Redacción
Las enfermedades reumáticas se suelen asociar con personas mayores, pero la realidad es que también afectan a millones de niños. Se estima que, entre seis y siete millones de niños padecen esta patología y la cifra real podría subir, debido a la falta de diagnóstico y de recursos en algunas regiones. Para combatir esta situación, la Sociedad Española de Reumatología (SER) lleva a cabo diversas iniciativas para dejar en claro que estas enfermedades no son solo «cosa de mayores».
Según la Dra. Olaia Fernández, reumatóloga del Hospital Universitario de Basurto, «la mayor parte de las enfermedades reumáticas debutan en una edad juvenil e incluso en la etapa pediátrica. Es fundamental realizar campañas de concienciación para garantizar un diagnóstico precoz y un seguimiento adecuado, ya que, a pesar de los avances terapéuticos, casi la mitad de los casos requieren tratamientos continuos en la edad adulta».
Dra. Olaia Fernández: «Es fundamental realizar campañas de concienciación para garantizar un diagnóstico precoz y un seguimiento adecuado»
En el marco del Día Mundial de las enfermedades reumáticas en la infancia y la juventud, que se celebra este martes, 18 de marzo, la SER ha lanzado una campaña de sensibilización a través de medios digitales. Utiliza los hashtags #NoEsSoloCosaDeMayores y #ReumaKids. La campaña tiene como objetivo dar a conocer la prevalencia de estas enfermedades en niños y jóvenes, y la importancia de la detección temprana.
La Dra. Fernández subraya que los padres deben estar atentos a síntomas como dolor, inflamación que empeora en reposo, cojera, cansancio atípico o alteraciones en el comportamiento, los cuales pueden ser señales de enfermedades reumáticas. Ante cualquier sospecha, recomienda consultar con el pediatra para evaluar la necesidad de derivar al niño a una Unidad de Reumatología Pediátrica.
Cuando las enfermedades reumáticas se diagnostican a tiempo, los niños pueden llevar una vida activa y desarrollarse plenamente
Cuando las enfermedades reumáticas se diagnostican a tiempo, los niños pueden llevar una vida activa y desarrollarse plenamente. La Dra. Ana Rebollo, reumatóloga del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y coordinadora del grupo de trabajo en enfermedades reumáticas de niños y adolescentes de la SER (ERNA-SER), resalta que «un diagnóstico adecuado y un tratamiento oportuno permiten a los niños participar activamente en su vida diaria».
La transición de la infancia a la edad adulta
Uno de los principales desafíos para los jóvenes con enfermedades reumáticas es la transición a la edad adulta. La SER promueve un enfoque integral para que los adolescentes adquieran los conocimientos y habilidades necesarios para gestionar su enfermedad de manera autónoma. Así, podrán garantizar un seguimiento continuo con las Unidades de Reumatología de adultos.
La SER promueve un enfoque integral para que los adolescentes adquieran los conocimientos y habilidades necesarios para gestionar su enfermedad de manera autónoma
En colaboración con el ilustrador Javirroyo, la SER ha desarrollado un libro de viñetas titulado De la infancia a la edad adulta: consulta de transición en las enfermedades reumáticas. Está diseñado para ayudar a los adolescentes a enfrentarse a esta etapa de cambios. La Dra. Fernández señala que este material ofrece herramientas y consejos prácticos para que los jóvenes puedan gestionar de manera efectiva su salud. En este ámbito, se defiende el valor del papel de enfermería en las unidades de reumatología y el carácter multidisciplinar del abordaje y manejo de estos pacientes junto con pediatría, y otras especialidades como oftalmología, dermatología, nefrología o gastroenterología.
Problemas psicológicos y hábitos saludables
Las enfermedades reumáticas no solo afectan el cuerpo, sino que también tienen un impacto psicológico, especialmente en la adolescencia. Ocurre cuando los jóvenes pueden experimentar una disminución de la autoestima, aislamiento social o dificultades en sus relaciones interpersonales. La Dra. Rebollo enfatiza en que «este aspecto también es imprescindible abordarlo en una época de especial vulnerabilidad y riesgo psicológico».
Además, incide en mantener un seguimiento en este periodo para concienciar a los afectados sobre los beneficios de mantener el tratamiento en ciertos casos, «incluso cuando la enfermedad se encuentre inactiva, ya que su suspensión podría favorecer una recaída y la progresión de la misma», añade. Otro factor importante es la adopción de hábitos de vida saludables. Mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio regularmente, no fumar y evitar el consumo de alcohol son fundamentales para mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones adicionales.









