«La inteligencia artificial también está aprendiendo del 95% de los tratamientos erróneos que realizan doctores en todo el mundo»

El Dr. Iván Malagón, especialista en ortodoncia invisible y ortopedia maxilar, destaca el impacto de la IA en la odontología, pero recuerda que esta herramienta aprende de millones de casos, algunos correctos y otros no, y es necesario vigilar sus posibles sesgos

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Pablo Malo Segura
En la era de la inteligencia artificial, la odontología ha experimentado un avance sin precedentes. Sin embargo, el Dr. Iván Malagón, especialista en ortodoncia invisible y ortopedia maxilar, alerta sobre los riesgos de dejar el diagnóstico y la planificación exclusivamente en manos de la tecnología sin una supervisión profesional. «La inteligencia artificial también está aprendiendo del 95% de los tratamientos erróneos que realizan doctores en todo el mundo. La IA está sesgada, está corrompida y es necesario tener muchísimo cuidado», subraya.

En los últimos años, hemos visto una revolución tecnológica en la odontología. ¿Cómo ha transformado la inteligencia artificial ha transformado los tratamientos dentales estéticos y ortodóncicos?
La inteligencia artificial ha ido irrumpiendo en los últimos años de una manera tremenda, impactando en todos los campos, incluido el odontológico. La inteligencia artificial ha ido aprendiendo de la cantidad de tratamientos que se han realizado y se ha retroalimentado de ellos. Sin embargo, esto ha generado un problema, y es que la mayoría de las compañías que desarrollan inteligencia artificial han hecho que ésta aprenda de toda la casuística existente. Es decir, en sistemas como Invisalign o Spark, cada profesional tiene su propio criterio y, en base a este, realiza una planificación del tratamiento. No obstante, esa planificación o ese diagnóstico pueden ser correctos o no. La inteligencia artificial ha ido aprendiendo de millones de casos, algunos efectivamente correctos y otros no.

Esto representa un grave problema, porque la inteligencia artificial también está aprendiendo del 95% de los tratamientos erróneos que realizan doctores en todo el mundo. En consecuencia, la IA está sesgada, está corrompida y es necesario tener muchísimo cuidado.

«Si esta tecnología cae en manos de personas sin experiencia o sin la capacidad de valorar si lo que propone la inteligencia artificial es correcto o no, simplemente aprueban esas planificaciones de tratamiento»

Por supuesto, la nueva tecnología y todo lo que está sucediendo últimamente, en manos expertas y en personas con coherencia, buen ojo clínico y capacidad de realizar un buen diagnóstico a partir de pruebas complementarias y con una visión multidisciplinar, facilita enormemente la elaboración de diagnósticos correctos y la planificación de tratamientos más coherentes y armónicos con todas las estructuras que conforman el sistema. Sin embargo, si esta tecnología cae en manos de personas sin experiencia o sin la capacidad de valorar si lo que propone la inteligencia artificial es correcto o no, simplemente aprueban esas planificaciones de tratamiento. Por ello, en muchas ocasiones, puede ser peor el remedio que la enfermedad.

Por ello, están surgiendo clínicas como setas, ofreciendo tratamientos muy baratos, sin profesionales competentes detrás de esas planificaciones, sino que las realiza la inteligencia artificial. Estas clínicas están acumulando miles de denuncias en los colegios odontológicos, porque, lógicamente, no están consiguiendo los objetivos deseados y, en muchos casos, los tratamientos están resultando perjudiciales. Debido a esto, muchas de estas clínicas terminan cerrando después de tres o cuatro años, ya que crecen rápidamente, se revalorizan y luego son vendidas a fondos de inversión, lo que deja sin responsabilidad alguna a quienes iniciaron esos tratamientos.

«Están surgiendo clínicas que ofrecen tratamientos muy baratos, sin profesionales competentes detrás de las planificaciones, que acumulan miles de denuncias en los colegios odontológicos»

¿De qué forma ha integrado la IA en su práctica diaria?
La inteligencia artificial está integrada en mi práctica diaria desde el principio. Yo fui pionero en estas técnicas, como Invisalign, hace más de 20 años. Hace unos pocos años, me di cuenta de que la IA estaba aprendiendo de personas cuyos tratamientos no eran correctos. Por ello, establecí en mi propia clínica, bajo mis protocolos, una serie de ordenadores que aprendían de mis planificaciones.

La inteligencia artificial que he desarrollado, a la que llamo Iván Malagón LAB (de laboratorio), me facilita enormemente el trabajo y me permite realizar planificaciones de tratamiento en un tiempo récord y de manera mucho más efectiva, superando ampliamente los estándares científicos. Por esta razón, publico constantemente en medios científicos, ya que, al fin y al cabo, estoy desarrollando cálculos y algoritmos que utilizo y que, lógicamente, el cerebro humano no puede realizar por sí solo.

«La inteligencia artificial que he desarrollado (Iván Malagón LAB) me facilita enormemente el trabajo y me permite realizar planificaciones de tratamiento en un tiempo récord y de manera mucho más efectiva»

De esta manera, establezco una armonía y equilibrio entre la dentadura interarcada y lo que se conoce como el aparato estomatognático, es decir, toda la base del cráneo, para lograr una armonía funcional que mejore la calidad de vida del paciente. No se trata solo de una alineación dental: la estética es una consecuencia. Como decían los sabios, la función hace la forma, y el secreto absoluto es que, cuando algo funciona correctamente y es armónico desde el punto de vista funcional, inevitablemente será más bonito y más estético.

¿Cuál es el equilibrio adecuado entre el uso de la inteligencia artificial y la intervención humana para garantizar los mejores resultados en odontología?
Hoy en día, disponemos de escáneres intraorales e infrarrojos, lo que nos permite minimizar significativamente la necesidad de radiar al paciente. También contamos con simuladores virtuales que nos facilitan visualizar o previsualizar los resultados finales de un tratamiento antes de comenzarlo. Todo esto, evidentemente, es posible gracias a la tecnología y a la inteligencia artificial.

¿Los avances tecnológicos permiten poder realizar una ortodoncia sin extracciones de dientes sanos?
De momento, la supervisión del especialista es absolutamente necesaria porque es imprescindible filtrar y sesgar correctamente lo que propone la IA. En medicina, un error de medio milímetro en el movimiento de un diente o en un corte con bisturí puede ser fatídico o incluso mortal.

«La supervisión del especialista es absolutamente necesaria porque es imprescindible filtrar y sesgar correctamente lo que propone la IA»

En el caso de la ortodoncia, un error de este tipo puede provocar problemas disfuncionales, dolores de cabeza crónicos, migrañas, pérdida prematura de dientes, dolores de cuello, lesiones articulares y musculares en el resto del organismo. Como sabemos, el cuerpo humano es una cadena: lo que sucede en la articulación temporomandibular, estrechamente relacionada con la articulación dentaria, afecta al resto del cuerpo a través de la columna vertebral.

Por ello, el especialista debe ser capaz de filtrar y evaluar cómo se utiliza la inteligencia artificial. No se trata de que un ordenador haga todo el trabajo, sino de que un profesional experto valore muchísimas variables que, hasta el momento, la inteligencia artificial no está preparada para analizar.

«En medicina, un error de medio milímetro en el movimiento de un diente o en un corte con bisturí puede ser fatídico o incluso mortal»

¿Qué peligros puede generar el uso de alineadores adquiridos sin supervisión profesional?
La tecnología no sólo nos ha permitido obtener mucha más información a nivel craneal, sino que también ha demostrado que, aunque un paciente ya sea adulto y haya agotado su crecimiento óseo, es posible realizar expansiones y generar espacio para los dientes estimulando la regeneración ósea mediante ortodoncia.

Los tejidos están en constante recambio, y, con una ortodoncia bien aplicada, el profesional puede aprovechar esta capacidad biológica para evitar la necesidad de extracciones de dientes sanos. Por desgracia, muchos profesionales aún no están formados en esta área y rechazan esta posibilidad, no porque la técnica tenga limitaciones, sino porque las limitaciones las tienen ellos mismos.

«Con una ortodoncia bien aplicada, el profesional puede aprovechar esta capacidad biológica para evitar la necesidad de extracciones de dientes sanos»

¿Qué medidas se deben tomar para educar a los pacientes y prevenir modas virales peligrosas para la salud dental o el turismo dental?
Es fundamental que la gente comprenda que esto no es como comprar un bolso más barato en un sitio u otro. No es como comprar ropa por internet, donde crees que adquieres una prenda y luego te llega algo completamente distinto. En salud dental, nadie ofrece tratamientos a precios extremadamente bajos sin que haya un coste oculto. Un tratamiento odontológico no es sólo una cuestión estética, aunque muchas personas lo busquen con ese propósito; también tiene implicaciones de salud, funcionalidad y calidad de vida.

«En salud dental, nadie ofrece tratamientos a precios extremadamente bajos sin que haya un coste oculto»

Si compras un producto para blanquearte los dientes por internet y la dosis es incorrecta, si lo aplicas mal o si no cuenta con la aprobación de las autoridades sanitarias, ni con los sellos de calidad adecuados, puedes acabar con quemaduras o irritaciones en las encías. Y lo peor es que no contarás con un profesional que pueda solucionar el problema.

En ortodoncia ocurre lo mismo: se requiere supervisión profesional, pero también una correcta elaboración del diagnóstico, en la que intervienen numerosas variables, algunas de ellas incluso emocionales. En muchas ocasiones, ciertas maloclusiones dentales tienen raíces emocionales que deben ser tratadas por un ortodoncista en colaboración con otros especialistas.

Por esta razón, los ortodoncistas debemos contar con una formación multidisciplinaria y estar en contacto constante con equipos de psicólogos, fisioterapeutas, cardiólogos, neurólogos, entre otros. Sólo así podemos ofrecer un tratamiento integral que valore al paciente como un ser humano y no como una simple simulación en un ordenador.

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