Redacción
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de morbi-mortalidad a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 17,9 millones de personas fallecen cada año a consecuencia de estas patologías, superando incluso al cáncer. En este escenario, el Consejo General de Enfermería (CGE) ha presentado el marco de actuación enfermera en los cuidados de salud cardiovascular, un documento que estandariza la práctica asistencial de las enfermeras especializadas en este ámbito, definiendo sus funciones y competencias dentro de los equipos multidisciplinares.
Este nuevo marco, elaborado por el Instituto Español de Investigación Enfermera en colaboración con la Asociación Española de Enfermería en Cardiología (AEEC), proporciona una guía de referencia para las más de 345.000 enfermeras y enfermeros de España. Su finalidad es ordenar la actividad profesional, asegurar una atención de calidad basada en la mejor evidencia científica disponible y reducir las desigualdades en salud.
Una herramienta clave para mejorar el abordaje integral de la enfermedad cardiovascular
La alta prevalencia de las enfermedades cardiovasculares genera un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes y en los costes del sistema sanitario. Los gastos directos incluyen hospitalizaciones, pruebas diagnósticas y tratamientos, mientras que los indirectos se relacionan con la incapacidad laboral y la pérdida de productividad. Frente a este panorama, la enfermería cardiovascular emerge como un pilar fundamental en la atención, prevención y seguimiento de estos pacientes.
«El documento es imprescindible para el trabajo de los profesionales enfermeros en el área cardiovascular. Establece un patrón de actuación basado en la ética y la deontología, al tiempo que garantiza el control de calidad en los cuidados», afirma Florentino Pérez Raya, presidente del CGE. Además, destaca que contar con un protocolo común permite homogeneizar la práctica asistencial y avanzar hacia un modelo de atención más equitativo y eficiente.
El protocolo fomenta la participación activa de las enfermeras en la investigación y el desarrollo de nuevas estrategias de prevención
La enfermera de cuidados cardiovasculares, según el marco, debe ejercer con autonomía profesional, liderar cuidados individualizados y participar en la toma de decisiones clínicas, integrando siempre la evidencia científica más actualizada. Además, el protocolo fomenta la participación activa de las enfermeras en la investigación y el desarrollo de nuevas estrategias de prevención, aspectos clave para responder al aumento de la demanda asistencial.
Concepción Cruzado, presidenta de la AEEC, subraya que «el incremento de la supervivencia en pacientes con enfermedades cardiovasculares ha generado una mayor demanda de cuidados especializados. Esto exige un nuevo modelo de atención que reconozca el papel esencial de la enfermería en todas las comunidades autónomas».
El documento también prioriza la formación continuada como herramienta para mantener actualizadas las competencias profesionales, especialmente ante los constantes avances en tecnología diagnóstica y terapéutica. Asimismo, pone sobre la mesa la necesidad de facilitar la conciliación laboral y personal, así como incrementar el número de profesionales expertos en las unidades especializadas.
Con este marco de actuación, el CGE apuesta por consolidar el liderazgo de la enfermería en el cuidado cardiovascular, promoviendo una atención integral, accesible y de calidad para los pacientes.









