Redacción
La consulta de transición pediátrico-adulto es un aspecto esencial para garantizar el seguimiento adecuado de los pacientes pediátricos trasplantados de médula ósea. Según los expertos reunidos en la Reunión Anual del Grupo Español de Trasplantes Hematopoyéticos y Terapia Celular (GETH-TC), este proceso es clave para detectar complicaciones a largo plazo, que podrían surgir años después del trasplante.
La Dra. Julia Marsal Ricoma, del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, destacó que la transición es un desafío médico y también emocional. «Este momento es crítico, ya que los profesionales han creado un vínculo estrecho con los pacientes y sus familias», explicó Marsal. La doctora subrayó que la transición adecuada permite a los pacientes seguir recibiendo la atención médica necesaria para prevenir posibles complicaciones futuras, como enfermedades cardiovasculares o un mayor riesgo de cáncer.
Uno de los principales retos es la falta de un equipo médico de referencia
Uno de los principales retos identificados por los expertos es la falta de un equipo médico de referencia que pueda llevar a cabo el seguimiento a largo plazo. «Para que los pacientes puedan ser atendidos adecuadamente, necesitamos sistemas bien estructurados que les permitan pasar del cuidado pediátrico al de adultos», añadió la Dra. Marsal. Además, enfatizó la importancia de crear indicadores claros para evaluar cómo se lleva a cabo este proceso de transición en los hospitales. Así, se asegurarían de que ningún paciente quede fuera del sistema.
El seguimiento post-trasplante es fundamental debido a que los pacientes que han superado enfermedades graves a menudo presentan complicaciones a largo plazo que requieren atención médica constante. Estos problemas pueden incluir trastornos endocrinos, problemas cardiovasculares y enfermedades autoinmunes. La transición efectiva mejora la calidad de vida de los pacientes y reduce el riesgo de complicaciones graves a medida que estos pacientes envejecen.
La transición efectiva mejora la calidad de vida de los pacientes y reduce el riesgo de complicaciones graves
En cuanto a los avances en el tratamiento, el Dr. Francesc Fernández Avilés, del Hospital Clínic de Barcelona, moderó una sesión sobre el desarrollo de tratamientos ambulatorios para trasplante de médula ósea y terapias con células CAR-T. Estos procedimientos permiten que los pacientes reciban su tratamiento sin necesidad de ingreso hospitalario prolongado. Todo ello mejora su bienestar y reduce la presión sobre los hospitales. A pesar de los avances, el Dr. Fernández insistió en que aún queda trabajo por hacer. «Para que este modelo se expanda, es necesario que los pacientes cumplan con ciertos requisitos, como un buen estado general y la cercanía a un hospital», comentó el experto.
Otro tema clave de la reunión fue la enfermedad veno-oclusiva hepática. Esta complicación puede surgir después del trasplante de médula ósea y que, en los casos más graves, puede ser mortal. La Dra. María Jesús Pascual, del Hospital Regional Universitario de Málaga, explicó que en los últimos años se han logrado avances importantes en la prevención y el tratamiento de esta enfermedad. Señaló la importancia de una mejor selección de donantes y avances en las terapias. «La detección temprana sigue siendo la clave para prevenir complicaciones graves», subrayó la Dra. Pascual.
Los expertos coincidieron en que el seguimiento a largo plazo y el trabajo conjunto entre profesionales médicos son esenciales para mejorar la calidad de vida de los pacientes con trasplantes. Además, abogaron por un enfoque integral que permita la coordinación entre hematólogos, radiólogos, y otros especialistas.








