Anuario 2024 iSanidad
Nieves Sebastián Mongares
Las personas con diferentes tipos de demencia atraviesan varias etapas de la enfermedad, cada una con una sintomatología o rasgos asociados. En este sentido, contar con personal especializado que les acompañe a través de cada una de ellas, es esencial. Sara González, jefe médico del Grupo Amavir, explica que en estas residencias todos los profesionales que trabajan en ellas se involucran en el proceso de manera coordinada para garantizar un abordaje óptimo y continuo de esta patología.
¿Cómo es el abordaje que se realiza desde las residencias Amavir de los pacientes con demencia?
El abordaje de los usuarios con demencia que vienen a vivir con nosotros se realiza como el resto de las patologías a través de la valoración geriátrica integral multidisciplinar, siguiendo nuestro modelo asistencial ‘Guiados por Ti’. Esto quiere decir que, desde el ingreso intentamos conocer a la persona en todas sus dimensiones para obtener no sólo toda la información relevante de sus patologías, si no también todos los datos de interés que rodean su vida y que nos van a ayudar a cuidarle en cada una de sus demandas.
Si son importantes las patologías por las que nos necesitan, lo es más las persona que se ve atada por la demencia. Para ello es imprescindible la comunicación con ellos y sus familiares o allegados, sobre todo cuando su deterioro cognitivo ya no les permite informarnos. Ellos saben o deberían saber, qué les gustaba, cuáles eran sus emociones y sus valores.
“Si son importantes las patologías por las que nos necesitan, lo es más las persona que se ve atada por la demencia”
¿Qué consideraciones han de tenerse en cuenta en su manejo en función de la etapa de la enfermedad en la que se encuentre el paciente?
Efectivamente, hay que especificar. No podemos hablar en general de pacientes con demencia como un perfil determinado, porque podemos tener tantos casos como personas con ese diagnóstico. El mismo tipo de demencia en la misma fase, es diferente dependiendo de otros muchos factores, de su grado de formación, de su situación social…
Hemos mejorado mucho en relación con la información con la que llegan a la residencia. Cada vez más, traen informes detallados de geriatría, neurología o medicina interna, donde se ha filiado el tipo de demencia y su estadio, y nos da una base muy buena para iniciar nuestra valoración. Pero todavía son muchos los que llegan con un deterioro sin definir, y somos nosotros los que evaluamos y solicitamos las interconsultas necesarias.
Es importante establecer qué tipo de demencia les afecta: vascular, Alzheimer, frontotemporal, cuerpos de Lewy, demencia en la enfermedad de Parkinson, … o mixtas, quizás las más frecuentes son la demencia de Alzheimer.
Determinada la fase en la que se encuentran tras la valoración completa, no sólo con las escalas determinadas sino también con su historia e intentando conocer qué le gustaría, se establece un plan de atención que va a ser distinto en cada una de las siete fases en el caso de la demencia tipo alzhéimer. Cada una es importante por sí misma. La fase preclínica y la inicial son difíciles de identificar, si tenemos usuarios en estas fases estarán con nosotros por otros motivos, y quizás al conocerlos más, podremos darnos cuenta antes.
“Determinada la fase en la que se encuentran tras la valoración completa, se establece un plan de atención que va a ser distinto en cada una de las siete fases en el caso de la demencia tipo alzhéimer”
En nuestro caso, las residencias Amavir, están organizadas en unidades de convivencia, que facilitan el establecimiento de distintos niveles de cuidados, pudiendo encontrar unidades con usuarios sin deterioro cognitivo o leve, unidades con deterioro cognitivo moderado y otras con deterioro cognitivo severo con ya necesidades de cuidados de confort. O, como ocurre en las unidades llamadas Paseo del Mar, donde los residentes tienen deterioro cognitivo de moderado en adelante, pero con alteraciones conductuales y sobre todo deambulación errática, con riesgo de fuga asociado.
En cada una de ellas el apoyo a las actividades básicas de la vida diaria será diferente, al igual que las actividades realizadas por todos los profesionales. En las etapas iniciales y hasta la fase moderadamente-severa y severa, se benefician de las actividades en zonas comunes del centro como gimnasio, sala de terapia o jardines, pero llega un momento que es mucho más satisfactorio para ellos el llevarles las actividades a su zona de confort con las personas que más conviven y reconocen, así como su personal de referencia en planta.
¿Qué profesionales están involucrados en el manejo de los pacientes con demencia y cómo se coordina el trabajo entre ellos para garantizar un abordaje óptimo?
Todos los profesionales que trabajan en los centros Amavir están involucrados en la atención a los usuarios con demencia. No sólo el equipo técnico, sino de forma muy importante el personal de planta que como personal de referencia son los que más conocen a las personas que cuidan; son ellos los que detectan pequeños cambios en el día a día y transmiten al equipo los mismos para poder iniciar la valoración correspondiente por el profesional al que le competa.
“Todos los profesionales que trabajan en los centros Amavir están involucrados en la atención a los usuarios con demencia”
El equipo se reúne diariamente para poner en común los hechos relevantes y decidir los cambios en los cuidados. Medicina, enfermería, psicología, fisioterapia y terapia ocupacional van a ir de la mano junto con el resto de los profesionales, siendo en cada etapa, distinta la relevancia de cada uno. En situaciones de procesos agudos intercurrentes, será medicina y enfermería quienes tengan que llevar la batuta; cuando hay problemas de conducta serán psicología y medicina quien estén en primer lugar. Según avanza la fase de la demencia, los cuidados son mayores, puesto que la posibilidad de infecciones tanto urinarias como respiratorias, las lesiones en la piel y las caídas aumentan su prevalencia.
¿Qué tipo de atención se presta en estos centros, tanto para las personas que pernoctan como para los que hacen uso del servicio de residencia de día?
Como hemos dicho, cada usuario tiene una valoración con unas actividades que cada miembro del equipo determina con ellos y sus familiares. Por supuesto, en las residencias que hay Centro de Día o Servicio de Estancias Diurnas, estás funcionan como una unidad de convivencia más, o en algunos casos como varias, si tienen perfiles muy distintos. Hay centros de día donde el usuario ya no es una persona mayor que viene al centro para mantener las actividades instrumentales y básicas, si no que son ya dependientes, y a veces grandes dependientes que serían ya personas que se beneficiarían de estar en la residencia.
La diferencia mayor entre los usuarios sin pernocta a los residentes está en que sanitariamente dependen de su equipo de atención primaria, y no de nosotros, que atendemos las situaciones agudas comunicando a sus familiares para que acudan a su centro de atención primaria y seguimos las crónicas para informar de los posibles cambios.
“La diferencia mayor entre los usuarios sin pernocta a los residentes está en que sanitariamente dependen de su equipo de atención primaria”
Con todo lo anterior, ¿Qué cree que aporta a estos pacientes el servicio que se presta desde residencias como Amavir y que quedaría por hacer para seguir avanzando hacia un manejo óptimo de la enfermedad en este entorno?
El vivir en centro Amavir, aporta el vivir en comunidad, el no estar solo. Aporta el estar valorado por profesionales de una forma global, como persona única, dejándonos guiar por cada uno de ellos para dar el mejor tratamiento y cuidado posible desde los temas inicialmente más importantes para ellos y sus familiares, que son sus patologías, y sobre todo buscando lo que en el fondo ellos desean y les puede hacer mejorar su sensación de calidad y calidez en el cuidado.
Si me preguntas que qué nos falta, te diría que más formación aún en temas muy específicos como en el cuidado de las distintas fases y sintomatología de la demencia, y no solo a los profesionales de los centros, si no también a los familiares. Esto es un segundo requisito que nos falta algunas veces. Cuando un familiar no entiende y asume cuál es el avance de una patología como esta, lucha contra la evidencia cada día y sufre por ello buscando responsables de todo. Esta comunicación desde el inicio es algo que tenemos que conseguir.
“Falta formación aún en temas muy específicos como en el cuidado de las distintas fases y sintomatología de la demencia”
Por otra parte, buscamos cada día nuevas terapias no farmacológicas que nos ayuden a estimular, concentrar o relajar, en las distintas horas del día. Si fuera cuestión de pedir a los Reyes Magos, pediríamos encontrar más personal entregado y capaz de disfrutar con este trabajo que tanto nos da










