa con datos representativos a nivel nacional muestra, en palabras de Gómez, que las probabilidades de presentar obesidad en estos niños se triplica, y las de tener obesidad severa se sixtuplica. “Estamos hablando de una cuestión de justicia social que actualmente tenemos, y que tratamos de abordar lo mejor que sabemos”, ha defendido.
Otro de los focos está en cambiar la mentalidad de la población hacia la obesidad, una enfermedad que 6 de cada 10 españoles siguen achacando a una cuestión individual, ha recordado Henar Ginés, analista en 40dB, consultora que realizó un sondeo encargado por la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) y que arrojó otras conclusiones: que la obesidad aparece por una cuestión de falta de voluntad (para 4 de cada 10); que con comer menos y hacer más ejercicio se puede revertir esta patología (7 de cada 10), y que el peso se debe solamente a un estilo de vida no saludable (como respondieron 3 de cada 4 españoles).












