Paula Baena
La soledad no deseada ha sido reconocida como un problema de salud pública que afecta a millones de personas en España. No solo incide en la salud mental y emocional, sino que también está relacionada con el aumento de enfermedades crónicas, un mayor riesgo de deterioro cognitivo y una reducción de la esperanza de vida. Durante el II Foro del Consejo Asesor de la Profesión Farmacéutica, organizado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España (Cgcof), se puso de manifiesto la necesidad de abordar este fenómeno desde una perspectiva sociosanitaria integral. Expertos en diferentes ámbitos coincidieron en que el papel de la farmacia resulta fundamental en la detección precoz y el acompañamiento de quienes sufren aislamiento social.
El papel de los farmacéuticos, fundamental en la detección precoz y el acompañamiento de quienes sufren aislamiento social
Para Matilde Fernández, presidenta del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada, es esencial no caer en la estigmatización. «No se trata solo de atender a quienes están solos, sino de construir redes de apoyo y mejorar las políticas públicas para reducir las desigualdades que generan la soledad», señaló.

Además, el presidente del Cgcof, Jesús Aguilar, reforzó esta idea al recordar el compromiso de la profesión con las múltiples vulnerabilidades. «El compromiso de la profesión farmacéutica con la soledad no deseada está recogido en nuestra Estrategia Social, en marcha desde octubre de 2021, cuyo objetivo es impulsar la capacidad transformadora de la farmacia. Uno de los proyectos clave es la Red de Farmacias contra la Soledad, que hemos desarrollado junto al Imserso para prevenir, detectar y actuar ante posibles casos de aislamiento», explicó.
«Las doce organizaciones de la sociedad civil que conforman el Consejo Asesor Social han sido fundamentales para comprender y reflejar esta realidad de la soledad, que no entiende de edad, contexto o culturas, y que exige una respuesta coordinada desde los diferentes ámbitos», incidió Aguilar, destacando la importancia de la colaboración multidisciplinar.
La farmacia comunitaria: un punto de referencia en la detección del aislamiento
Los farmacéuticos son, en muchos casos, los primeros en identificar signos de soledad en la población. La cercanía y el trato continuado con los pacientes les permite detectar cambios en sus hábitos de salud, conductas de riesgo y necesidades no atendidas. Por su parte, Rita de la Plaza, tesorera del Cgcof y moderadora de la segunda mesa del foro, subrayó la necesidad de continuar reforzando el papel de la farmacia en este ámbito, alineado con los principios de la Estrategia Social de la Profesión Farmacéutica. Así, su intervención en el foro reafirmó el compromiso del sector con iniciativas que promuevan el papel activo del farmacéutico en la detección y prevención del aislamiento social.
«La farmacia es muchas veces el único punto de contacto sanitario que tienen algunas personas mayores. Detectamos cambios de rutina, pacientes que vienen con frecuencia sin una necesidad clara, o que buscan conversación más que medicación», explicó Miguel Ángel Gastelurrutia, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos (COF) de Gipuzkoa y promotor del programa Farmacia Amigable.
El foro reafirmó el compromiso del sector con iniciativas que promuevan el papel activo del farmacéutico en la detección y prevención del aislamiento social
Esta iniciativa, junto con proyectos como Radars en Barcelona, Madrid Te Acompaña, Logroño Acompaña y el Plan Mayor de Seguridad en Zamora, demuestra que las farmacias pueden desempeñar un papel clave en la detección temprana del aislamiento social.
Luis Noriega, vocal de Ortopedia del COF de Cantabria y colaborador del programa Viernes, destacó el impacto de estos modelos en el entorno rural. «En muchos municipios, la farmacia es el único servicio sanitario disponible. Podemos actuar como canal de derivación a recursos sociales antes de que el aislamiento se traduzca en un problema de salud grave», incidió.
Por su parte, Miquel Recasens, tesorero y coordinador social del COF de Barcelona, explicó cómo el Proyecto Radars ha logrado interconectar farmacias, servicios sociales y agentes comunitarios para mejorar la detección del aislamiento en la ciudad condal.
Los expertos coincidieron en la necesidad de un modelo de intervención estructurado
Si bien la detección temprana es un paso fundamental, los expertos coincidieron en que es imprescindible avanzar hacia un modelo de intervención estructurado que permita a los farmacéuticos actuar más allá de la simple identificación del problema.
En este sentido, la Dra. Mónica Ramos, doctora en antropología social y coordinadora técnica del Grupo Social Unate, subrayó a iSanidad que el enfoque debe ir más allá del concepto de soledad. «No deberíamos estar investigando la soledad en sí misma, sino las condiciones estructurales que llevan a las personas a sentirse solas. La clave no es combatir la soledad, sino garantizar el acceso a recursos, servicios y redes de apoyo», explicó.
Así, sobre el papel de la farmacia en este contexto, Ramos fue contundente: «Los farmacéuticos son un referente en la comunidad. No solo dispensan medicamentos, sino que generan un vínculo de confianza con las personas. Saben quién tiene hijos, quién vive solo, quién está pasando por una situación difícil. Esa proximidad les permite ser agentes de cambio, pero necesitan herramientas y reconocimiento institucional para actuar con mayor impacto».
Hacia un modelo de farmacia socialmente comprometida
Las experiencias en marcha han demostrado que la farmacia comunitaria puede ser un eslabón clave en la lucha contra la soledad no deseada. En La Rioja, el programa Logroño Acompaña ha convertido a las farmacias en puntos de alerta y derivación a los servicios sociales. En Zamora, el Plan Mayor de Seguridad de la Guardia Civil ha incorporado a los farmacéuticos en la detección de personas en situación de vulnerabilidad.
«La red de farmacias en España es un activo esencial. Contamos con 22.000 farmacias que podrían convertirse en puntos de detección y apoyo en la lucha contra la soledad. Pero para ello necesitamos apoyo institucional, formación y coordinación con otros profesionales sanitarios y sociales», señaló Gastelurrutia.
De esta manera, el foro concluyó con la necesidad de seguir trabajando en la consolidación de estos modelos, con el objetivo de que la farmacia no solo sea un espacio de dispensación de medicamentos, sino también un punto de referencia en el bienestar social.
Mientras tanto, los farmacéuticos seguirán en primera línea, observando, escuchando y ofreciendo, más allá de la receta médica, un espacio de apoyo y conexión para quienes más lo necesitan.










